Atracción hacia personas del mismo sexo
La historia de la familia Mackintosh


“La historia de la familia Mackintosh”, Atracción hacia personas del mismo sexo: Historias de miembros, 2020

“La historia de la familia Mackintosh”, Atracción hacia personas del mismo sexo: Historias de miembros

La historia de la familia Mackintosh

La historia de Becky

Becky siempre ha amado a su hijo Xian. Cuando él se declaró gay, ella poco a poco fue aprendiendo más acerca del amor, más de lo que ella jamás pensó que fuera posible; y, en especial, que el amor incondicional no significa justificar. Ella rechazó negar su fe y también rechazó negar su amor por su hijo.

Un hombre y una mujer sentados en un porche

Soy una Santo de los Últimos Días y tengo un hijo gay. Lo amo con todo mi corazón, fuerza y alma. Y amo mi religión con todo mi corazón, fuerza y alma. Es la esencia de mi identidad. Nunca, nunca, jamás le volveré la espalda a mi hijo, y nunca, nunca, jamás abandonaré mi fe religiosa. Punto. Me han preguntado cómo y por qué. Es porque Dios me ha dejado claro que debo amar a mi hijo Xian incondicionalmente.

Admito que me llevó un tiempo comprender realmente el significado del “amor incondicional”. Yo confundía “amar” con “justificar”, pero una vez que me di cuenta de lo que realmente significaba el amor incondicional, mi corazón creció cien veces más, no solo para con mi hijo, sino también para con todas las personas en todas partes. Mi fe está profundamente arraigada, no puedo negarla; y nunca negaré mi profundo amor por mi hijo tampoco.

Al reflexionar en el camino que hemos recorrido, puedo ver muchas cosas que Dios me ha enseñado por medio de Xian. Mi fe se ha expandido en maneras que nunca creí posible. Él me enseñó lo que significa verdaderamente tener compasión, empatía y amor sincero. Cuando Xian me dijo: “Mamá, no sé cuál es mi futuro, pero casarme con una chica no parece posible”, fue difícil escucharlo, especialmente al saber que mi hijo se iba a apartar de la Iglesia. Y ahora que mantiene una relación, nuestra familia ha aprendido a ampliar su círculo de amor. El rechazarlos no estaría en armonía con lo que enseña el Salvador.

En situaciones como la nuestra podría parecer que el amor es una pregunta, pero en realidad es la respuesta. He aprendido que mis actos, facilitados por la oración, implican el tomar conciencia de las personas a mi alrededor que quizá estén sufriendo. Me he esforzado más por basar mi proceder en el amor. He aprendido que si me centro en lo positivo y abordo las situaciones difíciles desde el amor, percibo belleza y maravillas en lugar de desastres y tristeza.

Mientras Xian crecía, yo tenía interrogantes en cuanto a él. No era algo que pudiera expresar con palabras y no quería pensarlo mucho. Dejé a un lado mis pensamientos diciéndome a mí misma que simplemente no quería tener novia antes de la misión. Me sentía emocionada de que quisiera servir en una misión por su propia voluntad y lo hizo. Sirvió una misión honorable en la Misión Michigan Detroit. Al regresar de la misión comenzó a estudiar trabajo social en BYU–Hawái. Entonces, durante las vacaciones de Navidad de su último año en la universidad, me envió un mensaje que contenía la declaración: “Mamá, soy gay”. Ciertamente siento que el Señor me estaba preparando para ello.

un hombre hablando

Varios meses antes de que nos lo declarara abiertamente, tuve impresiones fuertes de que Xian era gay. Lo que yo había temido iba a convertirse en realidad; incluso así, no quería creerlo. Aun después de leer las palabras: “Mamá, soy gay”, al principio no podía creerlo completamente. Realmente me desconcertó. A medida que se imponía la realidad, un torrente de preguntas inundaba mi mente. ¿Qué hice mal? ¿Qué podría haber hecho de otra manera? ¿Cómo puedo arreglarlo? ¿Qué pensarán los demás?

