Hacerse merecedores de las bendiciones del templo
Transmisión de la capacitación anual de SeI de 2025
Jueves 23 de enero de 2025
Brother Chad H Webb: Gracias por esta capacitación de Preparación para la vida. Todos podemos apreciar la relevancia de estas lecciones para los jóvenes. Al ver el video, recordé cuán centradas en Cristo pueden estar estas lecciones. Utilizar el ejemplo perfecto del Salvador sobre cómo vivir los principios del Evangelio y analizar cómo Él puede ayudar a nuestros alumnos fue muy impactante.
Me gusta que las lecciones se basen en la palabra de Dios tanto por el uso de las Escrituras como de las enseñanzas de nuestros profetas modernos. Considero que los mismos métodos con los que enseñamos eficazmente las Escrituras se pueden adaptar para enseñar eficazmente los mensajes inspirados de nuestros líderes. Gracias por ese modelo maravilloso y esa exepcional capacitación.
Me gustaría pasar a otro tema que ha rondado mi mente y mi corazón. Todos hemos sido bendecidos por las enseñanzas y el ministerio del presidente Russell M. Nelson. Estoy agradecido por él y testifico que es el profeta escogido por el Señor. Agradezco al Señor por preservarlo y por el conocimiento, la guía y la fortaleza que he recibido de manera personal a través de la inspiración que el presidente Nelson ha recibido del Señor.
Una de las invitaciones que el presidente Nelson ha reiterado es que aprendamos a acceder al poder del Señor mediante los convenios y los templos. En la Convención de Directores de Área más reciente decidimos comenzar cada mañana estudiando lo que él y otros líderes han enseñado sobre los convenios y la Casa del Señor. Me conmovió tanto que pedí a algunas personas que comentaran lo que habían aprendido.
Hermano: Por la manera en que el presidente Nelson ha enseñado lo que significa estar en un convenio con Dios, he aprendido que no debo verlo como un director ejecutivo celestial que está esperando a que yo rompa un contrato. En cambio, es una relación de convenio con un Padre amoroso y por ello, Él nunca dejará de apoyarme ni yo agotaré Su paciencia misericordiosa. Gracias al convenio sé que tengo un lugar especial en Su corazón. Ha cambiado mi perspectiva sobre cómo veo las cosas, por ejemplo, la oración: en lugar de sentir que voy a arrodillarme, arrepentirme y que será una carga para Él, me siento atraído hacia Él, quiero hablar con Él. Y sé que todo lo que quiero hacer es corresponder al amor que Él me ha mostrado.
Hermana: Al pensar en los convenios, pienso en lo que el presidente Nelson nos ha enseñado, que nuestras creencias y cada promesa de Dios a Sus hijos confluyen en el templo. No puedo separarlo de mis convenios del templo porque es allí donde aprendo el significado de todos esos convenios que he hecho con el Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo. Y por medio de esas promesas de convenio hechas en el templo se me concederán todas las bendiciones como hija de Dios. Y eso se ha incrementado al pasar los años, pues me ha permitido comprender mejor la investidura, y ese regalo tan especial del Padre Celestial para nosotros.
Hermano: Aprendí del presidente Nelson que cuando hacemos un convenio con el Padre, nuestra relación con Él cambia para siempre. Esto es significativo para mí porque sé que el Padre Celestial me ama, y valoro que ha creado una senda para acercarme más a Él, llegar a conocerlo mejor y, con el tiempo, llegar a ser como Él. Gracias a los convenios, independientemente de lo que estés pasando en la vida, el Padre Celestial está contigo, camina a tu lado, te toma de la mano y te guía por la senda. Eso es gracias a los convenios.
Hermano: Me siento muy agradecido por las bendiciones de tener un profeta. Con sus enseñanzas comprendo mejor el amor especial que Dios tiene por quienes han hecho convenios con Él. Él nunca abandonará esa relación, nunca dejará de darnos oportunidades para arrepentirnos y cambiar. Conocer la naturaleza de Dios ha sido un vendaje de esperanza y sanación para mi corazón.
Hermano: Cuando nos unimos a Cristo, como verdaderamente ha enseñado el presidente Nelson, vamos a donde Él va, hacemos lo que Él hace. Si estoy uncido a Él, y Él es el buey mayor, yo voy a donde Él va, digo lo que Él dice, hago lo que Él hace. espero que esa asociación me ayude a ser lo que Él es. Quiero complacerlo más que cualquier otra cosa. Quiero llegar al punto en el que todo lo que yo haga en mi propia vida y corazón le complazca. No sé cómo retribuirle por lo que ha hecho por mí excepto haciendo lo que Él me ha pedido que haga.
