“El día aburrido de Patrik”, El Amigo, septiembre de 2024, págs. 10–11.
El día aburrido de Patrik
Los hermanos mayores de Patrik siempre estaban demasiado ocupados para él.
Esta historia ocurrió en Rumania.
Patrik estaba tumbado en la cama mirando fijamente al techo. Estaba aburrido. Ya había leído sus libros de animales, había saltado en el trampolín y había ido a pasear en bicicleta por el vecindario. ¿Qué podía hacer ahora?
Patrik se levantó y fue a la habitación de Daniel, su hermano mayor. “¿Quieres jugar conmigo?”, preguntó.
“Lo siento, no puedo; tengo que estudiar”, respondió Daniel, sin levantar siquiera la vista del libro que estaba leyendo.
Patrik se sintió triste y decepcionado. Daniel siempre estaba estudiando. ¿No podía descansar un rato?
Bueno… Daniel estaba ocupado, pero podía preguntarle a su otro hermano, Simion. “Estoy aburrido, ¿puedes jugar conmigo?”, le preguntó.
“No, hoy no; voy a salir con unos amigos”. Simion se puso la chaqueta y salió por la puerta principal.
¡Patrik se enojó mucho! El corazón le latía más rápido. Sus hermanos mayores siempre estaban demasiado ocupados para él. Corrió a su habitación y cerró la puerta con un portazo.
¡No es justo!, pensó Patrik.
Dio un fuerte pisotón y se dejó caer en la cama; sentía una presión en el pecho. ¡Estaba tan aburrido! Pero se sentía demasiado enojado como para pensar en algo que hacer.
Entonces recordó algo que había aprendido en la escuela. Su maestra les había enseñado que respirar profundamente nos ayuda a sentirnos tranquilos.
“Es difícil arreglar cualquier cosa cuando uno se siente enojado”, había dicho. Tal vez si estuviera más tranquilo, Patrik podría pensar en la manera de resolver su problema con el aburrimiento.
Así que respiró hondo una vez, y luego otra. Después de unas cuantas veces más, ya no sentía tanta presión en el pecho, pero seguía sin saber qué hacer.
Se sentó y miró una lámina de Jesucristo que había en la pared. ¿Qué querría Él que Patrik hiciera?
Entonces se puso de rodillas. “Padre Celestial, por favor, ayuda a Daniel con sus estudios”, dijo. “Ayuda a Simion a divertirse con sus amigos y, por favor, ayúdame a mí a no estar tan aburrido”.
Cuando terminó su oración, Patrik tuvo una idea y corrió a la habitación de Daniel.
“Daniel, cuando termines, ¿podemos jugar juntos?”.
Daniel levantó la vista de su libro y miró el reloj de la pared. “Puedo tomarme un descanso dentro de unos treinta minutos y podríamos ir afuera; ¿quieres hacer eso?”.
“¡Sí!”. Patrik sonrió y regresó a su cuarto. Encontró un libro de animales sobre tigres que le gustaba mirar. Después de leerlo durante un rato, jugó con los bloques. Pronto pasó el tiempo y Daniel y él se dirigieron al bosque que había cerca de su casa.
“¿Quieres jugar a guerreros en el espacio o a exploradores en la selva?, preguntó Daniel.
“Me da igual; estoy contento de que podamos pasar tiempo juntos. Es mucho mejor que estar aburrido”, dijo Patrik.
Daniel sonrió. “Bueno, jugar contigo es mucho más divertido que estudiar para un examen”.
Patrik se sintió feliz mientras Daniel y él gateaban por el pasto. Calmarse le había ayudado a pensar con más claridad para poder resolver su problema, y el Padre Celestial lo había ayudado a ser más semejante a Jesucristo. Después de todo, estaba resultando ser un buen día.
Ilustraciones por Linh My Nyguyen