Aquella primera noche, mientras estaba sentada con mi hijo en el sofá y lo escuchaba, tratando de entender lo que estaba oyendo, sentí su dolor, su pesar y su esperanza en un mañana mejor. Le dije que lo amaba y que mi amor nunca iba a cambiar. Entonces, aunque me disguste admitirlo, empecé a darle consejos, como si yo supiera algo de lo que él había estado pasando. Compartí con él lo que yo pensaba que eran palabras de consuelo y esperanza en cuanto al Evangelio, sin darme cuenta de que realmente eran dagas que penetraban el corazón de mi hijo, una y otra vez. Eran las cosas que él ya sabía, porque las había oído cientos de veces mientras crecía. En algún momento, comencé a darme cuenta de que Xian necesitaba que lo escuchara y lo amara, como si nada hubiera cambiado. Después de todo, era el mismo chico que yo había llegado a conocer y a amar.

Me gustaría poder decir que para mí fue fácil y natural limitarme a escuchar y amar. No llegué a averiguar cómo hacerlo sino hasta mucho después. Pensé que escuché y mostré amor esa noche, pero me di cuenta de que podía hacerlo mejor. Estoy agradecida por un hijo que es paciente. Él lloró mucho y yo no estaba muy segura del porqué. Yo seguía diciéndole que lo amaba, pero hubo muchísimas lágrimas.

espigas de trigo

Cuando regresó a la universidad, yo estaba más centrada en tratar de “cambiarlo” que en amarlo. Más que nada, quería oírlo decir que a pesar de que era gay, seguiría comprometido con el Evangelio. De ese modo, mi corazón podría sentir paz y todo saldría bien. Le enviaba mensajes de correo electrónico llenos de pasajes de las Escrituras y citas de líderes de la Iglesia que pensé que le brindarían consuelo y lo ayudarían a regresar al camino correcto. Esto solo le hizo las cosas más difíciles y marcó una distancia en nuestra relación.

Cuando cambié mi enfoque para amar a Xian, amarlo verdaderamente, pasara lo que pasara, y escucharlo, realmente escucharlo, nuestra relación mejoró. Las lágrimas se sosegaron.

El amor no solo es la respuesta, sino también una elección consciente, una decisión que el Señor desea que tomemos. Al esforzarme por ser más amorosa, el Señor llena los espacios en blanco y mucho más.

Nadie es perfecto, pero yo puedo ser perfecta en tratar de ser perfectamente bondadosa, perfectamente amorosa y responder desde el amor.

A medida que he abierto el corazón y los brazos más plenamente de lo que jamás imaginé que podría hacerlo, mi corazón se ha hecho cien veces más grande. Mi puerta está abierta a todas y cada una de las personas.

un hombre acaricia un caballo

Dios no me ha dado todas las respuestas, eso sería demasiado fácil. Más bien, Él ha contestado mis oraciones como solo puede hacerlo un amoroso Padre Celestial. A medida que he recurrido a Él para obtener comprensión y guía, me ha dado más razones para confiar y apoyarme en Él. También me ha dado más para aprender.

Tal vez debiera quedarme acurrucada, llorando y pensando: “¿Qué le ha pasado a mi familia eterna?”, pero he descubierto la importancia de no aferrarme. Lo deposito todo a los pies del Salvador, una y otra vez. Entonces percibo que se levanta esta enorme carga y siento paz.

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27).

Sigo confiando y dejando que el Espíritu me guíe, recordando que Él ama a nuestros hijos mucho más de lo que nosotros somos capaces de hacerlo. Todos deseamos que los demás nos amen y acepten, que nos respeten y confíen en nosotros, que nos valoren por quienes somos. Todos somos hermanos y hermanas. Me siento afortunada por saber que tenemos un amoroso Padre Celestial, que nuestro Salvador, Jesucristo, actúa mediante un profeta viviente que nos guía, nos dirige y nunca nos llevará por mal camino. Al seguir Su consejo y guía, recordando que la familia es fundamental en el Plan de Salvación, soy capaz de seguir amando y mantener las líneas de comunicación abiertas.

