“19 – 25 enero. La caída de Adán y Eva: Génesis 3–4; Moisés 4–5”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“19 – 25 enero. La caída de Adán y Eva”, Ven, sígueme: 2026
Adam and Eve [Adán y Eva], por Douglas M. Fryer
19 – 25 enero: La caída de Adán y Eva
Génesis 3–4; Moisés 4–5
Al principio, la historia de la caída de Adán y Eva podría parecernos una tragedia. A Adán y a Eva se les expulsó del hermoso Jardín de Edén y fueron enviados a un mundo de dolor, pesar y muerte (véase Génesis 3:16–19). Además, fueron separados de su Padre Celestial. Sin embargo, las verdades restauradas por medio del profeta José Smith en el libro de Moisés nos dan una perspectiva singular de la Caída.
Es cierto, el Jardín de Edén era hermoso, pero Adán y Eva necesitaban más que un bello entorno. Necesitaban, así como todos nosotros, la oportunidad de progresar. Dejar el Jardín de Edén era el primer paso que se necesitaba para regresar a Dios y, con el tiempo, llegar a ser semejantes a Él. Aquello significaba afrontar oposición, tomar decisiones, cometer errores, aprender a arrepentirse y confiar en el Salvador, cuya Expiación hace posible el progreso y “el gozo de nuestra redención” (Moisés 5:11). De modo que, al leer acerca de la caída de Adán y Eva, no te centres en la aparente tragedia sino, más bien, en las posibilidades; ni tampoco en el paraíso que Adán y Eva perdieron, sino en la gloria que podemos recibir debido a su decisión.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
La Caída fue una parte necesaria del plan de Dios.
Es cierto que la decisión de Adán y Eva condujo a muchas de las dificultades que experimentamos en la vida terrenal, pero eso no significa que tengamos que lamentar su decisión. Al leer Génesis 3 y Moisés 4, podrías preguntarte: ¿Por qué fue importante la Caída en el plan de Dios?
Según Moisés 5:9–12, ¿cómo se sintieron Adán y Eva respecto a la Caída? ¿Cómo puedes aplicar las palabras de ellos a tus experiencias en este mundo caído? ¿Qué más aprendes de 2 Nefi 2:19–25?
Véanse también Mosíah 3:19; Alma 12:21–37; y Doctrina y Convenios 29:39–43.
Leaving Eden [La partida de Edén], por Annie Henrie Nader
Génesis 3:1–7; Moisés 4:22–31; 5:4–15
Jesucristo ofrece esperanza y redención.
La historia de Adán y Eva es una historia de esperanza y redención por medio de Jesucristo. Para ver por qué, podrías comenzar por buscar las consecuencias de la Caída en Génesis 3:1–7 y Moisés 4:22–31 y marcar o anotar lo que encuentres. ¿En qué te afectan a ti estas consecuencias? Luego podrías examinar Moisés 5:4–15 en busca del plan de Dios para redimirnos de esos efectos. ¿Por qué Adán y Eva “se regocij[aron]” después de que el ángel los visitó? ¿Qué aprendes de ellos sobre el plan del Padre Celestial?
Véase también “Gracias a Él” (video), Biblioteca del Evangelio.
Gracias a Él
¿Qué significa que Adán “se enseñorear[ía] de” Eva?
En ocasiones, ese pasaje de las Escrituras se ha malinterpretado diciendo que el esposo está justificado al tratar a la esposa de manera poco amable. En nuestros días, los profetas del Señor han enseñado que el esposo y la esposa deben verse el uno al otro como compañeros iguales en el cumplimiento de sus responsabilidades divinas en la familia (véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Biblioteca del Evangelio). El élder Dale G. Renlund y la hermana Ruth Lybbert Renlund explicaron que el esposo recto “procurará ministrar; reconocerá los errores y buscará el perdón; será pronto en elogiar; será considerado ante las preferencias de los miembros de la familia; sentirá el gran peso de la responsabilidad de proveer ‘las cosas necesarias de la vida para su familia y […] proporcionarle protección’; tratará a su esposa con el máximo respeto y deferencia” […]. El esposo] bendecirá a su familia” (The Melchizedek Priesthood: Understanding the Doctrine, Living the Principles, 2018, pág. 23).
Necesito el albedrío y la oposición para crecer.
El élder Dale G. Renlund ha enseñado: “La meta de nuestro Padre Celestial en la crianza de los hijos no es hacer que Sus hijos hagan lo correcto, sino que elijan hacer lo correcto y finalmente lleguen a ser como Él” (“Escogeos hoy”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 104). ¿Por qué es tan importante en el plan del Padre Celestial que elijamos hacer lo correcto?
Al leer Moisés 4:1–4, busca lo que el Padre Celestial y Jesucristo hicieron para proteger tu derecho a elegir, es decir, tu albedrío. ¿Cómo puedes acceder a Su poder protector? Para obtener ideas, considera estudiar la sección “Toma decisiones inspiradas” en Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones (págs. 4–5).
También podrías leer lo que Lehi enseñó acerca del albedrío en 2 Nefi 2:11–20, 25–30. ¿Por qué es necesaria la oposición para el albedrío? ¿Cómo puedes mostrar tu agradecimiento a Jesucristo por hacerte “libr[e] para escoger”? (2 Nefi 2:27).
