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Cómo preparar y enseñar las lecciones de Preparación para la vida: Análisis con los maestros


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Cómo preparar y enseñar las lecciones de Preparación para la vida: Análisis con los maestros

Transmisión de la capacitación anual de SeI de 2025

Jueves 23 de enero de 2025

Hermano Jason Willard: Hermano Dyreng, gracias por darme la oportunidad de reunirme con sus maestros. Hace algún tiempo, el hermano Webb presentó estas lecciones de Preparación para la vida. ¿Qué pensaron cuando oyeron hablar por primera vez sobre estas lecciones de Preparación para la vida?

Hermana Hunt.

Hermana Hunt: Mis primeros pensamientos fueron abrumadores. Estoy tratando de enseñar las Escrituras y soy una maestra bastante nueva, así que, al agregar las lecciones de Preparación para la vida, pensé: “¡Oh, cielos! ¿Qué más van a pedirme que haga ahora?”.

Hermano Willard: Muy bien. ¿Alguien más se sintió abrumado? ¿Alguien quiere confesarlo? Sí. Gracias, hermana Hunt.

Hermano Cavanaugh, ¿cuál fue su experiencia?

Hermano Cavanaugh: Fue como una montaña rusa. Cuando oí hablar de ellas por primera vez y vi los temas, me entusiasmé. Luego, al ver la guía de ritmo de avance y ver la frecuencia con la que íbamos a enseñarlas, me decepcioné un poco. Me encantan las Escrituras. Quería enseñar solo las Escrituras y ahora tenía estas lecciones de Preparación para la vida. Al profundizar en ellas, me di cuenta de que contenían muchas Escrituras, solo que eran más prácticas, era como enseñar las Escrituras de una manera más práctica. Pero sí, al principio me sentí un poco decepcionado.

Hermano Willard: Desde entonces, ¿cómo se ha sentido? Lleva un tiempo enseñándolas. ¿Cómo se ha sentido desde aquella decepción inicial?

Hermano Cavanaugh: Ha cambiado. Hace unas semanas, hablé con una alumna que me dijo que sus lecciones de Seminario favoritas eran las de Preparación para la vida porque sentía que las Escrituras eran más aplicables a ella y a su vida.

Hermano Willard: Muy bien. Y el élder Bednar dice que, a veces, enseñamos de manera secuencial y otras veces enseñamos por temas. Todavía podemos hacer eso en las Escrituras. Eso está muy bien, hermano Cavanaugh. Gracias.

Sí, hermana Wheeler.

Hermana Wheeler: Sentí dos emociones distintas. Una de esas emociones fue sentir que era “solo otro cambio”. Hubo muchos cambios. Este es mi quinto año de enseñanza y ha sido un cambio tras otro. Cada año hay algo nuevo. Pero, al mismo tiempo, yo estaba entusiasmada. Cuanto más leía sobre estas lecciones, más pensaba: “Esto va a ser muy útil para muchos alumnos”.

Hermano Willard: Muy bien. ¿Le pareció un buen cambio?

Hermana Wheeler: Sí, creo que fue un buen cambio, pero aún estamos adaptándonos.

Hermano Willard: Bien, me alegra escucharlo. Gracias. ¿Qué han experimentado con estas lecciones de Preparación para la vida al enseñarlas?

Sí, hermana Robbins.

Hermana Robbins: Sigo encontrando el tema de hacer partícipe al Señor en su vida y en su aprendizaje. Sea cual sea la lección de Preparación para la vida, volvemos a la idea de “así es como puede hacer partícipe al Señor en su vida”. Ya sea que se trate de administrar las finanzas, de organizarse o de priorizar, si les enseñamos esta habilidad de apoyarse en el Señor a una edad temprana y hacerlo participar a Él en las cosas que les importan, esas cosas serán importantes para Él.

Hermano Willard: Me encanta escuchar eso. Según su experiencia, ¿diría que son lecciones centradas en Cristo?

Hermana Robbins: Los ingredientes siguen ahí. Están centradas en Cristo, enfocadas en el alumno y basadas en las Escrituras. Así que todos los ingredientes están ahí y esa es la base para el maestro. Se siente cómodo porque conoce esos ingredientes y todos siguen ahí.

Hermano Willard: Gracias por eso (a la hermana Robbins).

Hermano Cyril (al hermano Cyril).