El élder Richard G. Scott dijo: “Llegas a ser un instrumento mediante el cual el Señor puede bendecir a los demás. El Espíritu te hará sentir la preocupación del Salvador y Su interés, y luego la calidez y la fortaleza de Su amor” (véase “Para ser sanado”, Liahona, julio de 1994, pág. 9).

He descubierto que esto es verdad a medida que me he esforzado sinceramente por ser un instrumento en las manos del Señor. Confío en que al amar completamente a Xian, a todos mis hijos y a los demás, todo saldrá bien según el juicio perfecto de Dios.

Fotografía familiar

Espero que todos podamos tender una mano de amor y bondad a nuestros vecinos, familiares y amigos que sienten atracción hacia personas del mismo sexo o que se identifican como lesbianas, gais, bisexuales o transgénero. Podemos ayudarnos unos a otros, ser comprensivos y mostrar amor, tal como nuestro Salvador lo hace por nosotros. Podemos tender la mano, enviar un mensaje de texto, dar un abrazo, llevar un plato de galletitas, enviar flores o invitar a alguien a cenar. El amor es la respuesta. La bondad es la manera, es la manera del Salvador.

La historia de Scott

Scott pensaba que ser gay era una elección, incluso después de que su hijo se declaró gay. Su respuesta inicial fue de enojo, pero se contuvo. Más tarde, su hijo le aseguró que no era una cuestión de elegir. Fue entonces cuando Scott comprendió la verdad, le expresó su amor y se disculpó por los comentarios desconsiderados que había hecho en el pasado.

un hombre sonriendo

Becky y yo llevamos casados más de treinta años y tenemos siete hijos. Hace unos años, cuando criábamos a nuestros hijos en la Iglesia, pensábamos que todo iba bien. Entonces, Xian, nuestro hijo del medio, volvió de la universidad para pasar la Navidad en casa y nos envió a mi esposa y a mí un mensaje privado por Facebook:

“Hola. No voy a andarme con rodeos. Les quiero decir algo que estoy seguro que ya saben, o al menos, les habrá pasado por la mente muchas veces: soy gay. Estoy seguro de que no son las mejores noticias para unos padres, pero creo que no está bien que no hablemos de algo que es muy real para mí. Quiero que sepan que sigo siendo básicamente el mismo Xian raro de siempre, jaja. Los amo mucho; ustedes son los mejores padres que un hijo pueda desear. Por eso he tardado tanto tiempo en decírselos. Yo acepto el dolor que me pueda causar a veces, pero no quiero herirlos porque ustedes no lo merecen. Nuevamente, les digo que los amo mucho. No voy a explayarme más porque estoy seguro de que ustedes prefieren hablarlo en persona y yo estoy totalmente de acuerdo. No se lo he dicho a nadie hasta ahora, quería que ustedes fuesen los primeros en saberlo”.

dos personas sentadas

Lo leí y pensé: “No, yo no lo sabía, ni lo había pensado tampoco. ¿Por qué habría de pensarlo?”. El hecho de que él hiciera esa declaración y nos la mandara en un mensaje de Facebook me dejó confuso. Ahora, al mirar en retrospectiva, pienso que esa fue una de las cosas más inteligentes que pudo haber hecho, porque eso me dio tiempo de asimilarlo y reaccionar sin que él estuviera presente, y de librarme de mi enojo. Probablemente le hubiera dicho algunas cosas que hubiera lamentado.

Fui a ver a Becky, que estaba en el cuarto de al lado, para ver si había recibido el mismo mensaje en Facebook. Yo estaba muy enojado. No podía entender por qué Xian quería ser gay; porque en ese entonces, yo creía que era algo que la gente elegía. Y dije algunas cosas feas. Me alegro de que Becky fuera la única persona en oírlas.

