Ayudas para las Escrituras
Números 11–14; 20–24; 27


Ayudas para las Escrituras

Números 11–1420–2427

Moisés envió doce espías a explorar la tierra de Canaán. Solo dos de ellos, Caleb y Josué, tenían fe en que Jehová ayudaría a los israelitas a conquistar Canaán, tal como lo había prometido. Debido a la incredulidad de los israelitas, Jehová declaró que andarían errantes en el desierto durante cuarenta años. Continuaron quejándose y rebelándose contra Él en muchas oportunidades. Jehová envió serpientes venenosas que afligieron al pueblo. Luego mandó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce para que el pueblo pudiera mirar y ser sanado. Jehová mandó a un profeta que no era israelita, llamado Balaam, que bendijera a los hijos de Israel. Josué fue elegido para suceder a Moisés.

Recursos

Nota: Citar una fuente no publicada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no implica que dicha cita ni su autor cuenten con el respaldo de la Iglesia ni que representen la posición oficial de esta.

Antecedentes y contexto

¿Qué es el libro de Números?

El libro de Números es el cuarto de los cinco libros de Moisés. Su nombre se basa en la instrucción que Jehová le dio a Moisés de contar a todos los varones israelitas de veinte años o más que podían ir a la guerra. El título hebreo del libro proviene de la frase “en el desierto”. Números registra las experiencias de los israelitas mientras anduvieron errantes por el desierto durante cuarenta años. El libro se puede dividir en tres secciones:

  1. Capítulos 1–10: La preparación de los israelitas para salir de Sinaí después de haber acampado allí durante un año.

  2. Capítulos 10–21: El viaje de los israelitas desde Sinaí hasta la frontera sur de Canaán, su renuencia a entrar en Canaán y su posterior peregrinación por el desierto.

  3. Capítulos 22–36: Los acontecimientos ocurridos en los campos de Moab, a las afueras de la tierra prometida.

mapa del viaje de los israelitas de Egipto a Canaán

Mapas bíblicos, nro. 2: “El éxodo de los israelitas de Egipto y su entrada en Canaán”

Números 11

¿Qué podemos aprender de las murmuraciones de los israelitas?

No mucho después de que los israelitas partieron de Sinaí, se quejaron a Moisés por tener que comer maná todos los días. Este es el primero de muchos casos de murmuración registrados en Números. Las quejas de los israelitas disgustaron tanto a Jehová como a Moisés. Al relatar esos acontecimientos a sus hermanos, el profeta Nefi, del Libro de Mormón, atribuyó las murmuraciones de los israelitas a la dureza de su corazón. Nefi enseñó que, a pesar de todo lo que el Señor había hecho por los hijos de Israel, “endurecieron sus corazones y cegaron sus mentes e injuriaron a Moisés y al Dios verdadero y viviente”.

El élder Dale G. Renlund advirtió sobre la ingratitud que podemos sentir cuando nos distanciamos de Dios. Él enseñó: “Nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo son los Dadores máximos. Cuanto más nos distanciamos de ellos, más legitimados nos sentimos; empezamos a sentir que merecemos la gracia y que se nos adeudan bendiciones; tenemos una mayor inclinación a examinar nuestro alrededor, identificar injusticias y sentirnos agraviados —incluso ofendidos— por la injusticia que percibimos. Si bien la injusticia puede oscilar entre lo trivial y lo desgarrador, cuando nos alejamos de Dios, hasta las desigualdades más pequeñas parecen ser enormes y consideramos que Dios tiene la obligación de arreglar las cosas, ¡y de arreglarlas ya mismo!”.

Números 11:24–2912:1–15

¿A qué se refería Moisés cuando dijo que deseaba que todos los del pueblo de Jehová fuesen profetas?

El deseo de Moisés de que “todos los del pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos” mostró su deseo de que otras personas experimentaran las bendiciones de la revelación. Sin embargo, Moisés no estaba sugiriendo que cualquiera pudiera ser el portavoz del Señor. Esto se ilustra en Números 12, cuando Aarón y María fueron reprendidos por el Señor por desafiar la autoridad de Moisés como líder inspirado para todo Israel.

