“Isaías 40–43: Dios consuela a Su pueblo”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026
“Isaías 40–43: Dios consuela a Su pueblo”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario
Isaías 40–49: Lección 119
Isaías 40–43
Dios consuela a Su pueblo
Dios no abandonará a Su pueblo del convenio. Por medio de Su profeta Isaías, Dios consoló a los que con el tiempo serían llevados cautivos a Babilonia. Dios nos ofrece a nosotros, Su pueblo del convenio en la actualidad, las mismas palabras de consuelo: “No temas, porque yo estoy contigo” (Isaías 41:10). Esta lección puede ayudar a los alumnos a sentir el consuelo de Dios.
Preparación del alumno: Invite a los alumnos a leer o escuchar las palabras de algunas o todas las estrofas del himno “Qué firmes cimientos” (Himnos — Para el hogar y la Iglesia) y pídales que seleccionen palabras o frases reconfortantes y que lleguen a la clase preparados para compartirlas.
Posibles actividades de aprendizaje
El temor no es algo nuevo
Para comenzar la clase, considere la posibilidad de mostrar la cita y la pregunta que aparecen a continuación e invitar a los alumnos a escribir sus respuestas en la pizarra.
El élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, hizo la siguiente observación:
El temor no es nuevo. Los discípulos de Jesucristo, en el mar de Galilea, temieron al “viento, y […] las olas” en la oscuridad de la noche (Marcos 4:34). Como Sus discípulos hoy en día, nosotros también tenemos temores (“No os turbéis”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 18).
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¿Cuáles son algunos de los temores que podrían tener las personas de todo el mundo, incluidos los discípulos de Jesucristo?
Cuando los alumnos hayan mencionado varios temores, comparta el resto de la cita del élder Rasband, que incluye los temores que él ha visto en el mundo actual. Si lo desea, puede agregarlos a la lista de la pizarra.
El élder Rasband continuó:
Nuestros adultos solteros temen contraer compromisos tales como casarse. Los jóvenes casados […] pueden temer traer hijos a un mundo cada vez más inicuo. Los misioneros temen muchas cosas, especialmente hablar con desconocidos. Las viudas temen seguir adelante solas. Los adolescentes temen no ser aceptados; los alumnos de escuela primaria temen el primer día de escuela; los alumnos universitarios temen recibir el resultado de un examen. Tememos el fracaso, el rechazo, la desilusión y lo desconocido. Tememos los huracanes, los terremotos y los incendios que asolan la tierra y nuestra vida. Tememos no ser elegidos y, por el contrario, tememos ser elegidos. Tememos no ser lo suficientemente buenos; tememos que el Señor no tenga bendiciones para nosotros. Tememos el cambio y nuestro temor puede convertirse en terror. ¿He incluido casi a todos? (“No os turbéis”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 18).
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¿Qué efecto pueden tener nuestros temores en nosotros?
Considere invitar a los alumnos a pensar en si se sienten identificados con alguno de los temores que se han mencionado, o a pensar en sus propios temores, y comparta el siguiente contexto para ayudarlos a ver las circunstancias que pudieron causar temor a los israelitas.
Isaías profetizó la destrucción y el cautiverio que sobrevendrían a Israel y Judá. A partir de Isaías 40, Dios inspiró a Isaías para que escribiera a los judíos que en un futuro lejano vivirían en cautiverio.
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¿Cuáles podrían ser algunos de los temores o preocupaciones a los que podría enfrentarse una persona en cautiverio?
Lee Isaías 40:1–2 y busca el mensaje que Dios encargó a Isaías que transmitiera a Su pueblo del convenio.
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¿Qué atributos o características de Dios aprendes en estos versículos?
Comparta su testimonio de que Dios consuela a Su pueblo del convenio en nuestros días y, si lo desea, muestre la siguiente imagen. Los alumnos podrían dibujar esto, o algo similar, en sus diarios de estudio. Invítelos a hacer marcas en su dibujo para responder las preguntas adjuntas.
Temor Consuelo
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En general, ¿en qué lugar de esta escala situarías tus sentimientos sobre tu vida en este momento?
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¿Dónde situarías tus sentimientos sobre el futuro?
A medida que estudias, busca lo que Dios enseña que puede ayudarte a experimentar más de Su consuelo. Si lees o escuchas algo que crees que podría brindarte consuelo, esos pensamientos podrían ser el Espíritu Santo comunicándose contigo. Si lo deseas, anota esas reflexiones cerca del dibujo en tu diario de estudio.
