El Amigo
La lección del huevo de Pascua
Abril de 2026


“La lección del huevo de Pascua”, El Amigo, abril de 2026, págs. 4–5.

La lección del huevo de Pascua

¡Alguien robó nuestros huevos de Pascua!

Una historia real de Nueva Zelanda.

Ilustración de un niño sentado en una litera

El día antes de la Pascua de Resurrección, Freddy se despertó temprano y miró junto a su almohada, emocionado. Siempre recibía un huevo de malvavisco para la Pascua de Resurrección, pero su sonrisa se desvaneció hasta convertirse en un ceño fruncido. ¡No había un huevo para él!

Freddy miró por encima del borde de la litera. “¡Matilda!”, le gritó a su hermana. “¿Me robaste el huevo de Pascua?”.

“No. ¡Mi huevo tampoco está aquí!”, dijo Matilda, señalando su almohada.

El ruido despertó a los otros hermanos de Freddy. ¡Los siete huevos de Pascua habían desaparecido!

“¿Qué es todo este alboroto?”, preguntó la mamá.

“¡Alguien robó nuestros huevos!”, dijo Freddy.

“Nadie los robó”, dijo la mamá. “Este año no compramos ninguno”.

“¿No hay huevos de Pascua?”, exclamó Freddy. “¡Pero siempre recibimos uno!”.

Ilustración de una mujer hablando

“La Pascua de Resurrección es mucho más que comer golosinas”, dijo la mamá. “Es una época especial para pensar en Jesucristo”.

Freddy frunció el ceño. Desde que su papá había cambiado de trabajo, su mamá y su papá decían que no más a menudo. No a los días de paseo. No a comprar comida para llevar. ¡Y ahora incluso la Pascua de Resurrección estaba arruinada!

“Sé que están molestos”, dijo la mamá. “Pero todavía podemos disfrutar de huevos de Pascua especiales hoy. ¡Vamos!”.

En la cocina, el papá tenía una canasta de huevos. Freddy se quejó. “Esos son solo huevos de gallina”.

“¿Los vamos a teñir?”, preguntó su hermana mayor, Celeste.

La mamá asintió con la cabeza. “Pero primero tenemos que hervirlos”.

A Freddy no le gustaba esperar y se alegró cuando su mamá dijo que los huevos ya habían hervido lo suficiente. “¡Al fin!”, dijo él.

“Espera”, dijo la mamá. “Todavía deben enfriarse”.

Freddy se quejó más fuerte. ¡Basta de esperar!

Luego, la mamá los ayudó a preparar el tinte. Mezclaron vinagre con agua caliente y le pusieron unas gotas de colorante para alimentos. A Freddy le gustó ver las gotas arremolinarse en el agua.

“¿Qué color escogerás?”, preguntó Celeste.

“¡Azul!”, dijo Freddy.

Ilustración de una familia tiñendo huevos juntos en la mesa de la cocina

Los huevos permanecieron en remojo en el tinte durante mucho tiempo, pero a Freddy no le importó esperar. No esta vez. Era divertido estar con su familia y pensaba en lo que había dicho su mamá: que la Pascua de Resurrección era más que comer golosinas.

“Mamá”, dijo Freddy, “creo que entiendo cómo los huevos de Pascua nos ayudan a recordar la Resurrección de Jesucristo”.

Ella sonrió. “¿Y cómo es eso?”.

“Me gusta mucho mi huevo teñido”, dijo él. “Pero llevó mucho tiempo, toda esa espera fue difícil. Entonces pensé en cómo los discípulos tuvieron que esperar aún más tiempo para que Jesucristo resucitara después de Su muerte en la cruz”.

“Tienes razón”, dijo la mamá. “Tampoco fue fácil para ellos esperar, pero el Salvador sí resucitó. Y ahora tus huevos de gallina comunes y corrientes son hermosos huevos teñidos”.

Freddy sonrió al ver los huevos de colores vivos. No eran tan ricos como los de malvavisco, pero eran especiales. Freddy esperaba que pudieran volver a teñir huevos el próximo año.

PDF del relato, página 1

Ilustraciones por Tania Rex. Prohibida su reproducción.