Conferencia General
Profetas de Dios
Conferencia General de octubre de 2025


11:8

Profetas de Dios

Escuchar y obedecer la voz del profeta es crucial para aferrarse a todo lo bueno hasta la Segunda Venida.

Queridos jóvenes, ¡qué hermosa sesión de conferencia estamos teniendo! Ya escuchamos a tres apóstoles vivientes de Jesucristo. ¡Eso es una bendición maravillosa! Y todavía escucharemos a uno más, el élder Henry B. Eyring. ¡La fiesta espiritual continúa!

Cuando hablé el año pasado, aprendimos cómo enfrentar este mundo a través de la experiencia de David con Goliat. ¿Recuerdan las cinco piedras? Hoy voy a compartir una historia del Antiguo Testamento que leí a la edad de ustedes y que me dejó con ganas de ser como la protagonista. La Biblia no nos dice su nombre, así que la llamaremos la mujer de Sunem porque ese es el nombre de su pueblo.

Mujer haciendo pan para el profeta

Un día, el profeta Eliseo pasaba por Sunem, y leemos que “había allí una mujer importante que le invitaba insistentemente a que comiese; y sucedía que cuando él pasaba por allí, entraba en su casa a comer”. ¡Me imagino al profeta Eliseo muy feliz por la invitación a comer en la casa de ella! Ya había ido varias veces, cuando un día la mujer le dijo a su marido: “Ahora yo entiendo que este que siempre pasa por nuestra casa es un hombre santo de Dios”.

La mujer dice: “Ahora yo entiendo”. Pareciera que invitaba a Eliseo a su casa sin saber que él era el profeta; ella recibió su testimonio por medio del Espíritu Santo al escuchar atentamente lo que Eliseo decía y enseñaba. (Recordemos que ¡no había fotos en esa época! Así que era difícil reconocer al profeta solo viendo su cara).

Mujer preparando un cuarto para el profeta

Pero la historia no termina ahí. Un día, la mujer le dijo a su marido: “Yo te ruego que hagas un pequeño aposento […], y pongamos en él cama, y mesa, y silla y candelero, para que cuando venga a nosotros, se quede en él”.

¡Esta mujer fiel estuvo dispuesta a construir una habitación en su casa para que el profeta, al pasar por la ciudad, tuviera un lugar donde quedarse!

Hoy podemos aprender una poderosa lección de esta experiencia:

El Señor le testificó a la mujer de Sunem que Eliseo era un profeta de Dios y ella actuó abriendo su casa para recibirlo.

Nosotros también podemos recibir un testimonio personal de los profetas de Dios hoy día, y podemos abrir nuestro corazón y nuestra mente —nuestra casa— al mensaje que nuestro Padre Celestial tiene para nosotros en estos últimos días.

Queridos jóvenes, los invito a hacerse esta pregunta: “¿Tengo yo un testimonio personal de los profetas vivientes de Dios?”

Empecemos por el principio.

¿Qué es un profeta? Un profeta es un hombre a quien Dios ha llamado para hablar por Él. Hay profetas en la tierra hoy día como los hubo en la antigüedad.

Los profetas son videntes y reveladores. Eso significa que pueden ver lo que otros no pueden ver, y pueden profetizar acontecimientos futuros. También pueden prepararnos para las calamidades. Los profetas reciben mandamientos y revelaciones del Señor. El noveno Artículo de Fe habla de la revelación continua en estos últimos días. Dice: “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios”.

El élder Gary E. Stevenson dijo: “El Señor continúa revelando Sus mandamientos y voluntad a Sus profetas en la actualidad porque desea conducirnos a la felicidad en esta vida y a la gloria celestial en la vida venidera”.

Los profetas también proclaman el Evangelio; son maestros inspirados y mensajeros de Dios para todos los que habitan en la tierra.

Cada uno de los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles es un profeta, vidente y revelador. Al servir como consejo bajo la dirección del Señor, ellos tienen la autoridad para declarar e interpretar la doctrina y establecer las normas de Su Iglesia. Oran y deliberan cuidadosamente, ya que las decisiones de estos cuórums deben ser unánimes. De esta manera, el Señor nos asegura que se hará Su voluntad.

Los profetas testifican de Cristo, Su existencia, Su ministerio y Su divinidad.

Leamos algunos testimonios de profetas del Libro de Mormón.

Abinadí proclamó:

“Dios mismo descenderá entre los hijos de los hombres, y redimirá a su pueblo.

“Y porque morará en la carne, será llamado el Hijo de Dios”.

Samuel el Lamanita también testificó que Jesucristo es “el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio”.