Los profetas de nuestros días han hecho hincapié en la necesidad tanto de la revelación personal como de la guía profética. El presidente Dallin H. Oaks enseñó: “Nuestro Padre Celestial ha dado a Sus hijos dos líneas de comunicación con Él, lo que podríamos llamar la línea personal y la línea del sacerdocio. Todos deben entender esas dos líneas esenciales de comunicación y guiarse por ellas”.

El élder Dale G. Renlund explicó que “la doctrina, los mandamientos y las revelaciones para la Iglesia son la prerrogativa del profeta viviente, quien los recibe del Señor Jesucristo”. En cuanto a la revelación personal, el élder David A. Bednar enseñó: “El espíritu de revelación está al alcance de toda persona […]. Esta bendición no se limita a las autoridades que presiden la Iglesia, sino que le pertenece y debe estar en vigor en la vida de todo hombre, toda mujer y todo niño que […] entra en convenios sagrados. El deseo sincero y la dignidad invitan al espíritu de revelación a nuestra vida”.

Números 13:16

¿Qué tenía de significativo que Oseas se llamara Josué?

El Señor mandó a Moisés que enviara a un líder de cada tribu a explorar la tierra de Canaán. Moisés cambió el nombre del líder de la tribu de Efraín de Oshea (que significa “salvación”) a Josué (que significa “Jehová es salvación”). Es posible que este cambio haya sido un recordatorio para los israelitas de que Dios los estaba guiando y de que podían obtener la tierra prometida por medio de Su poder.

Siglos más tarde se le daría el mismo nombre al Hijo de Dios. El presidente Russell M. Nelson enseñó: “No era necesario que a María y a José se les enseñara el profundo significado del nombre Jesús. La raíz hebrea de la cual derivaba, Yehoshua o Jehoshua, significa ‘Jehová es salvación’. De modo que la obra de Jehová, quien pronto se llamaría Jesús, era la salvación. Él llegaría a ser el Salvador del mundo”.

Números 13:26–33

¿Quiénes eran los hijos de Anac?

Los diez espías incrédulos se refirieron a los hijos de Anac como “gigantes” cuando dieron razones por las que pensaban que Israel no podría conquistar la tierra prometida. Es posible que los hijos de Anac estuvieran emparentados con el pueblo de Rafa, del que descendía Goliat.

Para más información, véase “Moisés 7:15. ¿Qué significa el hecho de que había gigantes en la tierra?”.

Números 14

¿Por qué los israelitas tuvieron que andar errantes por el desierto durante cuarenta años?

La mayoría de los israelitas aceptaron el informe de los diez espías, quienes afirmaban que sería imposible conquistar la tierra prometida. Algunos israelitas comenzaron un plan para rechazar a Moisés y elegir a un líder que los llevara de regreso a Egipto. Cuando Josué y Caleb intervinieron, la congregación trató de apedrearlos.

A pesar de las acciones del pueblo contra él, Moisés suplicó a Jehová que tuviera misericordia de ellos. Jehová dijo que Él no destruiría al pueblo, pero que andarían errantes por el desierto durante cuarenta años. Declaró que “ninguno de los que [lo habían] menospreciado” viviría para heredar la tierra prometida. Esto incluía a todos los adultos mayores de veinte años, excepto Caleb y Josué.

Esa fue una de las muchas situaciones en el desierto en las que los israelitas se perdieron las bendiciones del Señor debido a su rebelión e incredulidad. Las Escrituras a veces se refieren a esos casos como “la provocación” en el desierto.

desierto cerca de la península de Sinaí

Desierto cerca de la península de Sinaí.

Números 20:12

¿Por qué no se les permitió a Moisés y a Aarón entrar en la tierra prometida?

Cuando los israelitas murmuraron de nuevo por la falta de agua, Jehová dio instrucciones específicas a Moisés y a Aarón sobre cómo proveer para sus necesidades. Señalando cierta roca, Jehová le dijo a Moisés que reuniera al pueblo y “habla[ra] a la peña a la vista de ellos; y esta dar[ía] su agua”. Sin embargo, en lugar de seguir el mandato de Dios de hablarle a la roca, Moisés la golpeó dos veces con su vara. Además, Moisés y Aarón no dieron crédito a Jehová por ese milagro. Antes de golpear la roca, Moisés preguntó: “¿Os hemos de sacar agua de esta peña?”.

