“12 – 18 enero. ‘En el principio creó Dios los cielos y la tierra’: Génesis 1–2; Moisés 2–3; Abraham 4–5”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“12 – 18 enero. ‘En el principio creó Dios los cielos y la tierra’”, Ven, sígueme: 2026.
12 – 18 enero: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”
Génesis 1–2; Moisés 2–3; Abraham 4–5
Ya que el mundo que nos rodea es tan bello y majestuoso, es difícil imaginar la tierra cuando estaba “desordenada y vacía”, y “vacía y desolada” (Génesis 1:2; Abraham 4:2). Una de las cosas que nos enseña el relato de la Creación es que Dios puede, con el tiempo, hacer algo magnífico a partir de lo que no está organizado. Es útil recordar eso cuando la vida parece caótica. Nuestro Padre Celestial y Jesucristo son Creadores, y Su obra de creación para con nosotros no está terminada. Ellos pueden hacer que brille la luz en los momentos oscuros de nuestra vida; pueden llenar nuestro vacío con vida. Pueden transformarnos en los seres divinos que por designio habríamos de ser. Eso es lo que significa ser creados a la imagen de Dios, conforme a Su semejanza (véase Génesis 1:26). Tenemos el potencial de llegar a ser semejantes a Él: exaltados, glorificados y celestiales.
Para consultar una reseña del libro de Génesis, véase “Génesis” en la Guía para el Estudio de las Escrituras.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
Génesis 1:1–25; Moisés 2:1–25; Abraham 4:1–25
“He creado estas cosas por medio de mi Unigénito”.
Si bien no sabemos todo acerca de cómo se creó el mundo, es interesante prestar atención a lo que Dios ha decidido revelar acerca de la Creación. ¿Qué te enseña Dios al respecto en Génesis 1:1–25; Moisés 2:1–25; y Abraham 4:1–25? ¿Por qué desea Él que sepas estas cosas? Al meditar en estos relatos, también podrías considerar lo que te enseñan acerca del Padre Celestial, de Jesucristo, del mundo y de ti mismo.
Para enriquecer tu estudio, considera leer estos versículos mientras estás al aire libre entre las creaciones de Dios o mientras escuchas un himno como “Oh, creaciones del Señor” (Himnos, nro. 31). Podrías buscar imágenes de Sus creaciones que te ayuden a sentir reverencia por el Creador. Considera compartir con otras personas estas imágenes, junto con tu testimonio.
Véase también Doctrina y Convenios 101:32–34.
The Garden of Eden [El Jardín de Edén], por Grant Romney Clawson
Génesis 1:26–27; Moisés 2:26–27; Abraham 4:26–27
Soy creado a la imagen de Dios.
Al leer Génesis 1:26–27; Moisés 2:26–27; y Abraham 4:26–27, medita en lo que significa ser creados a “imagen” o “semejanza” de Dios, varón y mujer. ¿Por qué es importante que conozcas las verdades que se hallan en estos versículos? Por ejemplo, ¿de qué manera influyen esas verdades en la forma en que te ves a ti mismo, a los demás y a Dios? ¿Cómo pueden ayudarte cuando tengas sentimientos negativos sobre ti mismo?
Para ayudarte a pensar en estas preguntas, intenta completar una oración como esta: “Debido a que sé que fui creado a la imagen de Dios, elijo …”. Podría serte útil repasar “Tu cuerpo es sagrado” en Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones (páginas 22–29). Considera escoger algo que harás para demostrarle a Dios que sabes que tu cuerpo es sagrado.
En el video “La más grande creación de Dios” (Biblioteca del Evangelio), el presidente Russell M. Nelson da testimonio del milagroso cuerpo humano. Mientras miras este video, pregúntate: “¿Cómo desea el Padre Celestial que me sienta con respecto a mi cuerpo?”. ¿En qué se diferencia eso de lo que podrías escuchar de otras personas?
La más grande creación de Dios
Algunas personas podrían decir que ser creados a imagen de Dios significa que todos nuestros pensamientos, sentimientos y deseos son aprobados por Él y que no necesitamos (o no podemos) mejorar. ¿Qué responderías a eso? ¿Qué aprendes en Mosíah 3:19 y Éter 12:27?
Véase también Russell M. Nelson, “El cuerpo: Un don magnífico que debemos apreciar”, Liahona, agosto de 2019, págs. 50–55.
Génesis 1:27–28; 2:18–25; Moisés 3:18, 21–24; Abraham 5:14–18
El matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios.