Hermano Cyril: Desde el principio, puede aportar a los alumnos relevancia en su vida. Cada lección de Preparación para la vida es una forma maravillosa de poder ver la relevancia que tiene para usted enseñarlas y aprender. Me encanta eso. De hecho, aumentaron mi propia confianza como maestro, porque hay relevancia en todo lo que hacemos, incluso en el hecho de que se centren en Cristo y se basen en las Escrituras.

Hermano Willard: Me encanta eso. La idea es que estas lecciones son lo que siempre hemos hecho, pero ahora añaden un sentido adicional de relevancia para nuestros alumnos. Muy bien, hermano Cyril, gracias. Hablemos de su capacitación.

Hace poco aprendieron tres habilidades que les facilitarán su labor como maestros al preparar estas lecciones de Preparación para la vida. Tenían que centrarse en el propósito de la lección. Tenían la verdad en negrita que se encuentra en la palabra de Dios y una actividad en la que los alumnos podían demostrar su aprendizaje. Con estas tres cosas en mente, y ahora que han practicado un poco, ¿cuál ha sido su experiencia? ¿Qué diferencia han notado en sus clases al usar estas tres habilidades?

Sí, hermana Wheeler.

Hermana Wheeler: Me doy cuenta de que quiero dedicar más tiempo a la comprensión y luego tengo menos tiempo para que lo apliquen, para que lo practiquen. Pero a medida que practico esto, que trato de ayudarlos a ver más rápidamente cuál es el propósito de la lección y encontrar la verdad en negrita, podemos conseguir más tiempo para practicar. Así tienen más tiempo para practicar en clase que el tiempo que yo creía que les estaba dando de antemano.

Hermano Willard: Si lo he entendido bien, usted, como muchos de nosotros, no deja mucho tiempo al final de la clase para esa aplicación, ¿es así?

Hermana Wheeler: Sí.

Hermano Willard: Y esto le permite ser más intencional al asignar el tiempo para que cada alumno tenga una experiencia en la que realmente sienta, aprenda o desee hacer algo diferente. ¿Correcto?

Hermana Wheeler: Sí. Y los alumnos participan más cuando tienen más tiempo para ponerlo en práctica.

Hermano Willard: Gracias. Me gusta mucho eso.

Hermano Cyril: En mi caso, la verdad en negrita me ayuda a seguir basándome en las Escrituras. Podemos tomar las Escrituras y ayudarlos a identificarlas durante la lección. Y también podemos usar las palabras de los profetas e incorporar esa verdad en negrita, un principio que puedan aprender ese día. Esto nos ayuda a ser más eficaces cuando practicamos porque dedicamos tiempo a las Escrituras, las palabras de los profetas vivientes.

Hermano Willard: Entonces, lo que mencionó el hermano Cavanaugh antes, sobre temer que nos alejamos de las Escrituras, es una de nuestras preocupaciones, que un maestro considere que, como está enseñando sobre un tema temporal, no use las Escrituras para enseñar sobre la resiliencia emocional.

Hermano Cyril: Sí.

Hermano Willard: Pero vemos que no pueden enseñar resiliencia emocional sin las Escrituras y las palabras de los profetas, ¿no es así? Esa verdad en negrita consolida todo esto. Gracias por comentarlo, hermano Cyril. Lo ha expresado muy bien.

Sí, hermano Alcalá.

Hermano Alcalá: Una de mis citas favoritas del élder Packer dice que el estudio de la doctrina de Cristo cambiará el comportamiento más rápidamente de lo que el simple estudio del comportamiento cambiará el comportamiento. Me parece fascinante. Soy un hombre al que le encanta leer libros de autoayuda y escuchar a oradores motivacionales, pero, aunque sí enseñan algunas verdades, no tienen la verdad completa.

En estas lecciones de preparación, enseñamos lecciones que pueden ayudarlos en su vida, con Jesucristo como parte de ellas. Y gracias a ellas, aumentarán sus posibilidades de tener éxito. Ellos podrán realizar cambios de una manera más rápida y verán más bendiciones. Estoy estudiando en la universidad y estas lecciones de Preparación para la vida me han bendecido muchísimo.

Y al ver cómo me han bendecido a mí, sé con certeza que pueden bendecir la vida de los alumnos a quienes enseñamos.

Hermano Willard: Me encanta eso, hermano Alcalá. Así que usted ha sido bendecido personalmente al tratar de ayudar a sus alumnos con estas lecciones de Preparación para la vida porque se aplican también a un estudiante universitario, ¿no es así?

Hermano Alcalá: Sí.

