2025
El Evangelio de Jesucristo: Un alegre son
Para la Fortaleza de la Juventud, julio de 2025


El Evangelio de Jesucristo: Un alegre son

El Evangelio restaurado te brinda propósito y gozo en el trayecto hacia la vida eterna.

Jesucristo

Light of Hope [Luz de esperanza], por Simon Dewey

Hace unos años, cuando servía como líder de misión en Japón, entrevisté a un hombre que se había unido a la Iglesia un año antes y quería recibir una recomendación para el templo.

Durante la conversación, ese miembro nuevo describió cuán profundamente agradecido estaba por las bendiciones que había recibido en el año que había transcurrido desde su bautismo. En mi opinión, él mostró confianza en sus convenios que se derivaba de su comprensión del Evangelio, la cual estaba profundamente arraigada en él. Era un discípulo convertido de Jesucristo que había experimentado un potente cambio en el corazón (véase Mosíah 5:2).

Después de la entrevista, le dije al presidente de distrito lo impresionado que estaba de que los misioneros y los miembros hubieran encontrado y nutrido espiritualmente a un hombre tan excepcional y con tanto potencial.

Me quedé atónito al enterarme de que, cuando ese hombre comenzó a reunirse con los misioneros y a asistir a la iglesia, no tenía hogar y se encontraba en unas circunstancias casi desesperadas. El estudio del Evangelio que hizo aquel hermano y su conversión a lo largo de varios meses condujeron a su cambio milagroso, que lo colocó en una senda de autosuficiencia y gozo espiritual y temporal.

El Evangelio dio a ese hermano una idea clara del propósito de la vida, y las verdades claras y preciosas del Evangelio le brindaron respuestas a importantes preguntas de la vida terrenal. Estas bendiciones también están disponibles para ustedes y para todos los hijos de Dios por medio del Evangelio de Jesucristo.

una familia en el exterior del templo

El propósito de la vida

El Evangelio de Jesucristo se restauró por medio del profeta José Smith. En su testimonio final a la Iglesia, el presidente M. Russell Ballard (1928–2023), quien entonces era el Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo:

“Sabemos quién es Dios; sabemos quién es el Salvador porque tenemos a José. […]

“Cuán bendecidos somos de saber lo que sabemos acerca de nuestro propósito en la vida, por qué estamos aquí y qué deberíamos estar tratando de hacer y lograr en nuestra vida cotidiana”.

Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ese conocimiento incluye la comprensión del “plan perfecto” de salvación de Dios, que también se conoce como “el gran plan de felicidad”, “el plan de redención” y “el plan de la misericordia” (Alma 42:8, 11, 15). El plan de Dios “elimina el misterio de la vida y la incertidumbre de nuestro futuro”. Una parte esencial y central de ese plan y del propósito de la vida es “la doctrina de Cristo”.

Por medio del Evangelio, sabemos que somos hijos de Dios, enviados a la tierra para ser probados y preparados para resucitar (véase Doctrina y Convenios 76:39). Conocemos los mandamientos y se nos enseña a “discernir el bien del mal” (2 Nefi 2:5). Sabemos que estamos aquí para amar y servir, y que el Salvador nos ha llamado para vencer al mundo y ayudar a los demás a hacer lo mismo (véase Juan 16:33).

Lo que José Smith llamó “el alegre son del Evangelio del Señor Jesucristo” nos fortalecerá durante los días difíciles y nos dará sentido y propósito, tanto a nosotros como a los demás.

La obediencia y las bendiciones

Dios nos ha dado el albedrío moral para que podamos rendir cuentas de nuestras decisiones (véase Doctrina y Convenios 101:78; véase también 2 Nefi 2:16). Como parte de “una oposición en todas las cosas” (2 Nefi 2:11), se permite que Satanás nos tiente a usar el albedrío de manera equivocada.

En nuestros días, el Señor llamó a José “y le habl[ó] desde los cielos y le di[o] mandamientos” (Doctrina y Convenios 1:17). El Señor continúa revelando Sus mandamientos y voluntad a Sus profetas en la actualidad porque desea conducirnos a la felicidad en esta vida y a la gloria celestial en la vida venidera.

El rey Benjamín enseñando

King Benjamin Preaches to the Nephites [El rey Benjamín predica a los nefitas] , por Gary L. Kapp

el profeta enseñando

Teaching True Doctrine [Enseñando doctrina verdadera], por Michael Malm

José Smith enseñando

Joseph Smith Preaching [José Smith predicando], por Sam Lawlor

Russell M. Nelson enseñando

La obediencia a los mandamientos de Dios debe provenir de nuestra devoción y amor por Él. El Señor Jesucristo proclamó: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). El resultado definitivo de mostrar nuestro amor por el Señor guardando Sus mandamientos son bendiciones que brindan felicidad y gozo (véase Doctrina y Convenios 130:20–21).

Con una perspectiva clara de nuestro origen y destino divinos, sabemos que “esas mismas cosas que harán de [nuestra] vida terrenal la mejor vida posible son exactamente las mismas cosas que harán de [nuestra] vida, durante toda la eternidad, la mejor vida posible.

hombres jóvenes

Gozo en su trayecto

Aquel converso reciente y feliz que conocí en Japón hace años encontró el Evangelio restaurado de Jesucristo por medio de su diligencia y la de los misioneros y miembros. Descubrió su propósito y amplió su visión del gran plan de felicidad, lo cual le brindó bendiciones y gozo que lo elevaron temporal y espiritualmente.

El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“Debido al amoroso plan de nuestro Padre Celestial para cada uno de Sus hijos, y debido a la vida y misión redentoras de nuestro Salvador, Jesucristo, ¡podemos —y debemos— ser el pueblo con más gozo de la tierra! Aun cuando nos azoten las tormentas de la vida en este mundo a menudo atribulado, podemos cultivar un sentido de gozo creciente y duradero, y de paz interior debido a nuestra esperanza en Cristo y a que comprendemos nuestro lugar en el hermoso plan de felicidad”.

Ofrezco mi gratitud y mi testimonio del Evangelio restaurado de Jesucristo y del gran plan de felicidad. Los invito a participar de los frutos del Evangelio y a sentir más gozo en su trayecto hacia la vida eterna.