2025
El Libro de Mormón: Un tesoro de valor incalculable en el trayecto de nuestra vida
Noviembre de 2025


9:47

El Libro de Mormón: Un tesoro de valor incalculable en el trayecto de nuestra vida

Al deleitarnos en las palabras de Cristo que se encuentran en el Libro de Mormón, el Espíritu nos ayudará a entender las verdades eternas.

¿Recuerdan alguna ocasión en la que alguien les haya obsequiado algo que les cambió la vida? Este mes de octubre se cumplen cuarenta años desde que recibí uno de los mayores regalos de mi juventud. Mientras estaba en la escuela secundaria, noté que uno de nuestros compañeros tenía una luz que era diferente a la de la mayoría de los otros jóvenes. Yo disfrutaba pasar tiempo con él. Un día me dijo que era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y luego me ofreció un regalo: un ejemplar del Libro de Mormón. Me invitó a leer algunas páginas y a reunirme con dos amigos que podrían responder mis preguntas. Esos amigos eran los misioneros.

Cuando me reuní con los misioneros, me enseñaron la doctrina de Cristo y me invitaron a seguir la invitación del profeta Moroni: “Cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo” (Moroni 10:4).

Leí varias páginas del Libro de Mormón y oré. Aunque todavía no tenía un entendimiento profundo de todas las cosas que los misioneros me enseñaban, sentí en el corazón que lo que estaba leyendo era bueno y que venía de Dios. Recibí la confirmación de la promesa de Moroni: “Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:5).

Después de ser bautizado en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, algunos amigos trataron de convencerme de que había tomado la decisión equivocada. No obstante, cada vez que afrontaba tales dudas u oposición, recibía una nueva confirmación al estudiar las Escrituras y al orar para permanecer fiel a los convenios que había concertado con Dios. Desde entonces, el Libro de Mormón ha sido mi compañero y se ha convertido en un tesoro de valor incalculable en mi trayecto terrenal.

El Libro de Mormón es más que un simple libro. Es otro testamento de Jesucristo, escrito por muchos profetas de la antigüedad mediante el espíritu de profecía y revelación.

El acontecimiento más importante que se encuentra registrado en el Libro de Mormón es el ministerio personal del Señor Jesucristo entre los nefitas poco después de Su Resurrección. En el Libro de Mormón “se expone la doctrina del Evangelio, se describe el plan de salvación, y se dice a los hombres lo que deben hacer para lograr la paz en esta vida y la salvación eterna en la vida venidera” (Introducción del Libro de Mormón).

La primera edición del Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo se publicó en un pequeño pueblo del estado de Nueva York en marzo de 1830. El profeta José Smith tenía solo veintitrés años cuando terminó la traducción del libro en 1829. Tradujo casi todo el libro en menos de setenta y cinco días, y el proceso de impresión duró unos siete meses.

Hoy en día, aproximadamente 80 000 misioneros de tiempo completo en más de 150 países prestan servicio como voluntarios y dedican su vida a dar testimonio de que el Libro de Mormón es verdadero y que testifica de Jesucristo.

En el seminario más reciente para nuevos líderes de misión en junio de este año, el presidente Russell M. Nelson expresó su poderoso testimonio del Libro de Mormón: “El Libro de Mormón es […] la palabra de Dios. En él se enseña la doctrina de Cristo y se explica más acerca de la Expiación del Salvador que en ningún otro texto”.

Me gustaría ofrecer tres sugerencias que pueden ayudar a profundizar nuestra conversión a Jesucristo mediante el estudio del Libro de Mormón:

1. Ser diligentes y constantes en su estudio diario

Al igual que Alma y los hijos de Mosíah, debemos “escudriña[r] diligentemente las Escrituras para conocer la palabra de Dios” y ser fortalecidos en la verdad (Alma 17:2).

Cuando servíamos como líderes de la Misión Georgia Atlanta, mi esposa y yo alentamos a cada misionero a estudiar el Libro de Mormón por lo menos durante treinta minutos cada día. Ese compromiso aumentó nuestra fe y nos ayudó a procurar y esperar milagros.

