Ven, sígueme
31 agosto – 6 septiembre. “¡Todo lo que respira alabe a JAH!”: Salmos 102–103; 110; 116–119; 127–128; 135–139; 146–150


“31 agosto – 6 septiembre. ‘¡Todo lo que respira alabe a JAH!’: Salmos 102–103; 110; 116–119; 127–128; 135–139; 146–150”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)

“31 agosto – 6 septiembre. ‘¡Todo lo que respira alabe a JAH!’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026

Jesús extendiendo la mano para ayudar a una mujer

Reverential Return [El regreso reverencial], por Kelsy y Jesse Lightweave

31 agosto – 6 septiembre: “¡Todo lo que respira alabe a JAH!”

Salmos 102–103; 110; 116–119; 127–128; 135–139146–150

El nombre judío tradicional del libro de Salmos es Tehillim, una palabra hebrea que significa “alabanzas”. Está relacionada con la exclamación aleluya (que significa “alabad a Jehová” o “alabad al Señor”). Si tuviéramos que elegir una palabra para resumir el mensaje principal de los Salmos, alabar sería una buena palabra para hacerlo. Algunos de los Salmos contienen la invitación directa a “alaba[r] a Jehová” (véanse especialmente los Salmos 146–150), en tanto que todos inspiran adoración y alabanza. Los Salmos nos invitan a reconocer el poder del Señor, Su misericordia y las grandes cosas que Él ha hecho. Aunque jamás podremos pagarle por nada de ello, sí podemos alabarlo. Tal alabanza puede expresarse de forma diferente en cada persona; quizás implique cantar, orar o dar testimonio. Con frecuencia, nos conduce a asumir un mayor compromiso con el Señor y a seguir Sus enseñanzas. Independientemente de lo que “alabad al Señor” signifique en tu vida, hallarás más inspiración para hacerlo al leer y meditar los Salmos.

Ícono de estudio

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Salmos 102–103116

El Señor puede consolarme en mis padecimientos

Observa cómo Salmo 102:1–11 describe los sentimientos de inquietud y soledad que a menudo sobrevienen durante los desafíos. Tal vez tú u otras personas que conozcas hayan experimentado esos sentimientos. Al leer Salmos 102:12–28; 103116, busca las expresiones que te den la confianza de que puedes “invoca[r] el nombre de Jehová” durante tus pruebas (Salmo 116:13). Tal vez desees marcar, memorizar o compartir con otras personas las frases que te brindan esperanza en Él.

Véanse también Isaías 25:8; Hebreos 2:17–18; Alma 7:11–13; Camille N. Johnson, “Jesucristo es [nuestro] socorro”, Liahona, mayo de 2023, págs. 81–84; “¿Dónde hallo el solaz?” (Himnos, nro. 69).

Jesús ayudando a un hombre enfermo

Carl Heinrich Bloch (1834–1890), Christ Healing the Sick at Bethesda [Cristo sana al enfermo de Betesda], 1883, óleo sobre lienzo, 256 cm x 319 cm (100 3/4 x 125 1/2 pulgadas). Museo de Arte de la Universidad Brigham Young, adquirido con fondos proporcionados por Jack R. Wheatley y Mary Lois Wheatley, 2001.

Salmos 110118

Jesucristo cumplió las profecías de los Salmos

Los Salmos contienen pasajes que hacen referencia a la vida y al ministerio de Jesucristo. Aquí hay algunos ejemplos:

¿Qué te enseñan esos versículos acerca de Jesucristo? ¿Por qué es importante saber esto sobre Él?

Salmo 119

Ícono de Seminario
La palabra de Dios me mantendrá en Su senda

El Salmo 119 contiene muchas frases que comparan nuestra vida con un viaje de regreso al Padre Celestial. Mientras lees, presta atención a palabras como “andan”, “senda”, “camino”, “pies” y “desvíe”. Reflexiona sobre el trayecto de tu propia vida: dónde has estado, dónde estás ahora y en qué dirección te diriges. ¿Qué aprendes en este salmo sobre tu viaje de regreso a casa? ¿Qué has aprendido al observar la senda de otras personas? Según este salmo, ¿qué te ha proporcionado Dios para ayudarte a mantenerte en Su senda?

Piensa en alguna ocasión en la que seguir un camino o un mapa te haya ayudado a viajar a algún lugar con éxito. ¿Qué te enseña esa experiencia en cuanto a seguir la senda de Dios?

En muchos otros pasajes de las Escrituras, el Señor y Sus profetas hablan sobre una senda. A continuación se dan algunos ejemplos. Podrías examinar estos versículos, y escribir o compartir con otras personas lo que aprendas.

Pasaje de las Escrituras

Lo que aprendo sobre la senda hacia Dios

Pasaje de las Escrituras

Proverbios 4:11–19

Pasaje de las Escrituras

Mateo 7:13–14

Pasaje de las Escrituras

1 Nefi 8:20–28

Pasaje de las Escrituras

2 Nefi 31:17–21

Pasaje de las Escrituras

Alma 7:9, 19–20

Pasaje de las Escrituras

Doctrina y Convenios 25:2

¿Cómo pueden ayudarte esas verdades a permanecer en la senda de Dios?