Y el profeta Moroni dijo: “He visto a Jesús, y […] él ha hablado conmigo cara a cara”.

Cuando Cristo visitó a los nefitas, una de las primeras cosas que hizo fue llamar a Doce Apóstoles. Y dijo al pueblo: “Bienaventurados sois si prestáis atención a las palabras de estos doce que yo he escogido”.

Ahora permítanme compartir algunas palabras dirigidas a los padres o a quienes tienen la responsabilidad de la crianza en el hogar: El Señor mismo les enseñó a Adán y a Eva las verdades del Plan de Salvación. Y entonces les dijo: “[Les] doy el mandamiento de enseñar estas cosas sin reserva a [s]us hijos”.

¿Qué significa enseñar sin reserva? Es aprender las verdades del Evangelio, es tener un testimonio personal de ellas y es compartir ese conocimiento con nuestros hijos. Es propiciar momentos de enseñanza, tanto formales como informales. Es vivir de acuerdo con ese conocimiento y testimonio.

El Libro de Mormón describe a los 2060 jóvenes guerreros como “hombres verídicos y serios, pues se les había enseñado a guardar los mandamientos de Dios y a andar rectamente ante él”. Esos jóvenes obedecieron fielmente a Helamán, que en ese tiempo era su líder militar, pero también era su profeta; y reconocieron que sus madres habían llenado sus corazones de verdad y fe.

Padres, en este mundo donde hay muchas voces y, a veces, mucha oscuridad, Dios mismo nos ha mandado criar a nuestros hijos en la luz y la verdad. Él nos confió la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos las verdades salvadoras del Evangelio. Si nosotros no se las enseñamos, el mundo tampoco lo hará.

Queridos jóvenes amigos, tengo una invitación para ustedes: en los próximos días, los invito a arrodillarse, abrir su corazón y orar con fe al Padre Celestial para pedirle que les confirme que Su profeta y Sus apóstoles escogidos son Su voz en la tierra hoy.

La mujer de Sunem nos enseñó que podemos tener ese testimonio por medio del Espíritu Santo. Les prometo que una vez que sepamos que ellos son los ungidos de Dios, nuestra vida será más fácil a pesar de nuestros desafíos continuos, porque obedeceremos su voz con confianza, fe y esperanza. Escuchar y obedecer la voz del profeta es crucial para aferrarse a todo lo bueno hasta la Segunda Venida de nuestro Salvador.

La iniquidad del mundo está creciendo, pero la Iglesia de Jesucristo y Su Reino están más fuertes que nunca. Sion se está vistiendo de ropas hermosas, y el trono de Cristo no caerá. El Señor espera que seamos fuertes en nuestros testimonios, que estemos llenos de fe y que nos arrepintamos diariamente. Nuestro Salvador, Jesucristo, cuenta con cada uno de nosotros para llevar a cabo Su obra.

Una vez, el profeta José Smith dijo: “Hermanos, ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande?”. Sin embargo, como este mensaje es principalmente para ustedes, los jóvenes, me gustaría usar la palabra jóvenes en lugar de hermanos. ¿Listos?

“[Jóvenes], ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande? Avanzad, en vez de retroceder. ¡Valor, [jóvenes]; e id adelante, adelante a la victoria! ¡Regocíjense vuestros corazones y llenaos de alegría!”.

Estoy agradecida por la guía y los esfuerzos consagrados de los profetas vivientes. Les doy mi solemne testimonio de que son llamados por Dios para llevar a cabo, establecer y gobernar Su Reino en la tierra hoy. Y siempre será así. Siempre será el Señor quien elija a Sus siervos. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. 2 Reyes 4:8.

  2. 2 Reyes 4:9; cursiva agregada.

  3. 2 Reyes 4:10.

  4. Véase Amós 3:7.

  5. “[El presidente de la Iglesia] preside la Iglesia bajo la dirección del Señor y es la única persona sobre la tierra autorizada a hacer uso de todas las llaves del sacerdocio. […] Tiene autoridad para recibir revelación y declarar la voluntad del Señor a toda la Iglesia” (Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 5.1.1.1, Biblioteca del Evangelio).

  6. Véase Doctrina y Convenios 1:38.

  7. Gary E. Stevenson, “El Evangelio de Jesucristo: Un alegre son”, Para la Fortaleza de la Juventud, julio de 2025, pág. 5.

  8. Véanse Mateo 28:19–20; Doctrina y Convenios 21:1, 4–5; 107:35.

  9. “Cada Apóstol posee todas las llaves del reino y hace uso de ellas bajo la dirección del Presidente de la Iglesia” (Manual General, 5.1.1.1).