Hermano Willard: Muy bien, gracias por eso. ¿Qué les parece el propósito de la lección? ¿Qué piensan de ese objetivo? ¿Ha sido útil para alguien al intentar centrar la lección y ayudar a los alumnos a alcanzar el objetivo? ¿De qué manera?

Hermano Cavanaugh.

Hermano Cavanaugh: Algo que he notado es que, si comienzo la lección poniendo el propósito en la pizarra o simplemente diciendo: “Esta lección va a ayudarlos con tal cosa”, algunos de los alumnos que no comprenden las Escrituras tan fácilmente como otros, encuentran que tener ese propósito allí les brinda algo en lo cual centrarse en las Escrituras. Por ejemplo, leo un versículo que se supone que me va a ayudar con algo y así les resulta más fácil comprender lo que están leyendo y aplicarlo a su vida. Al menos eso es lo que he visto en mi clase. No sé si ustedes lo habrán visto también.

Hermano Willard: ¿Alguien más lo ha visto? Ese mismo beneficio al definir el objetivo al principio, hermano Cavanaugh. Bien dicho. Cuando enseñé mi lección de Preparación para la vida hace unas semanas porque quería practicarlo, eso fue lo que centró toda mi lección. Dije: “Este es el objetivo al que estamos apuntando” y luego, durante la lección, eso me ayudó a asegurarme de que seguía centrado en ese objetivo. Me alegro de que lo viera. Gracias por eso.

Sí, hermano Dyreng.

Hermano Dyreng: Nos aporta una visión a la que podemos volver continuamente. Y sabemos que cuando tenemos una visión y damos esa visión a los alumnos, hay un propósito mucho más claro en nuestra clase y es mucho más fácil alcanzar ese objetivo cuando se sabe cuál es desde el principio.

Hermano Willard: Sí. Entonces, hermano Dyreng, permítame hacerle esta pregunta: ¿Cómo sería si estuviera enseñando sobre resiliencia emocional sin ese objetivo? Si entrara en esa clase y se limitara a enseñar sobre un tema determinado.

Hermano Dyreng: Podría ver muchos análisis maravillosos sobre muchas cosas diferentes, pero podríamos perder el enfoque en lo más importante: conectar —como dijo la hermana Robbins— todo lo que estamos enseñando nos lleva al Salvador, Jesucristo. Conectar lo que enseñamos con las Escrituras y con las palabras de los profetas, y tener ese propósito nos afirma en eso y permite que esas cosas sucedan, en lugar de limitarnos a hacer un análisis interesante con los alumnos sobre un tema.

Hermano Willard: Sí. ¿Le parece que estas lecciones de Preparación para la vida pueden dar lugar a un análisis interesante?

Si todo lo que conseguimos es un análisis interesante, no estamos ayudándolos a convertirse más profundamente a Jesucristo. No los ayudamos a hacerse merecedores de las bendiciones del templo. No los ayudamos a prepararse a ellos, a sus familias y a los demás para la vida eterna con su Padre Celestial. Debemos asegurarnos de permanecer arraigados en la palabra de Dios, de que esas verdades en negrita no sean solo palabras lindas en una página, sino verdades poderosas del Padre Celestial que se hallan en Su palabra, y que estemos apuntando claramente a ese objetivo para que todo lo que hagamos en esa lección nos lleve allí.

Y luego, como dice la hermana Wheeler, podemos llegar a la actividad de aprendizaje final y dar a cada alumno esa oportunidad. Lo ha expresado muy bien. ¿Algo más sobre estas tres habilidades?

Hermana Wheeler.

Hermana Wheeler: Solo algo práctico. A veces, la vida nos da sorpresas, y es posible que no haya tanto tiempo como pensábamos. Siempre preparamos más de lo que nos da tiempo a enseñar. Así que ese propósito me ayuda a saber qué puedo eliminar de la lección sin que dejemos de entender el propósito.

Hermano Willard: Eso es muy bueno. Es como si nos ayudara a marcar el ritmo de la lección, porque, como mencionó anteriormente, a veces dejamos muy poco tiempo para la puesta en práctica. Pero ahora, con el propósito, la verdad en negrita y la actividad, podemos medir el ritmo durante la lección y asegurarnos de que los alumnos van a aprender o captar las cosas importantes, en lugar de salirse por la tangente o hablar del último libro sobre resiliencia emocional o administración de finanzas.

Hermana Wheeler: Y se puede hacer en menos tiempo, si es necesario, y también testificar de esa verdad.

Hermano Willard: Eso es muy bueno. Sí. Acorta la lección e incluso hace que resulte más condensada y eficaz, pero sigue siendo poderosa. Eso está muy bien. Dos comentarios más.

