“Cinco maneras de amar como lo hizo Jesús”, El Amigo, abril de 2026, págs. 26–27.
Cinco maneras de amar como lo hizo Jesús
Una de las últimas cosas que Jesucristo dijo a Sus amigos antes de Su Expiación fue: “Como yo os he amado, […] am[aos] los unos a los otros” (Juan 13:34). ¡Ese mandamiento también es para nosotros! Aquí encontrarás cinco maneras en las que puedes amar a los demás como Él lo hacía.
Ama a tu prójimo
El Salvador enseñó que los dos primeros mandamientos son amar a Dios y amar a tu prójimo como a ti mismo (véase Mateo 22:37–40). ¿Quién es tu prójimo? ¡Todos!
Cuando estés tratando de amar más a alguien, recuerda a Jesús. Intenta pensar en esa persona como un hijo o hija de Dios y trátala como te gustaría que te trataran a ti.
Ama a tus enemigos
Jesucristo dio Su vida por todos, incluso por las personas que lo odiaban. Él mostró el amor más grande que jamás haya existido.
Cuando alguien sea cruel contigo, acuérdate de Jesús. Puedes defenderte con amabilidad o pedir ayuda a un adulto de confianza. Trata de sonreírle a esa persona u orar por ella. Puede que no cambie, pero mostrar amor cambiará tu corazón.
Ama a las personas que se sienten excluidas
¿Sabías que Jesucristo pasó gran parte de Su tiempo con personas que habían sido rechazadas por los demás? Muchos relatos en la Biblia cuentan cómo ayudaba a los pecadores y se detenía para sanar a los marginados.
Cuando veas a alguien que podría sentirse excluido, recuerda a Jesús. Intenta hablar con esa persona, invitarla a jugar o escucharla.
Ama a las personas que necesitan consuelo
Cuando murió Lázaro, Su amigo, el Salvador lloró con las hermanas de este, ¡aunque estaba a punto de levantarlo de entre los muertos! (véase Juan 11:32–36). Demostró amor dedicando tiempo a estar triste con las personas que estaban tristes, no solo tratando de solucionar sus problemas.
Cuando alguien esté triste, recuerda a Jesús. Intenta simplemente sentarte y estar con esa persona, darle un abrazo o escribir una nota amable.
Ama a las personas que necesitan Su ayuda
Jesucristo sanaba a los enfermos y a los necesitados. Él también sana a las personas del pecado mediante el arrepentimiento. Tal vez no podamos sanar como Él lo hacía, pero aun así podemos ayudar en Su obra de sanación cuando prestamos servicio a los demás.
Cuando alguien necesite ayuda, recuerda a Jesús y que todos necesitamos Su ayuda. Intenta pensar en la mejor manera de prestar servicio y amar a esa persona.
Ilustraciones por Katy Dockrill. Se pueden copiar únicamente para uso de la Iglesia.