A la hora que Xian volvió a casa esa noche, yo ya me había ido a la cama. Becky estaba despierta y conversó con él. Cuando ella regresó al cuarto, le pregunté: “¿Dónde estabas?”.

“Estaba abajo, hablando con Xian”.

“Bien, ¿qué tal te fue?”.

“Estuvo bien”.

un hombre reparando una máquina

Me levanté para hablar con él y Becky me dijo: “Sé amable. Por favor, sé amable”. Es triste que ella tuviera que decirme eso. Bajé las escaleras y di a Xian un gran abrazo. Y solo le dije: “Te amo”.

Xian lo agradeció mucho. Y luego comentó: “Papá, sabes que has dicho muchas cosas feas con el correr de los años”. Él tenía razón. En mi cabeza, yo pensaba que los gais habían elegido serlo. Y si ellos lo habían elegido, se merecían todos los comentarios negativos que yo pudiera hacerles.

No supe qué decirle a Xian. Todo lo que pude decir fue: “Mira, vamos a dormir y hablamos luego”. Xian regresó a la universidad y yo decidí que iba a tratar de “arreglarlo”. Leía todo lo que podía encontrar sobre el tema, desde el punto de vista de la Iglesia, y se lo mandaba a Xian para que lo leyera. Y él me enviaba otras cosas, escritas más bien desde su perspectiva. Yo mantuve la mente bastante cerrada. Esperaba con toda el alma que se le pasara aquello, como si fuera una etapa por la que estaba pasando.

dos hombres conversando

Tras un par de años así, Xian volvió a casa de la universidad un día y me dijo: “Papá, estaba pensando que vamos a hablar; pero a hablar de verdad”.

Le respondí enseguida: “Está bien, hablemos”. Comencé a decirle todas las cosas que me había estado guardando. “Xian, ¿por qué has elegido esto? ¿Por qué?”. Él solo me miró y esbozó una sonrisa. No es que se estuviera riendo en mi cara, era solo una sonrisa. Estoy seguro de que había escuchado eso tantas veces antes, que le parecía ridículo.

dos hombres se abrazan

Entonces, me dijo: “Papá, yo no elegí esto. ¿Por qué iba alguien a elegir algo así?”.

Ahí fue cuando comprendí. Todo el dolor y sufrimiento causado por los chistes que le había contado, por todos los comentarios feos, todas las veces que dije algo sarcástico sobre otra persona ante toda la familia, estando él sentado allí, pensando: “Mi papá no tiene la menor idea de que está hablando de mí”. Todas esas situaciones se me pasaron por la mente; el dolor por el que había pasado mi hijo. Eso me hizo dar un giro de ciento ochenta grados. Y ahí fue cuando recibí la inspiración.

Recordé un relato que había escuchado unos años atrás. Un periodista deportivo fue asignado a cubrir en las Olimpiadas las competiciones de remo, piragüismo y kayak. Al entrevistar a uno de los capitanes de equipo, él le preguntó: “¿Qué tal el viento? ¿Qué tal con la lluvia? ¿Y con la estela de los otros botes?”.

El capitán del equipo solo respondía: “Eso pasa fuera de mi bote”. Cuando el periodista le preguntó a qué se refería, él le respondió: “Esas son cosas que no puedo controlar, así que no resuelvo nada preocupándome por esas cosas. Yo me enfoco en las cosas que están en mi bote”.

Así que mientras conversaba con Xian, comprendí que había estado intentando “arreglarlo” a él, pero esa no era mi función. Eso estaba fuera de mi bote. También me di cuenta de que había sido crítico con él. Pero, como cristianos, creemos que Cristo ha de ser el Juez, por lo que coloco eso en el bote de Cristo. Lo que queda en mi bote es el amor. Todos mis hijos necesitan mi amor, el amor de su padre. Ninguno debe ser rechazado.

un hombre sonriendo

Y tampoco debo rechazar mi fe en el Evangelio. Becky y yo amamos el Evangelio, soy muy feliz por estar casado con una mujer que cree en lo mismo que yo. Algunas personas piensan que porque amamos a nuestro hijo gay debemos habernos distanciado de la Iglesia. De hecho, vivir el Evangelio es lo mejor que podemos hacer por nuestra familia. Le dije a Xian que nunca dejaríamos la Iglesia por él y me respondió que no quería que lo hiciéramos.