Jehová reprendió a Moisés y a Aarón por desviarse de Sus instrucciones y por no “santificar[lo] ante los ojos de los hijos de Israel”. Declaró que, debido a sus acciones, no se permitiría que Moisés y Aarón guiaran a los israelitas a la tierra prometida.

Si bien las Escrituras no explican completamente las razones de esa consecuencia, las acciones de Moisés no lo descalificaron de todas las responsabilidades y bendiciones futuras. El Libro de Mormón enseña que al final de la vida de Moisés, “el Señor tomó a Moisés para sí”. Como ser trasladado, Moisés apareció en el Monte de la Transfiguración y confirió las llaves del sacerdocio a Pedro, Santiago y Juan. Moisés también se apareció a José Smith y Oliver Cowdery en nuestra dispensación como un ser resucitado, confiriéndoles las llaves del recogimiento de Israel.

Números 21:4–9

¿Qué añaden otros pasajes de las Escrituras a nuestra comprensión del relato de la serpiente de bronce?

En Números 21 se relata la historia de cuando las serpientes venenosas mordieron a los israelitas y luego estos fueron sanados al mirar la serpiente de bronce que Moisés había levantado. Otros pasajes de las Escrituras añaden ideas importantes y significado a este relato.

En particular, Jesucristo enseñó que ese incidente simbolizaba Su sacrificio expiatorio. Él dio testimonio: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. De manera similar, Nefi, hijo de Helamán, predijo que Jesucristo sería levantado sobre la cruz y que “cuantos miraren al Hijo de Dios con fe, teniendo un espíritu contrito, vivirán, sí, esa vida que es eterna”.

Nefi, el hijo de Lehi, proporcionó el importante detalle de que aunque todo lo que los israelitas tenían que hacer era mirar, hubo muchos que perecieron “por causa de la sencillez de la manera, o por ser tan fácil”. El profeta Alma explicó además que la razón por la que algunos no miraron a la serpiente fue porque “no creyeron que los sanaría”.

Moisés señala una vara con una serpiente de bronce

Moses and the Brass Serpent [Moisés y la serpiente de bronce], por Judith Mehr

Números 22–24

¿Quién era Balaam?

Balaam no era israelita y tenía fama de pronunciar bendiciones y maldiciones. Aunque nunca se le llama profeta en Números 22–24, hay muchos ejemplos en estos capítulos de Balaam actuando como profeta del Señor. Por ejemplo, a pesar de las repetidas peticiones de Balac para que Balaam maldijera a los israelitas, “Jehová puso palabra en la boca de Balaam”, y Balaam pronunció bendiciones sobre ellos en su lugar.

Si bien el Señor utilizó a Balaam para cumplir Sus propósitos, hay indicios de que las intenciones de Balaam no siempre fueron buenas. Por ejemplo, “el furor de Dios se encendió” contra Balaam cuando este accedió a hablar con Balac y Dios envió un ángel para bloquear el camino de Balaam. Luego, el Señor abrió la boca del asna de Balaam para advertirle de la presencia del ángel, lo que parece demostrar la ceguera espiritual de Balaam. El hombre al que buscaban debido a su reputación de adivino no podía ver lo que ni siquiera su asna sí podía ver.

Las Escrituras indican que Balaam finalmente sucumbió a la presión de Balac y traicionó a Israel. El libro de Apocalipsis dice que Balaam enseñó a Balac “a poner tropiezo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación”. En otras partes de las Escrituras, el ejemplo de Balaam se utiliza para advertir contra la codicia y la búsqueda de las cosas del mundo.

Más información

Revelación profética y revelación personal

Los doce espías

  • S. Michael Wilcox, “The 12 Spies”, Ensign, marzo de 2002, págs. 35–37.

La serpiente de bronce

  • W. Mark Bassett, “Look and Live”, Ensign, enero de 2018, págs. 30–33.