  10. Véase Manual General, 5.1.1.1.

  11. Véase Doctrina y Convenios 107:27–31.

  12. “Los Doce Apóstoles son ‘testigos especiales’ del nombre de Jesucristo […]; dan testimonio al mundo de Su divinidad y de la realidad de Su Resurrección” (Manual General, 5.1.1.1).

  13. Mosíah 15:1–2.

  14. Helamán 14:12.

  15. Éter 12:39.

  16. Al hablar del Libro de Mormón, el profeta José Smith enseñó: “Este libro también relata que nuestro Salvador se apareció en este continente luego de Su Resurrección; que implantó aquí el Evangelio en toda su plenitud, con toda su riqueza, poder y bendiciones; que tuvieron apóstoles, profetas, pastores, maestros y evangelistas; que, al igual que en Oriente Medio, gozaron del mismo orden, el mismo sacerdocio, las mismas ordenanzas, dones, poderes y bendiciones” (History, 1838–1856, tomo C-1 [2 de noviembre de 1838–31 de julio de 1842], pág. 1282, josephsmithpapers.org).

  17. 3 Nefi 12:1; cursiva agregada.

  18. Moisés 6:58, cursiva agregada.

  19. Véase Doctrina y Convenios 68:25–28.

  20. “Debemos aprovechar toda oportunidad para compartir las enseñanzas de Jesucristo con los niños. Esos momentos de enseñanza son preciosos y son muy pocos comparados con los esfuerzos incesantes de las fuerzas opositoras. Por cada hora que se usa para inculcar doctrina en la vida de un niño, hay incontables horas de oposición llenas de mensajes e imágenes que desafían o ignoran esas verdades salvadoras.

    “Algunos de ustedes tal vez se pregunten si no sería mejor acercar a sus hijos más a ustedes por medio de la diversión, o quizás se pregunten si su hijo podría sentirse abrumado por sus enseñanzas. En vez de ello, deberíamos considerar: ‘Con tan poco tiempo y tan pocas oportunidades, ¿qué palabras de doctrina puedo compartir que los fortalezcan contra los inevitables desafíos a su fe?’. Las palabras que les compartan hoy podrían ser las que ellos se lleven consigo, y el día de hoy pasará pronto” (Henry B. Eyring, “Es sencilla la doctrina de Jesucristo”, Liahona, noviembre de 2024, pág. 97).

  21. ¡Cada joven es importante! (véase Alma 57:6, 20).

  22. Alma 53:21; cursiva agregada.

  23. Véase Alma 56:44–48; 57:21.

  24. Véase Doctrina y Convenios 93:40.

  25. También tenemos el ejemplo de los padres de Enós, quienes lo criaron “en disciplina y amonestación del Señor” (Enós 1:1) y le enseñaron sobre “la vida eterna y el gozo de los santos” (Enós 1:3). Enós conocía el carácter de Dios (véase Enós 1:6, 15, 17).

  26. Véanse Doctrina y Convenios 21:1–2, 4–6. “Aunque el mundo insista en que el poder, las posesiones, la popularidad y los placeres de la carne brindan felicidad, ¡no es así! ¡No pueden hacerlo! Lo que producen no es más que un sustituto vacío del ‘bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios’ [Mosíah 2:41].

    “¡La verdad es que es mucho más agotador buscar la felicidad donde nunca podrán hallarla! Sin embargo, cuando llevan el yugo con Jesucristo y hacen el trabajo espiritual que se requiere para vencer al mundo, Él, y solo Él, tiene el poder de elevarlos por encima de la influencia de este mundo.

    “Ahora bien, ¿cómo bendice nuestra vida el hecho de vencer al mundo? La respuesta es clara: Concertar una relación por convenio con Dios nos une a Él de una manera que hace que todo en la vida sea más fácil. No me malinterpreten: no he dicho que efectuar convenios haga que la vida sea fácil. De hecho, esperen tener oposición, porque el adversario no quiere que descubran el poder de Jesucristo, pero llevar el yugo con el Salvador significa que tienen acceso a Su fortaleza y poder redentor” (Russell M. Nelson, “Vencer al mundo y hallar descanso”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 97).

  27. Véanse Éter 8:26; Moroni 7:19–25.

  28. Véase Isaías 52:1.

  29. Véanse Salmo 125:1; Isaías 28:16.

  30. Doctrina y Convenios 128:22; cursiva agregada.

  31. Véase Doctrina y Convenios 1:30.

  32. Véase Artículos de Fe 1:5.