“Adán y Eva fueron unidos en matrimonio por esta vida y por la eternidad por el poder del sacerdocio sempiterno” (Russell M. Nelson, “Lecciones que aprendemos de Eva”, Liahona, enero de 1988, págs. 86–87). Medita en ello mientras lees Génesis 1:27–28; 2:18–25; Moisés 3:18, 21–25; y Abraham 5:14–19. ¿Cómo puedes tratar al matrimonio con la santidad que Dios le ha dado?
Véanse también 1 Corintios 11:11; “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Biblioteca del Evangelio.
Génesis 1:28; Moisés 2:28; Abraham 4:28.
Tengo la responsabilidad de cuidar las creaciones de Dios.
¿Qué indican Génesis 1:28; Moisés 2:28; y Abraham 4:28 acerca de nuestra responsabilidad para con las creaciones de Dios? ¿Qué aportan Doctrina y Convenios 59:16–21 y 104:13–18 a tu comprensión sobre este tema?
Véase también Gérald Caussé, “Nuestra mayordomía terrenal”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 57–59; Temas y preguntas, “Responsabilidad y conservación medioambiental”, Biblioteca del Evangelio.
Génesis 2:2–3; Moisés 3:2–3; Abraham 5:2–3
Dios bendijo y santificó el día de reposo.
Dios ha santificado el día de reposo y nos pide que mantengamos su carácter santo. Al leer Génesis 2:2–3; Moisés 3:2–3; y Abraham 5:2–3, piensa en lo que hace que el día de reposo sea “bendi[to]” para ti.
Véanse también Doctrina y Convenios 59:9–13; “El día de reposo es una delicia” (video), Biblioteca del Evangelio.
Extracto: El día de reposo es una delicia
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ayudas para las Escrituras
Ideas para enseñar a los niños
Génesis 1:1–25; Moisés 2:1–25; Abraham 4:1–25
Jesús creó la tierra.
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¿Cómo lograrás que aprender sobre la Creación sea entretenido para los niños? Podrían realizar una búsqueda al aire libre de las clases de cosas que se crearon en cada período de la Creación. Los niños también podrían ver imágenes de cosas que Jesús creó (véase “La creación de la Tierra” en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 8–12). Luego, podrían hablar sobre lo que sienten por Jesucristo después de haber leído acerca de la Creación.
2:5La creación de la Tierra
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Consideren cantar una canción que hable de nuestro hermoso mundo, tal como “Mi Padre Celestial me ama” (Canciones para los niños, págs. 16–17). Tal vez los niños podrían agregar a la canción otras cosas que Dios ha creado que les ayudan a sentir Su amor.
Ayuda a los niños a expresar su creatividad. “Cada vez que invita a los niños a dibujar, construir, colorear o escribir algo relacionado con un principio del Evangelio, les ayuda a comprender mejor ese principio y les brinda un recordatorio tangible de lo que han aprendido” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 32).
Génesis 1:26–27; Moisés 2:26–27; Abraham 4:26–27
Fui creado a imagen de Dios.
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Los niños pueden desarrollar un sentido de reverencia y respeto por su propio cuerpo y por el de los demás a medida que aprenden que todos fuimos creados a imagen de Dios. Para ayudarles a entender lo que eso significa, podrías pedirles que miren su imagen en un espejo o en una fotografía mientras les lees Moisés 2:26–27. También podrías mostrarles que los animales cuando son pequeñitos suelen ser “semejantes” a sus padres (véase la imagen de esta reseña, por ejemplo). Eso podría conducir a una conversación sobre por qué es importante para ti saber que has sido creado a imagen de tu Padre Celestial.
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Es posible que los niños y tú disfruten dibujar un cuerpo humano y recortar los dibujos como piezas de un rompecabezas [puzle]. A medida que los niños arman sus rompecabezas, podrían hablar sobre las maneras en que pueden demostrarle al Padre Celestial que están agradecidos por sus cuerpos.
Génesis 2:2–3; Moisés 3:2–3; Abraham 5:2–3
El día de reposo es santo.
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Al leer Moisés 3:2–3, pide a los niños que presten atención para saber lo que hizo Dios en el séptimo día. Ayuda a los niños a buscar cosas o a dibujar cosas que puedan hacer el domingo para que sea un día santo y diferente de los otros días. Comenten entre todos por qué es importante para ustedes santificar el día de reposo.
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Ayuda a los niños a hacer una representación de cómo explicarían a un amigo por qué deciden hacer cosas que honran al Padre Celestial y a Jesús los domingos. Sugiéreles que utilicen Génesis 2:2–3 en sus explicaciones. ¿De qué manera el santificar el día de reposo demuestra el amor que sentimos por el Padre Celestial y por Jesucristo?
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.