Amar incondicionalmente no significa dejar la Iglesia por causa de algo que le esté pasando a uno de nuestros hijos. Becky y yo escuchamos a los líderes de la Iglesia en las conferencias y agradecemos que se aborde este tema. Es bueno verlos avanzar en una dirección en la que podamos hablar abiertamente y con compasión al respecto.

La historia de la familia Mackintosh

6:33

Scott Mackintosh: Soy Scott Mackintosh. Me casé con una hermosa dama llamada Becky. Me encanta el aire libre, acampar y cazar. Lo disfruto con mi familia.

Becky Mackintosh: Soy Becky Mackintosh. Vivo en Lehi, Utah. Tengo siete hijos y siete nietos.

Xian Mackintosh: Me llamo Xian Mackintosh. Hace poco me licencié de trabajador social, en salud mental.

Becky Mackintosh: Xian, es muy chistoso. Le gusta hacer reír a la gente.

Scott Mackintosh: Ama los animales. Hemos tenido erizos, también hurones y cabras que ordeñamos diariamente por siete años, y él siempre estaba en el medio.

Becky Mackintosh: Xian se sinceró con nosotros en un mensaje privado de Facebook a su padre y a mí.

Xian Mackintosh: Me dirigía a Salt Lake para despedirme de unos amigos y supe que tenía que decirles, y que tenía que hacerlo ya.

Scott Mackintosh: Hola, no voy a andarme con rodeos; solo debo decirles que soy gay.

Xian Mackintosh: Les dije que era gay; esa fue la primera vez que dije esa palabra y que la escribía a alguien.

Scott Mackintosh: Quizás ya ustedes lo hayan pensado o se lo hayan preguntado.

Xian Mackintosh: Sigo siendo el mismo hijo. Los amo mucho. Jamás he querido hacerles daño.

Scott Mackintosh: Lo leí y no, yo no había pensado en eso. ¿Por qué habría de pensarlo?

Xian Mackintosh: No es la manera común de declararse gay.

Scott Mackintosh: Que él hiciera esa declaración y nos la enviara por Facebook, me dejó confuso.

Xian Mackintosh: Pero con mis padres, pienso que fue la mejor forma. Ellos podían leerla, pensar y reaccionar al respecto sin que yo lo presenciara.

Scott Mackintosh: Al mirar atrás, veo que esa fue una de las cosas más inteligentes que pudo haber hecho, porque me dio tiempo de asimilarlo y librarme de mi enojo.

Becky Mackintosh: Lo llamé enseguida y le dije: “Vi tu mensaje. Vuelve rápido a casa para que hablemos”.

Xian Mackintosh: Llegué a casa y conversé con mamá.

Becky Mackintosh: Empecé a darle consejos.

Xian Mackintosh: Recuerdo lo primero que hizo. Ella tenía las manos así y dijo: “Bien, ¿qué vamos a hacer con esto?”. Yo no sabía qué responder, y ella dijo: “Obviamente, debes ponerte algún tipo de testosterona. Debes tener los niveles bajos”, y yo pensé: “Mamá, no es cosa de testosterona”.

Scott Mackintosh: Le dije: “¿Dónde estabas?”, y ella dijo: “Estaba abajo, hablando con Xian”. “¿Y cómo te fue?”. Y ella me dijo: “Bien”, y me dijo: “Sé amable, por favor, sé bueno con él”. Es triste que tuviera que decirlo.

