2025
La camisa bautismal de Harvey
Mayo de 2025


“La camisa bautismal de Harvey”, El Amigo, septiembre de 2025, págs. 36–37.

La camisa bautismal de Harvey

¡Harvey no podía encontrar su camisa blanca por ningún lado!

Una historia real desde Indonesia.

Un niño y sus padres sentados en la parte trasera de un taxi

Harvey se sentó apretujado en la parte trasera del taxi con Ibu (mamá) y Bapak (papá). Se dirigían a la iglesia para el bautismo de Harvey.

“Bapak, ¿cómo te sentiste cuando te bautizaste?”, preguntó Harvey. Bapak se había bautizado unos meses antes. Ahora que Harvey tenía ocho años, ¡también iba a ser bautizado!

Bapak pensó por un minuto. “¡El agua estaba tan fría!”, dijo riendo. “Pero también sentí mucho amor. A pesar de que la mayoría de nuestra familia no es miembro de nuestra Iglesia, sentí su amor y el amor de Dios”.

Cuando llegaron al edificio de la Iglesia, otras personas de la Iglesia les ayudaron a llenar la pila bautismal con agua y a prepararse.

Niño angustiado mirando dentro de un bolso vacía; niño usando una camisa de vestir blanca demasiado grande

“Harvey, es hora de que te pongas tu ropa bautismal”, dijo Ibu. Harvey asintió y tomó el bolso con su ropa. Pero en el bolso solo estaban sus pantalones blancos. ¡No podía encontrar su camisa blanca! Revisó las otros bolsos y miró alrededor en la iglesia.

“Ibu, mi camisa no está aquí”, dijo Harvey.

Ibu frunció el ceño. Ella también revisó algunos bolsos. “Debemos haberla dejado en el taxi”.

“Tenemos ropa bautismal extra en el armario”, dijo la hermana Putri. “Iré a buscarla”.

Pero la única ropa bautismal que había en el armario era demasiado grande para Harvey. Ibu estaba preocupada. El bautismo comenzaría pronto. Mucha gente ya había llegado y Harvey no tenía su camisa.

“Tal vez podamos hacer una oración para que el taxista regrese con la camisa”, dijo Harvey. “Pero si no la trae, puedo usar una camisa que sea mucho más grande. No importa lo que me ponga; solo quiero bautizarme”.

Mamá e hijo orando

Ibu y Bapak asintieron. Juntos fueron a la cocina, donde todo estaba en silencio. Allí, cruzaron los brazos e inclinaron las cabezas.

Harvey hizo la oración. “Querido Padre Celestial, gracias por poder bautizarme hoy. Por favor, ayuda al taxista a regresar con mi camisa. Pero si no, también está bien.

Después de la oración, Harvey fue a ponerse la camisa que le quedaba demasiado grande. Le llegaba hasta las rodillas.

“¡Harvey!”, gritó la hermana Putri desde el pasillo. “El taxista está aquí”.

Un hombre sosteniendo una pequeña camisa blanca en una percha

Harvey e Ibu encontraron al taxista junto a la puerta principal. ¡Estaba sosteniendo la camisa de Harvey!

“Miré hacia atrás y la vi sobre el asiento”, dijo. “Pensé que podría pertenecerte a ti”.

“Muchas gracias”, dijo Ibu.

Harvey tomó la camisa. “Gracias”.

El hombre sonrió y se despidió.

Poco después, era hora de que comenzara el bautismo. Harvey se puso su camisa. ¡Le quedaba perfecta! Y estaba blanca y limpia.

Un hombre bautizando a un niño

Cuando Harvey entró en la pila bautismal, ¡el agua estaba helada! Bapak hizo la oración y bautizó a Harvey. Cuando salió del agua, se sintió fresco y tranquilo por dentro.

Bapak ayudó a salir a Harvey de la pila bautismal y puso una toalla suave alrededor de los hombros de Harvey. Harvey pensó en todas las personas que lo habían ayudado y apoyado. Ibu, Bapak, el taxista, y su familia. Y el Padre Celestial y Jesucristo también.

Harvey le dio un abrazo a Bapak. “Tienes razón. ¡El agua estaba fría!”. Ambos se rieron. Entonces Harvey miró a los ojos de Bapak. “Pero también tenías razón en otra cosa. Siento mucho amor”.

PDF del relato

Ilustración por Bethany Stancliffe.