Hermano: Al escuchar al presidente Nelson, oí que cuando iniciamos una relación de convenio con el Padre, se nos da un poder adicional en nuestra vida. Un poder tangible. Es algo que nos trae esperanza, sanación y fe; es algo que nos eleva en las dificultades. Lo bello de este vínculo por convenio es que tenemos un Padre que nunca nos abandonará. Si luchamos con la duda, Él nos ayudará a reemplazarla con fe. Si luchamos contra una adicción, Él nos ayudará a reemplazarla con libertad. Si luchamos contra la desesperación, Él nos ayudará a llenar el alma de luz. El milagro de Jesucristo es que nos ofrece un tipo de amor y misericordia que siempre nos lleva de vuelta a Él.
Hermano Webb: Tal vez tengan muchas enseñanzas o citas del presidente Nelson que sean sus favoritas. Tal vez recuerden que en su primera conferencia de prensa como Presidente de la Iglesia en 2018, nos pidió que comenzáramos con el fin en mente. Hablando desde el Templo de Salt Lake, dijo: “El fin por el que cada uno nos esforzamos es ser investidos con poder en una Casa del Señor”.
En 2021 dijo: “El lugar más seguro desde el punto de vista espiritual es vivir dentro de los límites de sus convenios del [templo]”.
En 2024 enseñó: “Nada los ayudará más a aferrarse a la barra de hierro que adorar en el templo. […]. Nada los protegerá más […]. Nada reforzará más su testimonio del Señor Jesucristo y de Su Expiación, y nada los ayudará más a entender el magnífico plan de Dios”.
En su discurso durante la conferencia general más reciente, dijo: “Esta es mi promesa para ustedes: todo aquel que busque con sinceridad a Jesucristo lo hallará en el templo”.
Y por último, en su artículo de la revista Liahona titulado El convenio sempiterno, enseñó: “Cuando hacemos un convenio con Dios, abandonamos el terreno neutral para siempre. Dios no abandonará Su relación con aquellos que han forjado tal vínculo con Él […]. De hecho, todos los que han hecho convenio con Dios tienen acceso a un tipo especial de amor y misericordia […]. [Él] seguirá obrando con ellos y ofreciéndoles oportunidades de cambiar; los perdonará cuando se arrepientan; y si se descarrían, los ayudará a encontrar el camino de regreso a Él […]. Debido a nuestro convenio con Dios, Él jamás cejará en Sus esfuerzos por ayudarnos, y nunca agotaremos Su misericordiosa paciencia para con nosotros”.
El presidente Nelson no solo ha enseñado sobre el templo y los convenios como Presidente de la Iglesia, pero hace más de quince años, mientras analizábamos el lenguaje para una nueva declaración de objetivos de SeI, fue el élder Russell M. Nelson, que en ese entonces servía como Presidente del Comité Ejecutivo de la Mesa Directiva de Educación, quien nos alentó a incluir la segunda frase de nuestro objetivo que dice: “Nuestro propósito es ayudar a los jóvenes, y a los jóvenes adultos […] a hacerse merecedores de las bendiciones del templo”.
Me pregunto si al tratar de abreviar la declaración de objetivos hemos hablado solo en términos de profundizar la conversión. Aunque estamos logrando un progreso maravilloso, y ese énfasis debe continuar, hay más que podemos hacer para recalcar la segunda parte del objetivo y ayudar a más jóvenes y jóvenes adultos a ser merecedores de las bendiciones del templo. No estoy sugiriendo que se escriba una nueva lección ni se creen nuevos programas, sino que reflexionen, incluso oren, sobre qué más pueden hacer dentro de lo que ya están haciendo.
Al hacer esta pregunta, he recibido respuestas excelentes. Entre ellas estas sugerencias: una, estar al día con el hincapié y las enseñanzas proféticas sobre los convenios y la Casa del Señor. Dos, conectar intencionalmente nuestro amor y la fe en Jesucristo con el ser dignos de las bendiciones del templo. Tres, hacer referencia a las preguntas de la recomendación para el templo cuando sea apropiado. Cuatro, hacer referencia a convenios específicos al enseñar principios del Evangelio, ayudando a los alumnos a entender su doctrina. Y cinco, compartir nuestro amor y aprecio por el templo, y ayudar a los alumnos a reconocer las bendiciones que han recibido al guardar sus convenios. Tendrán otras ideas; pero sigan analizando esto como docentes y en los grupos de maestros en funciones, y compartan lo que aprendan.