Hermana Hunt.

Hermana Hunt: En mi caso, preparar estas lecciones es más fácil cuando tengo el propósito, la verdad en negrita y la demostración. Porque, muchas veces, podríamos ir en un millón de direcciones diferentes si no tuviéramos un propósito. Así que podría acudir a toda esa literatura diferente, pero como tengo el propósito, el pasaje de las Escrituras y la verdad en negrita, me resulta más fácil prepararme. Puedo decir: “Vamos aquí, aquí y aquí”. Y siento que los alumnos completan el resto y ha sido genial.

Hermano Willard: Gracias por eso (a la hermana Hunt).

Hermano Alcalá (al hermano Alcalá).

Hermano Alcalá: Hace casi un año y medio en la conferencia general, el presidente Nelson prometió que, en los últimos días, veríamos las mayores manifestaciones del poder del Señor. Creo que estas lecciones de Preparación para la vida nos están ayudando a reconocer las verdades que nos permiten ver Su mano con más claridad y ver Su poder.

Y esa verdad por sí sola nos da la visión de que, sí, Jesucristo no solo fortaleció a Nefi, sino que Él puede fortalecerme a mí. Jesucristo no solo enseñó a Nefi a construir un barco, Él puede ayudarme a mí [a saber] cómo construir mi vida sobre Él. No solo ayudó a los jareditas o a los nefitas a prosperar, sino que también puede ayudarme con mis finanzas.

Creo que el enfoque de estas lecciones de Preparación para la vida es ayudarnos a ver que la verdad nunca cambia, que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre.

Hermano Willard: Hermano Alcalá, ¿cree que estas lecciones de Preparación para la vida podrían ser la evidencia de una de esas mayores manifestaciones del poder del Señor en los últimos días?

Hermano Alcalá: Sí, porque lo he visto en mi vida.

Hermano Willard: Yo también. Gracias por compartir este testimonio con nosotros. Nuestra última pregunta de hoy es esta: ¿Qué consejo darían a los maestros de todo el mundo que están empezando estas lecciones de Preparación para la vida? Ahora que ustedes tienen experiencia con estas lecciones, ¿qué les dirían a los maestros de todo el mundo?

Por favor, hermano Simmons.

Hermano Simmons: Diría que una verdad vivida es una verdad aprendida, tanto para el maestro como para el alumno. Por tanto, el maestro tiene que vivirla. Su enseñanza será más poderosa si vive lo que enseña, y si puede ayudar a sus alumnos a vivir lo que se les enseña, eso tiene poder.

Hermano Willard: ¡Sí! Entonces, si entiendo bien, al vivir realmente estas lecciones y estos principios, ¿obtendrán mayor poder para enseñar a los alumnos?

Hermano Simmons: Sí. Tuve una experiencia en la que me estaba preparando para enseñar sobre la autosuficiencia espiritual y yo pensaba: “No tengo mucha autosuficiencia espiritual”. Me puse a trabajar en ello y cambié una cosa de mi vida como ayuda para ser más autosuficiente espiritualmente. Y sigo trabajando en ello. Creo que eso me ayudó a enseñar con más poder.

Hermano Willard: ¡Eso es genial! Gracias por eso. De verdad.

Sí, hermana Robbins.

Hermana Robbins: El curso de estudio es tan bueno que una de las cosas que más me gusta es buscar las preguntas, buscar las preguntas en la lección. A veces, las copio textualmente en una diapositiva o se las planteo a los alumnos y eso genera conversaciones que nos llevan de vuelta al propósito, de vuelta a la verdad. El curso de estudio ha hecho una gran parte del trabajo pesado al indicar cómo hay que plantear una gran pregunta a los alumnos para que puedan vivir la verdad. Por eso me encantan esas preguntas. Este sería mi consejo: busquen esas preguntas y úsenlas.

Hermano Willard: Así que tienen estos tres puntos clave en la lección, pero también tienen preguntas intercaladas. ¿Les han parecido realmente útiles esas preguntas?

Hermana Robbins: Son muy útiles.

Hermano Willard: Gracias por eso.

Hermano Cyril: En el caso de un maestro nuevo, algunas de estas lecciones de Preparación para la vida no requieren que uno sea competente o experto en esos temas. Como dijo la hermana Robbins, solo tienen que ceñirse al curso de estudio y testificar del Salvador, y les irá bien. No tienen que ser expertos en emociones —salud mental—, ni tienen que saberlo todo sobre cómo lidiar con la ansiedad. Céntrense en el curso de estudio. Los jóvenes aprenderán lo que necesitan para apoyarse en el Salvador y superar los desafíos que enfrenten.

