Ayudas para las Escrituras: Antiguo Testamento
Cómo estudiar el Antiguo Testamento
Recursos
Nota: La cita de una fuente no publicada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en las notas finales no implica que dicha cita ni su autor cuenten con el respaldo por la Iglesia ni que representen la posición oficial de esta.
¿Qué me puede ayudar a entender el Antiguo Testamento?
El Antiguo Testamento contiene enseñanzas fundamentales acerca de Dios, Su Plan de Salvación y la relación por convenio que Él desea tener con cada uno de nosotros. Sin embargo, las diferencias de época y cultura entre la antigüedad y la actualidad pueden hacer que algunos aspectos del Antiguo Testamento resulten difíciles de entender. Los siguientes principios y sugerencias pueden ayudarte a comprender mejor y a encontrar relevancia a medida que estudias el Antiguo Testamento.
Buscar la guía del Espíritu Santo
El Espíritu Santo es un maestro y revelador. Por medio de Él, Dios puede iluminar nuestro entendimiento y ayudarnos a aprender la verdad. Con espíritu de oración, busca Su compañía mientras estudias. Al hacerlo, aumentará tu comprensión del Antiguo Testamento.
Buscar a Jesucristo
El Antiguo Testamento testifica de Jesucristo. Contiene profecías de Su ministerio terrenal, Su sacrificio expiatorio y Su Segunda Venida. Por medio de los hechos y las palabras de Jehová en el Antiguo Testamento, podemos aprender acerca de Su carácter, Sus atributos y Sus enseñanzas. También podemos encontrar símbolos que testifican de Él. Muchos de ellos son claros, mientras que otros son más sutiles. A medida que estudies el Antiguo Testamento, presta atención a lo que estás aprendiendo acerca de Jesucristo. Puedes acercarte más a Él al aprender sobre Su amor, misericordia y poder en la vida de las personas de la antigüedad.
Adam and Eve Offering Sacrifices [Adán y Eva ofrecen sacrificios], por Keith Larson
Utilizar las Escrituras de la Restauración
En nuestra dispensación, el Señor nos ha bendecido con muchas Escrituras que apoyan y aclaran las enseñanzas del Antiguo Testamento. Por ejemplo, el Libro de Mormón contiene numerosas referencias y citas del Antiguo Testamento. La traducción inspirada de la Biblia que hizo el profeta José Smith nos brinda aclaraciones útiles para muchos pasajes del Antiguo Testamento. Los libros de Moisés y de Abraham, en la Perla de Gran Precio, incluyen detalles y enseñanzas doctrinales que no se registran en Génesis. Y algunas de las revelaciones que recibió José Smith y que se encuentran en Doctrina y Convenios también explican o aclaran pasajes del Antiguo Testamento.
El uso de las Escrituras de la Restauración puede ayudarte a comprender mejor el Antiguo Testamento y la importancia de su mensaje.
Usar las ayudas para el estudio de las Escrituras
Las ediciones Santos de los Últimos Días de la Biblia contienen herramientas útiles para entender el Antiguo Testamento. Entre ellas se encuentran los encabezamientos de los capítulos, las notas a pie de página, la Guía para el Estudio de las Escrituras y los mapas. La aplicación Biblioteca del Evangelio también incluye la función “Definir” que ayuda a comprender el significado de las palabras.
Los siguientes recursos se encuentran en las notas a pie de página de las ediciones Santos de los Últimos Días del Antiguo Testamento:
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Pasajes correlacionados de las Escrituras. Pasajes de todos los libros canónicos que se relacionan con pasajes del Antiguo Testamento.
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Referencias a la Guía para el Estudio de las Escrituras (GEE). Sugerencias de temas que se pueden explorar para un estudio más profundo y para encontrar pasajes adicionales de las Escrituras relacionados.
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Significados en hebreo (HEB). Traducciones alternativas del hebreo.
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Sinónimos o explicaciones modernas (“Es decir” y “O”). Aclaraciones de palabras y expresiones arcaicas o poco conocidas.
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Traducción de José Smith (TJS). Extractos de la Traducción de José Smith de la Biblia. Muchas de las revisiones más breves del Profeta se incluyen en las notas al pie de la página, mientras que los extractos más largos se encuentran en Traducción de José Smith Apéndice (que se encuentra en Ayudas para el estudio, en la colección Escrituras de la Biblioteca del Evangelio).
Recordar el propósito de las Escrituras
Los escritores del Antiguo Testamento no pretendían proporcionar un relato histórico exhaustivo en sus escritos. Su intención era enseñar acerca de Dios y de cómo Él interactúa con Su pueblo. El élder D. Todd Christofferson enseñó: “El propósito central de todas las Escrituras es llenar nuestras almas de fe en Dios el Padre y en Su Hijo Jesucristo; la fe en que existen; la fe en el plan del Padre para nuestra inmortalidad y vida eterna; la fe en la Expiación y la Resurrección de Jesucristo, lo cual da vida a este plan de felicidad; la fe para hacer del Evangelio de Jesucristo nuestro estilo de vida; y la fe para llegar a conocer al ‘único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien [Él ha] enviado’ (Juan 17:3)”.
Tener en cuenta la perspectiva del autor
Debido a que vivimos en un mundo muy diferente al de las personas que escribieron el Antiguo Testamento, podríamos aplicar erróneamente nuestros propios puntos de vista modernos y normas culturales a lo que estamos leyendo. Eso puede llevar a malentendidos. Esfuérzate por ver lo que estás leyendo desde la perspectiva de los autores inspirados dentro de su contexto original.
Para obtener más ideas que te ayuden a estudiar las Escrituras, consulta los temas que se tratan en Técnicas para el estudio de las Escrituras (2025).
Más información
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Gary J. Coleman, “The Book of Mormon: A Guide for the Old Testament”, Ensign, enero de 2002, págs. 45–49.
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Marissa Widdison, “Encontrar a Jesucristo en el Antiguo Testamento”, Liahona, enero de 2022, págs. 12–17.
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David R. Seely, “Buscar a Cristo y los convenios: las claves de Nefi para leer el Antiguo Testamento” (artículo solo en formato digital), Liahona, enero de 2022.
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Mark L. Pace, “Las bendiciones de estudiar el Antiguo Testamento”, Liahona, enero de 2022, págs. 42–45.
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Donald W. Parry, “La Expiación de Jesucristo en el Antiguo Testamento”, Liahona, abril de 2022, págs. 40–43.