¿Qué ideas adicionales puedes aprender del siguiente consejo del presidente Russell M. Nelson?

“Si nuestra jornada por la vida ha de tener éxito, debemos seguir la dirección divina. El Señor dijo: ‘Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis’ [Doctrina y Convenios 6:36]. Y el salmista escribió: ‘Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz a mi camino’ [Salmo 119:105] […].

“En su jornada por esta vida, ustedes encuentran muchos obstáculos y cometen algunos errores. La guía de las Escrituras les ayuda a reconocer el error y efectuar la corrección necesaria, lo cual les impide seguir en la dirección equivocada. Ustedes hacen un estudio cuidadoso del mapa de las Escrituras y luego siguen adelante con el arrepentimiento y la restitución necesaria para hallarse en el ‘estrecho y angosto camino que conduce a la vida eterna’ [2 Nefi 31:18]” (“El vivir mediante la guía de las Escrituras”, Liahona, enero de 2001, pág. 20).

Véase también Dieter F. Uchtdorf, “El hijo pródigo y el camino que conduce a casa”, Liahona, noviembre de 2023, págs. 86–89.

Salmos 134–136

El Señor es más poderoso que cualquier ídolo

Observa por qué es insensato confiar en los dioses falsos, según Salmo 135:15–18. ¿En qué podrías verte tentado a confiar que sea similar a un ídolo? Si quieres, haz una lista de las cosas que el Señor puede hacer, como lo hicieron los salmistas en Salmos 134–136. ¿Qué cosas poderosas ha hecho el Señor por ti?

Salmo 139

El Señor conoce mi corazón

¿Qué hallas en el Salmo 139 que te ayude a entender que el Señor te tiene presente a ti; a tus pensamientos y a tus acciones, a tus fortalezas y a tus debilidades? ¿De qué modo influye esta verdad en tu vida y en tus decisiones?

Salmos 146–150

“¡Aleluya! Alabad [a] Jehová”

Al leer estos últimos salmos de alabanza, piensa en las razones que tienes para alabar al Señor. ¿Por qué es importante alabarlo? ¿De qué maneras puede alabarlo?

Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Ícono de la sección para niños

Ideas para enseñar a los niños

Salmo 102:1–2

El Señor me consuela y me da esperanza

  • Tú o uno de tus niños podrían leer Salmo 102:1–2 y buscar la forma en que el Señor nos ayuda durante nuestras dificultades. ¿Cómo podemos buscar Su ayuda? También podrían hablar sobre momentos en los que hayan necesitado ayuda y hayan sentido que Dios escuchó sus oraciones.

Salmo 119:105

La palabra de Dios es como una luz

  • A los niños podría gustarles hablar sobre cómo es estar en la oscuridad, o podrían analizar qué cosas son difíciles de hacer en la oscuridad. Podrías invitarlos a hacer algo con los ojos cerrados, como un dibujo, por ejemplo. ¿Qué aprendemos en el Salmo 119:105 sobre la luz y la palabra de Dios?

  • Busca algo que el Padre Celestial nos ha dado para ayudarnos a permanecer en Su senda en los siguientes versículos: Salmo 119:47–48; 119:105; 1 Nefi 11:25; 2 Nefi 31:20. ¿Qué podemos hacer para mantenernos en la senda de Dios?

  • A los niños podría gustarles ver imágenes de las cosas que se mencionan en el Salmo 119:105. Podrías mostrar las imágenes en orden a medida que lean el versículo. También podrían entonar juntos alguna canción relacionada, tal como “Hazme andar en la luz” (Canciones para los niños, pág. 70) o “Andaré con Cristo” (Biblioteca del Evangelio).

Un padre leyéndole a un niño

Salmo 139:1–3, 23–24

El Padre Celestial y Jesucristo me conocen y me aman

  • Considera elaborar listas cortas de lo que sepas sobre cada niño. Conforme leas las listas una a la vez, pide a los niños que adivinen a quién estás describiendo. Luego, después de leer juntos el Salmo 139:1–3, podrían hacer una lista de lo que el Padre Celestial y Jesús saben acerca de nosotros.

  • Escribe las palabras del Salmo 139:23–24 en una hoja de papel o en una pizarra. Invita a los niños a subrayar las palabras que describen lo que Dios puede hacer por nosotros. ¿Por qué queremos que Dios haga esas cosas?

Salmo 146:1, 5–9

Puedo alabar a Jehová

  • Invita a los niños a compartir experiencias en las que alguien los haya elogiado o les haya dicho que hicieron un buen trabajo. Comparte algunas de las cosas buenas que el Señor ha hecho que figuran en el Salmo 146:6–9 (ayuda a los niños a entender las palabras que desconozcan). Invítalos a hablar de otras cosas que Él hace por nosotros. ¿Cómo podemos alabarlo por esas cosas?

Aprender en casa; compartir con otras personas. El presidente Russell M. Nelson ha enseñado que el hogar debe estar “centr[ado] en el aprendizaje del Evangelio” (“Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 13). ¿Qué puedes hacer esta semana para profundizar tu estudio personal o familiar de los Salmos? Después de estudiar, considera compartir con los demás lo que aprendiste y sentiste; ya sea en una conversación, por medio de mensajes de texto o redes sociales, o en la Iglesia.

Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.