¿Qué sucede si me cuesta hacer amigos?
Este año, cuando me cambié a una escuela nueva, lloré mucho porque no quería dejar a mis viejos amigos. Me decía a mí misma que nunca me iba a gustar mi escuela nueva y sentía que traicionaría a mis viejos amigos si hacía nuevos.
Durante toda la semana, mantuve el ceño fruncido y no hablé con nadie. Algunas chicas intentaron hablar conmigo, pero yo no quería hacerme amiga de ellas.
Un día, me di cuenta de que no quería estar sola, que tenía que ser más abierta. Mientras miraba una serie de televisión sobre Jesucristo, me sentí inspirada a pensar en cómo Él hacía amigos. Aunque Él no complacía a todos, cambió la vida de la mayoría de las personas.
Gracias al ejemplo de Cristo, decidí intentar hacer nuevos amigos, aun con el temor que sentía. Tenía miedo porque era tímida y me preocupaba que la gente se burlara de mí, pero pensé: “Tienes un Padre Celestial que te ayudará; incluso si todos te rechazan, Él estará allí”.
Ahora, al mirar atrás, puedo ver que el único Amigo que nunca me abandonó durante esa época fue el Salvador. Debido a las experiencias difíciles por las que pasé, me acerqué mucho más a Él. Él nos ama tanto que dio Su propia vida por nosotros y nos dio las Escrituras para que sepamos cómo podemos ser como Él. Siempre puedes contar con Jesucristo para que sea tu Amigo.
Rebeca C., 13 años, Ceará, Brasil
Le gusta jugar al voleibol, leer y dibujar.