“¡El poder de Dios es un don!” El Amigo, septiembre de 2025, págs. 20–21.
¡El poder de Dios es un don!
Adaptado de “Vivan a la altura de sus privilegios”, Liahona, noviembre de 2024, págs. 7–10.
Hace poco visité Harmony, Pensilvania, EE. UU. Allí, bajo los arces, se restauró el sacerdocio a José Smith y Oliver Cowdery. También fui a la casa donde vivían José y Emma Smith. En su interior, me paré junto a la ventana y me pregunté lo que pensaría Emma cuando miraba a través de esa ventana.
Por medio de Su profeta, José, el Señor le dio a Emma un importante mensaje, el cual podemos leer en Doctrina y Convenios 25.
Primero, el Señor enseñó a Emma que ella tenía un lugar en Su plan; le recordó que era una hija en Su reino.
Segundo, el Señor le dio un propósito. Emma desempeñó un importante papel en la Restauración. ¡Se le pidió que enseñara las Escrituras y creara el primer himnario!
Por último, el Señor enseñó a Emma acerca de sus convenios. Guardar los convenios la ayudaría a sentir el Espíritu, a ser mejor y a recibir guía para su vida.
Espero que comprendan el modo en que las ordenanzas del sacerdocio y las promesas por convenio permitirán que el poder de Dios obre en su vida. Todos podemos tener acceso al don del poder de Dios. Cada vez que tomamos la Santa Cena. Cada vez que entramos en el templo.
Lanza y canta
A Emma Smith se le pidió que creara el primer himnario, ¡y todavía cantamos himnos hoy en día! Tomen turnos para lanzar una moneda u otro objeto pequeño sobre el tablero. Cuando caiga en una imagen, piensa en una canción sobre ese tema. ¡Luego cántenla juntos!
Ilustraciones por Shawna J. C. Tenney