“Llena de esperanza y paz”, Liahona, abril de 2026.
Voces de los Santos de los Últimos Días
Llena de esperanza y paz
Independientemente de las pruebas que afrontemos, podemos tener paz por medio de Jesucristo.
Ilustración por Elia Sampò, prohibida su reproducción
Mientras escuchaba a El Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo cantar “Reina paz en mi ser” durante la Conferencia General de abril de 2025, el Espíritu inundó mi corazón. No fue solo la música, sino la profunda reverencia y sinceridad con las que cantaban lo que me hizo sentir como si estuviera en la presencia del Salvador. Se me llenaron los ojos de lágrimas por la belleza de la música, que me recordó que, por medio de Jesucristo y Su Expiación, puedo tener paz a pesar de mis dificultades.
Cuando toco himnos en la reunión sacramental, a menudo he sentido que la música es una forma de oración, una manera de invitar al Espíritu y de comunicarse con Dios. Pero al escuchar este himno cantado tan bellamente por el coro, sentí una conexión más profunda con esa verdad. Fue como si la música, combinada con el Espíritu, elevara mi alma y me recordara el poder de la gracia del Salvador en mi vida.
“Porque mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre su cabeza” (Doctrina y Convenios 25:12).
Esa promesa me parece real. A través de la música, ofrecemos nuestro corazón al Señor. A cambio, Él llena nuestra alma de esperanza y paz. Mientras escuchaba el himno, recordé que, independientemente de las pruebas que afrontemos en nuestra vida personal, con nuestros seres queridos o en nuestras luchas con la fe, podemos tener paz por medio de Cristo. En esos momentos, realmente reina la paz en nuestro ser.
Esta experiencia ha profundizado mi amor por los himnos y la función que desempeñan en nuestra vida espiritual. No son solo canciones; son oraciones, mensajes de esperanza y maneras de invitar el amor del Salvador a entrar en nuestro corazón. Estoy agradecida por cómo el poder de la música puede elevarnos y fortalecernos, especialmente cuando más lo necesitamos.