2025
Una conversación con Gabby sobre servir en la Iglesia
Mayo de 2025


“Una conversación con Gabby sobre servir en la Iglesia”, El Amigo, septiembre de 2025, págs. 40–41.

Una conversación con Gabby sobre servir en la Iglesia

Gabby es una niña de once años de Harare, Zimbabue. Le hicimos algunas preguntas sobre dirigir la música en la Iglesia.

Una niña sonriendo

Háblanos de ti.

Me encanta hacer postres y comidas saladas y tocar la marimba. Canto y bailo, y estoy aprendiendo a tocar la flauta, el xilófono y el piano.

Háblanos de tu nueva asignación.

El obispo me pidió que ayudara a dirigir la música en la reunión sacramental. No me lo esperaba y pensé que elegirían a alguien mayor. Pero también me sentí querida y feliz, porque amo la música.

A veces todavía tengo miedo de cantar algo de manera incorrecta y que la gente lo escuche. Pero el Espíritu Santo me ayuda a sentirme cómoda delante de todos. Ahora que me estoy acostumbrando, ¡en realidad es bastante divertido!

Niña dirigiendo la música en la reunión sacramental

¿Cómo fue dirigir la música para la presentación de los niños en la reunión sacramental?

Al principio me dio miedo. Mientras practicábamos, a veces olvidaba algunas de las palabras. Así que practiqué cantar con mi mamá en casa y eso me ayudó mucho. Cuando practicábamos en la Primaria, cantaba más fuerte para ayudar a los que no sabían leer o no sabían la letra.

Me sentí emocionada cuando llegó el día de la presentación. Todo salió de maravilla. Sentí paz y calma, y las palabras vinieron a mí.

¿Qué aprendiste de esa experiencia?

Aprendí que a veces las cosas no salen a la perfección, pero está bien y se puede aprender de ellas. ¡Dirigir la música en la Primaria también me preparó para mi nueva asignación!

Niña sonriente de pie al aire libre

¿Qué consejo le darías a los demás en cuanto a servir en la Iglesia?

A veces puede ser difícil servir delante de muchas personas, pero nosotros, los jóvenes, podemos liderar sin importar nuestra edad o lo bajos o altos que seamos. Les diría que, aunque a veces el temor nos desanime, el Espíritu Santo puede ayudarnos a sentir paz. Él siempre nos ayudará a levantarnos otra vez.

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