Es posible que después de la misión no tengamos la misma cantidad de tiempo disponible para el estudio diario de las Escrituras, pero les prometo que, si dan prioridad sinceramente al estudio del Libro de Mormón con espíritu de oración cada día, hallarán mayor fortaleza espiritual y confianza en el Señor y en Sus promesas.

2. Deleitarse en las palabras de Cristo a fin de que su estudio sea más significativo

Nefi enseñó: “Deleitaos en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer” (2 Nefi 32:3).

Deleitarse significa más que solo leer; significa disfrutar, meditar y poner en práctica. A medida que estudien el Libro de Mormón, consideren maneras de hacer que su estudio de las Escrituras sea más significativo. Por ejemplo:

  • Utilizar las ayudas para el estudio que están disponibles en la aplicación Biblioteca del Evangelio.

  • Identificar verdades eternas que nos ayudan a entender el plan de Dios y nos llevan a hacer y guardar convenios con nuestro Padre Celestial.

  • Resaltar frases significativas y anotar sus impresiones a fin de preservar lo que hayan aprendido durante su estudio.

El Libro de Mormón tiene el poder de responder las preguntas de nuestra alma. Tal como Nefi dijo, debemos “compar[ar] todas las Escrituras a nosotros mismos para nuestro provecho e instrucción” (1 Nefi 19:23).

Conforme nos deleitemos en las palabras de Cristo, estas abrirán la puerta a la revelación y nos mostrarán lo que debemos hacer en las diversas circunstancias de nuestra vida para acercarnos más a Él.

3. Expresar su testimonio de la veracidad del Libro de Mormón

Así como Lehi deseaba compartir el fruto del árbol de la vida con su familia (véase 1 Nefi 8:12), cuando obtenemos un testimonio del Libro de Mormón, desarrollamos el deseo de compartir el gozo que proviene de conocer el Evangelio de Jesucristo.

La hermana Benson con el Libro de Mormón

Una de nuestras misioneras, la hermana Benson, que está presente en esta sesión, me expresó el deseo de ayudar a su hermano menor. En ese momento, él se estaba preparando para asistir a la universidad y no estaba seguro de servir en una misión. Sentí la impresión de invitar a la hermana Benson a leer el Libro de Mormón durante los primeros cuatro meses de su misión, a marcar sus versículos favoritos y a luego enviar ese ejemplar a su hermano.

La hermana Benson envió el ejemplar marcado del Libro de Mormón e invitó a su hermano a leerlo todas las noches. Más tarde me comentó: “Antes de mi misión, mi hermano no estaba seguro de si quería servir en una misión de tiempo completo. Poco a poco, con el tiempo, a medida que leía el Libro de Mormón, encontró un gozo cada vez mayor en su vida y comenzó a considerar servir en una misión”.

El élder Benson

Dos semanas antes de que la hermana Benson terminara su misión, su hermano recibió su llamamiento misional y ahora presta servicio en la Misión México Tuxtla Gutiérrez. Por medio del Libro de Mormón, el élder Benson llegó a ver su vida con claridad espiritual, lo que lo llevó a servir al Señor y a confiar en que las cosas saldrían bien. Esa decisión, influenciada por el poder de las palabras de Cristo, fue un milagro.

Mis amados hermanos y hermanas, insto a cada uno de ustedes a profundizar su estudio del Libro de Mormón. Sé que al deleitarnos en las palabras de Cristo que se encuentran en el Libro de Mormón, el Espíritu nos ayudará a entender las verdades eternas y a compartir con convicción nuestro testimonio con aquellos a quienes el Señor ha preparado para escuchar Su mensaje. El Señor dijo: “Mis escogidos […] escuchan mi voz y no endurecen su corazón” (Doctrina y Convenios 29:7). Testifico que aquellos que pidan a Dios con fe obtendrán un testimonio de la veracidad y divinidad del Libro de Mormón por el poder del Espíritu Santo. De ello testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.

Nota

  1. Russell M. Nelson, “La reunión sacramental”, discurso pronunciado en el seminario para nuevos líderes de misión, 23 de junio de 2025.