Hermano Willard: Hermano Cyril, me alegra que haya dicho eso, porque hay muchos maestros que se sienten abrumados, como dijo la hermana Hunt al principio, y creen que tienen que ser expertos para enseñar. Pero me encanta lo que dijo el hermano Simmons: si tan solo intentan vivir estos principios en su vida, el Espíritu Santo dará testimonio a través de ustedes a sus alumnos y bendecirá a generaciones. Y eso se debe a que ustedes tratan de seguir este hermoso curso de estudio y de bendecir sus vidas como personas comunes y corrientes, no como profesionales.

Hermano Cyril: Sí. Creo que es bueno que los jóvenes sepan que uno no es un experto. Se los guía hacia el Salvador, porque Él es el experto.

Hermano Willard: ¡Él es el experto! Oh, hermano Cyril, eso me encanta. Gracias por decirlo. ¿Algo más que quieran compartir con nuestros maestros de todo el mundo?

Hermana Wheeler.

Hermana Wheeler: Si algunos sienten, en alguna ocasión, ¿cómo se centrará esto en Cristo? Por ejemplo, la planificación de las finanzas. Siempre podemos recurrir al Plan de Salvación y recordar que el propósito es que lleguemos a ser como nuestro Padre Celestial, que tengamos una vida como la Suya. Debemos preguntarnos: ¿cómo ayuda esto a cumplir el propósito?

Hermano Willard: Oh, ¡muy bien!

Hermana Wheeler: Eso lo hace extremadamente centrado en Cristo.

Hermano Willard: Muy bien. No solo nos centramos en Jesucristo, sino en el Plan de Salvación, cuyo centro es Él. Y luego veremos cómo eso ayudará a nuestros alumnos a progresar para llegar a ser como nuestro Padre Celestial. Muy bien. Gracias, hermana Wheeler.

Hermano Dyreng.

Hermano Dyreng: Mi consejo es que comiencen y tengan fe. Comiencen y esfuércense. Me he dado cuenta de que, al practicar estas habilidades, ha cambiado mi forma de pensar al prepararme. Ya no pregunto “¿qué haré yo?”, sino “¿qué voy a ayudar a mis alumnos a hacer para convertirse al Salvador?”. Y ese cambio ha marcado una gran diferencia. Ha sido una gran bendición enseñar e interactuar con los alumnos.

Hermano Willard: Hermano Dyreng, hace algún tiempo, en su capacitación, usted prometió algo a sus maestros. ¿Ha visto que eso se haya cumplido en las clases de ellos y en la suya?

Hermano Dyreng: Por supuesto. Hemos tenido oportunidades de observarnos y de enseñar estas lecciones nosotros mismos, y me hago eco de lo que dijo el hermano Alcalá cuando citó al presidente Nelson: que esos milagros se están viendo, que los testimonios de los alumnos se fortalecen en todas las áreas de su vida y todo nos lleva de vuelta al Salvador, Jesucristo. Ha sido una bendición enorme.

Hermano Willard: Gracias.

Hermano Dyreng: De nada.

Hermano Willard: Gracias a cada uno de ustedes por enseñar. Gracias por amar a los hijos de Dios lo suficiente como para querer bendecir su vida. Están marcando una diferencia. Quiero dar las gracias a nuestros maestros en todo el mundo, a cada uno de ellos, por todo el bien que hacen. Están trabajando con diligencia para bendecir a la nueva generación. Los amamos. Esto no es fácil. Queremos que sepan que ningún esfuerzo es en vano. Nada de lo que hagan en una clase para bendecir a los hijos de Dios se desperdiciará jamás. Gracias por eso. Cuando piensen en el título “Lección de Preparación para la vida”, imaginen esto como título para la lección de Preparación para la vida: ¿Qué pasaría si añadiéramos una palabra y se llamara “Lección de Preparación para la vida eterna”? Hace años, el presidente J. Reuben Clark nos dijo que no solo enseñamos por el tiempo, sino para la eternidad.

Estas lecciones temáticas son importantes, pero su vida eterna es mucho más importante, y eso solo puede suceder por medio del Hijo de Dios, Jesucristo. Sé que Él vive. Sé que Él los ama a ustedes y a sus alumnos más de lo que las palabras pueden expresar. Él nos ayudará. Él los ayudará. Lo sé. En el nombre de Jesucristo. Amén.