A modo de ejemplo de lo que yo creo que puede pasar y pasará, me gustaría relatar un acontecimiento reciente. Hace unos años estuve en Guam con los directores regionales y de Área de Asia y el Pacífico. En una de las reuniones analizamos cómo podíamos ayudar a más alumnos a ser merecedores de recibir las bendiciones del templo. Luego de esas reuniones, el director de Área en Filipinas, Julius Barrientos, se reunió con su consejo de directores regionales y decidieron que trabajarían más de cerca con los líderes de la Iglesia para ayudar a más jóvenes y jóvenes adultos a tener una recomendación para el templo. Los alentó su Presidencia de Área, que ya tenía la meta de aumentar las recomendaciones como parte del plan de Área. Los líderes y coordinadores de SeI también se reunieron con líderes locales de la Iglesia; analizaron sus esfuerzos e informaron del progreso.
Quisiera ser claro en este punto, ellos no actuaron al margen de los líderes de la Iglesia. Ayudaron a los líderes que ya tenían una meta y un plan, y que estaban siguiendo las instrucciones de la Presidencia de Área. Pero SeI ayudó a que se centraran en los convenios y en el templo al enseñar sobre ambos en cada ocasión y al hablar a menudo de las bendiciones del templo.
En tres años, con el esfuerzo combinado de líderes de la Iglesia, padres y maestros de SeI, el número de jóvenes con recomendaciones en Filipinas ha aumentado en un 277 por ciento. Pero la bendición no se encuentra solo en los números, el impacto en los jóvenes y sus familias ha sido enorme, como sucede con la familia Topyador, de la Estaca Bayambang, que ven en la foto. Al igual que muchas otras familias en Filipinas, ahora los Topyador van juntos al templo con frecuencia. La bendición de que una familia vaya junta al templo tiene significado eterno y es esencial para lo que el Señor desea para Sus hijos. Sé que a través de nuestros esfuerzos por centrarnos en las bendiciones de la casa del Señor podemos ayudar a más jóvenes y jóvenes adultos a hacer y guardar convenios con el Señor.
Para concluir, quisiera hablar sobre una sencilla lección práctica. He estado pensando en el poder de los convenios y en cómo podríamos explicarlo tan claramente que incluso un niño pueda entenderlo. Recordé una lección práctica que algunos ya conocen. Creo que Chad Wilkinson fue el primero al que vi usarla.
Si pidiera a alguien que rompiera este lápiz, cualquiera podría hacerlo. Pero ¿y si tomara un lápiz y lo pegara a este bate de béisbol? ¿Podrían romperlo? En este simple ejemplo, ¿qué o quién es el lápiz? ¿Y el bate? ¿Qué es la cinta adhesiva? La lección da a entender que el lápiz somos ustedes y yo, el bate es el Salvador Jesucristo, y la cinta son los convenios.
El poder de los convenios es que nos unen a Jesucristo. Recuerden que nada los protegerá más. El lugar más seguro es vivir dentro de los límites de nuestros convenios. Cuanto más renovamos los convenios, más fuerte es el vínculo. Aunque se rompa el lápiz, el Salvador puede sanarnos mediante los convenios. Si dos personas quieren estar juntas para siempre, los convenios las unirán entre sí y al Señor.
Agradezco que el Señor nos ame lo suficiente como para bendecirnos con convenios. Ruego que los guardemos y ayudemos a más jóvenes y jóvenes adultos a ser merecedores de recibir las bendiciones de la Casa del Señor, donde aquel que busque sinceramente a Jesucristo lo encontrará. En el nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora tengo el privilegio de presentar al élder Clark G. Gilbert. Fue llamado como Setenta Autoridad General en 2021. Actualmente presta servicio como comisionado del Sistema Educativo de la Iglesia. Recibió títulos de BYU, Stanford y Harvard, y comenzó su carrera como profesor en la Universidad de Harvard. Fue director ejecutivo de Deseret News y de Deseret Digital Media. También sirvió como rector de BYU–Idaho y BYU–Pathway. Está casado con Christine Calder y tienen ocho hijos.
Doy las gracias al élder Gilbert. Ha sido un gran mentor y se preocupa mucho por la labor de Seminarios e Institutos. Aprecio lo alineado que está con el presidente Nelson y otros líderes de la Iglesia, y cómo siempre busca oportunidades de amplificar sus enseñanzas. Él ama al Señor y trabaja incansablemente para servirle, y aprovecha cada oportunidad para testificar del Salvador Jesucristo. Estoy emocionado y agradecido por la oportunidad de aprender de él.