Dios consuela a Su pueblo
A fin de ayudar a consolar a Su pueblo del convenio, Dios inspiró a Isaías a enseñar muchas cosas acerca de Él en Isaías 40–43. Tendrás la oportunidad de reconocer algunas de estas verdades y considerar cómo podrían ayudar a consolar a alguien que tiene miedo.
Muestre las siguientes instrucciones y explique a los alumnos que tendrán la oportunidad de realizar esta actividad más adelante en la lección.
Valiéndote de un pasaje de Isaías, crea un mensaje breve que pudiera consolar a alguien que siente temor. Incluye cada uno de los siguientes elementos:
Paso 1. Palabras o frases del pasaje que podrían ayudar a alguien a sentirse consolado por Dios. Resúmelas en una declaración de verdad sencilla.
Paso 2. Un pasaje de las Escrituras, un himno o una cita de un líder de la Iglesia que respalde las enseñanzas de ese pasaje.
Paso 3. Una experiencia personal o un ejemplo actual que ilustre cómo el saber esto acerca de Dios puede brindar consuelo.
Un modelo
Antes de que los alumnos completen esta actividad, explíqueles que les proporcionará un modelo valiéndose de Isaías 41:10–14. Esta es una forma en la que puede modelar los pasos anteriores. Continúe mostrando los tres pasos y sea muy claro con los alumnos cuando demuestre cada uno.
Lee Isaías 41:10–14 para conocer las palabras de consuelo de Dios a Su pueblo del convenio. Ten en cuenta que gusano en el versículo 14 puede significar manso y humilde.
Paso 1
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¿Qué palabras o frases crees que podrían ser reconfortantes? ¿Por qué?
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¿Cómo las resumirías en una sencilla declaración de verdad?
En sus propias palabras, es posible que los alumnos hayan dicho algo como: No tenemos que temer porque Dios estará con Su pueblo del convenio y lo fortalecerá.
Paso 2
A fin de ayudar a los alumnos a comprender esta verdad, considere la posibilidad de cantar o escuchar el himno “Qué firmes cimientos” (Himnos — Para el hogar y la Iglesia) como clase. Invítelos a buscar y compartir las palabras o frases que les parezcan reconfortantes. Dependiendo del tiempo, podrían cantar solamente las estrofas 3 y 7. También podría invitar a los alumnos a relacionar Isaías 41:10 con la tercera estrofa de este himno en la Biblioteca del Evangelio.
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¿Cómo puede ayudarnos a no temer el saber que Dios estará con nosotros y nos fortalecerá?
El élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló de la manera en que nuestra relación con el Señor puede ayudarnos a no temer:
Incluso ante las crecientes influencias mundanas que nos rodean, no tenemos por qué temer; el Señor nunca abandonará a Su pueblo del convenio. Existe un poder compensatorio de dones espirituales y guía divina para los justos. Sin embargo, esta bendición adicional de poder espiritual no recae sobre nosotros simplemente porque formemos parte de esta generación; llega cuando fortalecemos nuestra fe en el Señor Jesucristo y guardamos Sus mandamientos, cuando llegamos a conocerlo y a amarlo (Neil L. Andersen, “Allegarnos más al Salvador”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 74).
Paso 3
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¿Cuándo has sentido que Dios estaba contigo o te ha fortalecido?
Mensajes de consuelo
Conceda tiempo a los alumnos para que preparen su breve mensaje de consuelo. Podrían hacerlo de forma individual o con un compañero.
Elige uno de los siguientes grupos de versículos y crea un mensaje breve que pudiera consolar a alguien que siente temor. Para ello sigue los tres pasos.
Cuando los alumnos estén listos, invítelos a compartir sus mensajes de consuelo en grupos o con la clase. Si comparten un himno como parte de su mensaje, podría invitarlos a seleccionar una estrofa que apoye lo que hayan compartido; cántenla juntos como clase. Puede repetirlo, dependiendo de cuánto tiempo tenga disponible.
Conclusión
Conceda tiempo a los alumnos para que reflexionen sobre lo que han aprendido acerca de Dios que pueda brindarles consuelo. Recuérdeles que esas reflexiones pueden haber sido inspiradas por el Espíritu Santo, quien enseña y testifica del Padre Celestial y de Jesucristo, e invítelos a anotarlas en sus diarios de estudio.