Xian Mackintosh: Realmente no nos dijimos palabras; solo me dio un fuerte abrazo y dijo: “Te amo”, y eso significó mucho para mí. A pesar de todas las preguntas que tendría en su mente y de no entenderlo, y estoy seguro de que estaba enojado. Lo primero que me dijo fue lo que necesitaba escuchar.

Scott Mackintosh: Lo fuimos llevando durante los años siguientes. Yo esperaba que eso desapareciera, que fuera algo pasajero en su vida.

Xian Mackintosh: Las reacciones iniciales de mis padres no fueron las mejores, aun cuando me dijeron que me amaban. Ellos no entendían que había estado viviendo con eso veinticuatro años.

Scott Mackintosh: Los dos primeros años, traté de arreglar las cosas.

Xian Mackintosh: Mi papá es muy bueno. Es una persona increíble, pero es un hombre muy varonil. Así que tener un hijo gay, no solo sería muy vergonzoso para él, sino algo que no sería capaz de aceptar.

Scott Mackintosh: En mi mente, esas personas habían elegido eso, y por ello, se merecían todos los desprecios que yo pudiera hacerles.

Xian Mackintosh: Estuve en casa por las vacaciones de Navidad y no hablamos de ello. Hablábamos acerca de todo lo demás, pero no conversábamos sobre el hecho de que yo era gay.

Scott Mackintosh: Y él me dijo: “Papá, pensé que íbamos a hablar, es decir, realmente hablar”. Bien, hablemos.

Xian Mackintosh: Yo tenía mucho miedo y estoy seguro de que él también.

Scott Mackintosh: Comencé a decirle todas las cosas que me había estado guardando. Le dije: “Xian, ¿por qué elegiste esto? ¿Por qué?”. Él solo me miró y sonrió; no es que se riera en mi cara, era solo una sonrisa. Le pareció gracioso y me dijo: “Papá, no elegí esto”.

Xian Mackintosh: ¿Por qué iba alguien a elegir algo así? Y creo que fue ahí cuando comenzó a entender.

Scott Mackintosh: Ahí fue que comprendí el dolor y sufrimiento causado por todos los chistes y comentarios feos, todas las veces que dije algo sarcástico sobre otra persona ante toda la familia, mientras él estaba allí, pensando: “Mi papá no tiene la menor idea de que está hablando de mí”. Todas esas situaciones me pasaron por la mente y el dolor que mi hijo había sufrido. Desde entonces, he dado un giro de ciento ochenta grados. He cambiado; solo lo abrazo y doy amor a mi hijo.

Becky Mackintosh: Dos años más tarde, él me dijo: “Mamá, no sé cuál es mi futuro, no sé si podré casarme con una joven”.

Xian Mackintosh: Tras intentarlo por varios años, de mostrarme chicas que me pudieran interesar, finalmente supe que eso no iba a ocurrir en mi vida.

Becky Mackintosh: Fue difícil darnos cuenta de que él se alejaba de la Iglesia.

Xian Mackintosh: Poco a poco, llegué al punto de ser abiertamente gay.

Scott Mackintosh: Ver a mi hijo tener una relación con otro hombre, no es lo que hemos enseñado.

Becky Mackintosh: Tal vez debiera estar acurrucada, llorando y pensando: “¿Qué le ha pasado a mi familia eterna?”. Pero cuando dices: “Yo pongo esto a los pies del Salvador”, sientes alivio de esta gran carga y tienes paz.

Xian Mackintosh: Lo que necesito saber es que ella aún me quiere; ese es mi mayor temor.

Becky Mackintosh: Mi puerta estará abierta para todos y cada uno.

Xian Mackintosh: Fue importante para mí saber que podemos tener diferencias, pero a fin de cuentas aún somos una familia. Mi trato a las personas y mi respeto por los demás se deben a la forma en que fui criado en el Evangelio.

Scott Mackintosh: Pienso que nuestro Salvador permite que haya cosas en nuestra vida que nos harán más fuertes. No dejo de pensar que esto es lo que siente el Salvador por Xian. No puedo menos que pensar que el Salvador lo ama profundamente.