  • José L. Alonso, “To Live, Look to God and Trust in Him” (artículo solo en formato digital), Liahona, abril de 2022, Gospel Library.

Cuarenta años en el desierto

  • Kerry Muhlestein, “Israel’s Exodus and Deliverance—Then and Now”, Ensign, marzo de 2018, págs. 46–51.

Multimedia

Imágenes

ilustración de los espías explicando a Moisés lo que encontraron en Canaán

Josué y Caleb: Espías obedientes

vista noreste del gran Wadi, donde se encontraba el Kadesh Barnea bíblico

Vista noreste del gran Wadi, donde se encontraba el Kadesh Barnea bíblico.

una serpiente de bronce en un asta.
un ángel con una espada se aparece a Balaam

The Angel Appearing to Balaam [El ángel se aparece a Balaam], por Gustave Doré

Moisés pone las manos sobre la cabeza de Josué

Moses Ordaining Joshua [Moisés ordena a Josué], por Darrell Thomas

Notas

  1. Véase Números 1:2–3. Ese primer censo de Israel después del Éxodo mostró que había más de 600 000 hombres mayores de veinte años que podían ir a la guerra (véase Números 1:45–46). Al contar a los levitas, las mujeres, los niños y los ancianos que no estaban incluidos en esa cifra, algunos eruditos calculan que la cantidad total de israelitas era de unos tres millones. Otros eruditos creen que ha habido imprecisiones o errores de texto a lo largo de los siglos y que el número total de israelitas era menor. Cualquiera que fuera el número correcto, a Moisés se le había encomendado la tarea de guiar a un gran grupo de personas a través del desierto (véase Richard Neitzel Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament: An Illustrated Reference for Latter-day Saints, 2009, pág. 126).

  2. Números 1:1. Véase Holzapfel y colaboradores, Jehovah and the World of the Old Testament, pág. 124.

  3. Véanse Números 14:216:1–4117:5–1021:4–5.

  4. 1 Nefi 17:30.

  5. Dale G. Renlund, “[Para que] pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres”, Liahona, mayo de 2016, pág. 39.

  6. Números 11:29.

  7. Véase Matthew O. Richardson, “The Prophet-Leader”, Religious Educator, tomo IX, nro. 1, 2008, pág. 72.

  8. Véanse Robert D. Hales, “El Espíritu Santo”, Liahona, mayo de 2016, págs. 105–107; Kerry Muhlestein, “A Savior with a Sword: The Power of a Fuller Scriptural Picture of Christ”, Religious Educator, tomo XX, nro. 3, 2019, págs. 118–119.

  9. Dallin H. Oaks, “Dos líneas de comunicación”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 83.

  10. Dale G. Renlund, “El marco de la revelación personal”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 17.

  11. David A. Bednar, “El espíritu de revelación”, Liahona, mayo de 2011, pág. 87.

  12. La versión del rey Santiago de la Biblia en inglés menciona su nombre como “Yehoshua” en Números 13:16, que es una forma más larga del nombre Josué.

  13. Véase Tremper Longman III y Mark L. Strauss, The Baker Expository Dictionary of Biblical Words, 2023, “Savior”, págs. 704–705.

  14. Véase Joseph Fielding McConkie, Gospel Symbolism, 1985, pág. 71.

  15. Russell M. Nelson, “Christ the Savior Is Born”, New Era, diciembre de 2006, pág. 3.

  16. Números 13:33.

  17. Los gigantes también se mencionan en otras partes de la Biblia. Por ejemplo, el libro de Deuteronomio describe a Og, quien era el rey de Basán y era conocido como el último de los refaítas. Su gran cama era evidencia de que era un gigante (véase Deuteronomio 3:11).

  18. Véase Adele Berlin y Marc Zvi Brettler, editores, The Jewish Study Bible, 2.ª edición, 2014, pág. 295, nota sobre Números 13:22, 28, 33.

  19. Véase Números 14:1–4. En Nehemías 9:17 se sugiere que sí escogieron a un líder para que los llevara de regreso a Egipto.

