2025
Jesucristo: “Amigo que nunca falla”
Febrero de 2025


Artículo de los líderes del Área Caribe

Jesucristo: “Amigo que nunca falla”

Jesucristo es el amigo que siempre está a nuestro lado y nunca nos falla.

Desde que tengo memoria, en la habitación de mis padres hay un cuadro de Jesucristo con la frase “Amigo que nunca falla”. Aunque conocí el Evangelio a los dieciséis años, esta expresión ha estado presente toda mi vida, recordándome que nunca estoy sola. Saber que Jesucristo es nuestro amigo eterno y que nunca nos falla es un consuelo maravilloso.

Durante mi servicio en la Iglesia, he visto cómo el Salvador se convierte en un amigo especial para todos aquellos que eligen ser bautizados y hacer convenios con Él. Debido a Sus enseñanzas y ejemplo, muchos han logrado cambiar y crecer espiritualmente. Nuestro Padre Celestial sacrificó a Su Hijo por amor a cada uno de nosotros, permitiéndonos, a través de Su Expiación, regresar a Su presencia. En el Nuevo Testamento leemos: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis las cosas que yo os mando”. Amo este pasaje de las Escrituras porque el Salvador nos llama Sus amigos y nos enseña que el mayor amor es dar la vida en servicio a los demás.

A lo largo de nuestro viaje mortal, somos bendecidos cuando nos rodeamos de personas que nos acompañan en el sendero del convenio. Reflexiono sobre los buenos amigos que he conocido gracias al Evangelio: mis líderes y hermanos y hermanas ministrantes, que han mostrado su amor por mí y mi familia, ayudándome a ser una mejor persona.

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó que todo nuevo miembro necesita “un amigo, una responsabilidad y ser nutrido por la buena palabra de Dios”. La guía Para la Fortaleza de la Juventud destaca la importancia de los amigos: “Todos necesitan buenos y verdaderos amigos, quienes serán una gran fortaleza y bendición para ti. Influirán en tu modo de pensar y actuar, e incluso ayudarán a determinar la persona que llegarás a ser”.

A medida que te esfuerzas por vivir el Evangelio, animas a tus amigos a hacer lo mismo. “Sé un buen(a) amigo(a); demuestra interés genuino en los demás; sonríe y hazles saber que te preocupas por ellos”. En la juventud, los amigos juegan un papel vital. Recuerdo haber participado en una conferencia de jóvenes en mi estaca y haber conocido a grandes amigos. Una joven que no conocía ejemplificó el amor del Salvador a través de sus acciones, y la luz de Cristo brillaba en ella. Al verla, me dije a mí misma: “Quiero ser como ella”. Años después, compartí estos pensamientos con ella en una conversación, después de lo cual me contó que ella quería ser como yo. Hoy, somos muy buenas amigas y nos apoyamos en los buenos y en los malos momentos.

El presidente Henry B. Eyring enseñó: “Todos seremos probados. Todos necesitamos verdaderos amigos que nos amen, nos escuchen, nos muestren el camino y nos testifiquen de la verdad”. En el Libro de Mormón, encontramos un ejemplo de la amistad duradera entre Nefi y Zoram: “He aquí, tú eres el siervo de Labán; no obstante, has sido traído de la tierra de Jerusalén, y sé que tú eres un amigo fiel de mi hijo Nefi para siempre”.

Cada uno de nosotros puede ser el amigo fiel que alguien necesita. El Padre Celestial nos invita a amarnos unos a otros, y una forma de hacerlo es ofreciendo una amistad sincera. A través del ministerio, he aprendido a conocer, amar, escuchar y consolar a mis hermanas, y ellas también me han brindado su apoyo. Al ministrar a los demás, mostramos el amor del Salvador y nos convertimos en amigos que ayudan a los demás a avanzar en el sendero del convenio.

Una hermana compartió cómo, a través de su ministerio, ayudó a una de sus hermanas a prepararse para ser sellada con su esposo fallecido. Esa es una verdadera amiga: alguien que se preocupa no solo por el bienestar temporal sino también por el espiritual.

En una visita a la Primaria de un barrio, vi a una niña ayudando a otra niña de otro país que no hablaba español a sentirse amada y bienvenida. La invitó a sentarse a su lado y le sonrió.

En otra ocasión, vi cómo una presidenta de clase de las Mujeres Jóvenes ayudó a una niña que acababa de pasar de la Primaria a la organización de las Mujeres Jóvenes a sentirse amada. La acompañó a la clase por primera vez, le dio una cálida bienvenida y le brindó una amistad genuina. Sin importar nuestra edad, cada uno de nosotros puede demostrar el amor del Salvador a través del servicio y del amor hacia otras personas por medio de una amistad sincera.

Ruego que seamos los buenos amigos que el Salvador espera que seamos y que en nuestro trayecto por la vida terrenal apoyemos y ayudemos a otros como Jesucristo lo haría. Él es el amigo que está siempre a nuestro lado y nunca nos falla.

Notas

  1. Juan 15:13–14.

  2. Presidente Gordon B. Hinckley, “Los conversos y los hombres jóvenes”, Liahona, mayo de 1997, pág. 53.

  3. Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 16.

  4. Para la Fortaleza de la Juventud, pág. 16.

  5. Élder Henry B. Eyring , “Amigos verdaderos”, Liahona, julio de 2002, pág. 29.

  6. 2 Nefi 1:30.