“El proyecto de ciencias”, El Amigo, septiembre de 2024, págs. 18–19.
El proyecto de ciencias
“El Padre Celestial desea que sigamos intentándolo”.
Esta historia ocurrió en EE. UU.
Bradley echó otra taza de arena en su balde. ¡Iba a necesitar muchas!
La feria de ciencias de su escuela sería pronto y Bradley estaba haciendo un modelo que mostraba cómo funcionan los tsunamis. Había aprendido que un tsunami es una gran ola de agua causada por un terremoto en el océano y quería que su proyecto fuera perfecto. ¡Tal vez ganaría un premio!
Después de llenar el balde, Bradley recogió algunos palos y luego fue a buscar un contenedor de plástico y unas casitas de juguete al sótano.
Bradley derramó la arena en el recipiente para representar la tierra y colocó las casas y los árboles con cuidado. Después llegó la parte emocionante: ¡el agua! Una vez que la vertiera, podría empujar el agua con un trozo de cartón para crear la ola.
Pero entonces cometió un gran error: ¡vertió demasiada agua! Las casas se inundaron, y ni siquiera había hecho la ola todavía. La arena mojada se convirtió en un pegajoso lodazal.
Bradley llamó a su mamá, que estaba en la cocina. “¿Qué hago ahora? Puse demasiada agua”.
“Está bien; solo tienes que empezar de nuevo”, dijo la mamá. “Hagámoslo juntos y vayamos midiendo poco a poco”.
“De acuerdo”. Bradley agachó la cabeza y salió a buscar más arena.
Esta vez calcularon cuidadosamente la cantidad correcta de agua y la vertieron. Bradley movió el cartón y vio que las olas se estrellaban contra la arena. ¡Funcionaba!
A continuación, Bradley y su mamá trabajaron en el póster. Bradley comenzó a escribir datos interesantes sobre los tsunamis, pero las palabras no cabían en la hoja.
“¡No quiero volver a escribirlo todo!”, dijo Bradley. Comenzó a dolerle la cabeza.
“No hace falta volver a escribir todo”, dijo la mamá. “Podemos decirlo con otras palabras para que entren en la hoja”.
Bradley refunfuñó; su póster no se veía en absoluto como él quería. “No quiero hacer eso. Se verá mal si las palabras no caben perfectamente”.
“Aprender puede ser difícil”. La mamá le dio un abrazo. “A veces cometemos errores, pero lo importante es que no nos demos por vencidos. El Padre Celestial desea que sigamos intentándolo, así que vamos a tomar un descanso y lo acabaremos por la mañana”.
A la mañana siguiente, terminaron el póster. No era perfecto, pero Bradley se sentía un poco mejor al respecto.
Finalmente, llegó el día de la feria de ciencias. La mamá dejó a Bradley en la escuela. “Recuerda”, le dijo, “trabajaste duro en tu proyecto y aprendiste mucho, y eso es lo que importa”.
Bradley llevó su proyecto al gimnasio grande, que estaba lleno de proyectos y pósteres. Todos los alumnos de cuarto grado estaban sentados mientras esperaban su turno para mostrar su proyecto.
Pronto llegó el turno de Bradley. Su corazón latía rápidamente mientras caminaba hacia el frente. ¿Qué pasaría si todo salía mal?
Bradley empujó el agua con el cartón y mostró a los jueces cómo las olas chocaban contra la tierra.
“¿Qué es lo que produce esas grandes olas en el océano?”, preguntó uno de los jueces.
“Lo que produce esas grandes olas es…”. Bradley se quedó en blanco. “No me acuerdo, pero puedo contarles algunos datos interesantes sobre los tsunamis”. Les leyó los datos escritos en el póster.
Después de la escuela, Bradley subió al auto con su proyecto.
“¿Cómo te fue?”, preguntó la mamá.
“No exactamente como yo quería”. Bradley sonrió. “Pero hice lo mejor que pude y seguí intentándolo”.
Ilustraciones por Adam Koford