Véanse también Dallin H. Oaks, “Oposición en todas las cosas”, Liahona, mayo de 2016, págs. 114–117; Temas y preguntas, “Albedrío y responsabilidad”, Biblioteca del Evangelio; “Haz el bien”, Himnos, nro. 155.
Aumentar la participación. Muchas actividades para aprender pueden hacerse en forma individual, en familia, o como clase; en grupos pequeños o de a dos. Utiliza diversos métodos para permitir que participen aquellas personas que, de otro modo, no tendrían la oportunidad. Para esta actividad, podrías invitar a una persona o a un grupo a leer Moisés 4 y la guía Para la Fortaleza de la Juventud mientras otro grupo estudia los versículos de 2 Nefi 2. Luego, podrían enseñarse los unos a los otros lo que aprendieron en sus respectivas secciones.
Satanás procura “engañar[me] y cegar[me]”.
Al leer Moisés 4:4–12; 5:13–33, considera enumerar las maneras en que Satanás trató de tentar a Adán, a Eva, y a sus hijos. ¿De qué manera intenta esas mismas cosas en la actualidad? ¿De qué modo te ayuda el Padre Celestial a resistir los engaños de Satanás?
“Yo, Dios el Señor […], los vestí”.
Después de comer del fruto prohibido, Adán y Eva trataron de cubrir su desnudez. Más tarde, el Señor ofreció vestirlos. Al leer Moisés 4:13–16, 27, considera lo siguiente:
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Medita en lo que la desnudez y la vestimenta pueden representar en las Escrituras (véanse, por ejemplo, Apocalipsis 7:9, 13–15; 2 Nefi 9:14; Doctrina y Convenios 109:22–26, 76). ¿Qué aprendes de la experiencia de Adán y Eva con la desnudez y la vestimenta?
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Si has sido investido en el templo, piensa en lo que Adán y Eva podrían decirte acerca de lo significativo de tu gárment del templo y lo que representa.
Véase también “La ropa sagrada del templo” (video), Biblioteca del Evangelio.
La ropa sagrada del templo
Dios aceptará mis sacrificios si los ofrezco con un corazón dispuesto y obediente.
Al estudiar Moisés 5:4–9, 16–26, considera las actitudes de Adán; Eva; y sus hijos, Caín y Abel, en cuanto a los sacrificios. ¿Por qué aceptó el Señor el sacrificio de Abel pero no el de Caín?
¿Qué te pide el Señor que hagas sacrificios? ¿Hay algo en estos versículos que influya en lo que piensas respecto a esos sacrificios?
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ideas para enseñar a los niños
Jesucristo nos salva de la Caída.
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Para ayudar a los niños a comprender mejor la caída de Adán y Eva, podrías hacer fotocopias de las imágenes de “Adán y Eva” (en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 13–16) y recortarlas. Luego, todos juntos, podrían organizar las imágenes en el orden correcto, mientras hablan sobre las experiencias que tuvieron Adán y Eva. Al hacerlo, hablen de por qué era importante, en el plan del Padre Celestial, que Adán y Eva salieran del Jardín de Edén.
1:53Adán y Eva
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Los niños pueden sentir gratitud por la Expiación de Jesucristo a medida que comprendan cómo Él vence los efectos de la Caída. Al leer juntos Moisés 4:25; 6:48; Romanos 5:12 y 2 Nefi 2:22–23, ayuda a tus hijos a buscar maneras de completar esta oración: “Por motivo de la Caída, yo …”. Luego, al leer juntos Moisés 5:8–11, 14–15; 6:59 y Alma 11:42, podrían completar esta oración: “Gracias a Jesucristo, yo …”. Cuéntense el uno al otro acerca de su gratitud por Jesucristo.
Puedo escoger lo correcto.
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Considera emplear una lección práctica sencilla a fin de presentar el principio del albedrío: invita a los niños a colorear la hoja de actividades de esta semana, pero dales solo un color para hacerlo. ¿Por qué sería mejor tener opciones? Luego, podrían leer juntos Moisés 4:1–4 y hablar de por qué Dios desea que podamos escoger entre el bien y el mal. ¿De qué manera nos ayudan el Padre Celestial y Jesucristo a tomar buenas decisiones?
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Ayuda a tus hijos a pensar en las buenas decisiones que pueden tomar para seguir a Jesucristo y a dibujarlas. O bien, podrían entonar juntos una canción que hable de tomar buenas decisiones, tal como “Escojamos lo correcto” (Canciones para los niños, pág. 82). Podrían hablar entre todos sobre alguna ocasión en la que hayan tomado una buena decisión y describir cómo se sintieron después.
The Fall [La Caída], por Robert T. Barrett
Puedo orar al Padre Celestial.
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Cuando Adán y Eva tuvieron que dejar el Jardín de Edén, ya no pudieron estar con el Padre Celestial. Lee Moisés 5:4, 8 con los niños y ayúdales a descubrir lo que Adán y Eva hicieron para sentirse cerca de Él y escucharlo. ¿Cuáles son algunas cosas que podemos decirle al Padre Celestial en nuestras oraciones?
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.
In Similitude of the Sacrifice of the Only Begotten of the Father [A semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre], por Mike Malm (véase Moisés 5:5–9)