  20. Véase Números 14:6–10.

  21. Véase Números 14:11–19. De manera similar, Moisés rogó por el pueblo después de que adoraron el becerro de oro. Su intercesión por su pueblo fue similar a la intercesión de Jesucristo por nosotros (véase “Éxodo 32:9–14, 31–32. ¿De qué manera la súplica de Moisés por su pueblo nos recuerda a Jesucristo?”).

  22. Números 14:23.

  23. Véase Números 14:29–30.

  24. Salmo 95:8. Véanse también Hebreos 3:7–11, 15; Jacob 1:7; Alma 12:36; S. Michael Wilcox, “The 12 Spies”, Ensign, marzo de 2002, pág. 36; M. Catherine Thomas, “The Provocation in the Wilderness and the Rejection of Grace”, en Sperry Symposium Classics: The Old Testament, editado por Paul Y. Hoskisson, 2005, págs. 164–176.

  25. Números 20:8.

  26. Números 20:10; cursiva agregada.

  27. Números 20:12. Véanse también Números 27:12–14; Deuteronomio 32:51–52.

  28. Alma 45:19.

  29. Véanse Mateo 17:1–8; Guía para el Estudio de las Escrituras, “Moisés”, Biblioteca del Evangelio.

  30. Véase Doctrina y Convenios 110:11.

  31. Véanse Juan 3:14–16; 1 Nefi 17:41; 2 Nefi 25:20; Alma 33:19–21; Helamán 8:14–15. Es de suponer que los profetas del Libro de Mormón tenían una versión más completa de la historia de las planchas de bronce.

  32. Juan 3:14–15.

  33. Helamán 8:15.

  34. 1 Nefi 17:41.

  35. Alma 33:20.

  36. Véase Números 22:5–6. Las Escrituras se refieren a Balaam como un “adivino” (Josué 13:22). Es probable que Balaam también tuviera fama de ser capaz de ver el futuro (véase Dana M. Pike, “Balaam in the Book of Numbers”, en From Creation to Sinai: The Old Testament Through the Lens of the Restoration, editado por Daniel L. Belnap y Aaron P. Schade, 2021, pág. 573).

  37. Números 23:5.

  38. Véanse Números 23:11, 2024:1–10. En Números 22–24 se registran varias ocasiones en las que Balaam profetizó u ofreció otros pronunciamientos proféticos. Para encontrar un análisis de estos capítulos, véase Pike, “Balaam in the Book of Numbers”, págs. 585–588.

  39. Varios pasajes del Antiguo Testamento sugieren que Balaam intentó maldecir a los israelitas, pero Jehová “no lo escuchó” (Deuteronomio 23:5; véase también Josué 24:10).

  40. Números 22:22.

  41. Eso ocurrió después de que Jehová ya le había mandado a Balaam que no fuera a hablar con Balac (véase Números 22:12). El versículo 20 presenta cierta confusión porque parece que Jehová le está diciendo a Balaam que vaya. La traducción de José Smith cambia la frase “levántate y ve con ellos” del versículo 20 a “levántate, si quieres ir con ellos” (Scott H. Faulring y colaboradores, editores, Joseph Smith’s New Translation of the Bible: Original Manuscripts, 2004, pág. 707, Números 22:20; cursiva agregada). Esto puede indicar que Dios estaba haciendo responsable a Balaam de la decisión, ya fuera de obedecerle a Él o de ir con los príncipes de Moab. Sin embargo, no hay suficiente información en el texto para saber exactamente por qué estaba enojado con Balaam (véase Pike, “Balaam in the Book of Numbers”, pág. 580).

  42. “Este breve relato de Balaam, su asna y un ángel sirve para ridiculizar a Balaam, sugiriendo que en realidad no era quien decía ser” (Pike, “Balaam in the Book of Numbers”, pág. 582).

  43. Apocalipsis 2:14.

  44. Véanse 2 Pedro 2:15; Judas 1:11. “En general, la Biblia y las tradiciones post-bíblicas presentan una imagen compleja y variada de Balaam, una que se vuelve predominantemente negativa a través de los textos posteriores y del tiempo” (Pike, “Balaam in the Book of Numbers”, pág. 591).