Sesión del sábado por la tarde
Que nadie esté sentado solo
Extractos
Sudáfrica
Estonia
En la parábola del buen samaritano, Jesús nos invita a venir los unos a los otros y a Él en Su mesón: Su Iglesia […].
El espíritu del “lugar […] en el mesón” incluye que “nadie esté sentado solo”. Cuando vengan a la iglesia, si ven a alguien solo, ¿podrían saludarlo y sentarse con él o ella? […].
“Nadie sentado solo” también significa que nadie esté sentado solo emocional o espiritualmente. [Una vez] fui con un padre desconsolado a visitar a su hijo. Años antes, el hijo estaba entusiasmado por convertirse en un nuevo diácono. [Para] la ocasión [la] familia le compró su primer par de zapatos nuevos.
Sin embargo, los diáconos se rieron de él y de sus zapatos en la iglesia. Los zapatos eran nuevos, pero no estaban a la moda. Avergonzado y dolido, el joven diácono dijo que nunca iría a la iglesia otra vez. Mi corazón todavía está quebrantado por él y su familia […].
En Su Iglesia restaurada, todos somos mejores cuando nadie está sentado solo. No nos limitemos simplemente a dar cabida o tolerar. Recibamos, reconozcamos, ministremos y amemos de forma genuina […].
Hoy, muchos se sienten solos y aislados […].
Hay muchas razones por las que podemos sentir que no encajamos en la iglesia y por eso, hablando en sentido figurado, nos sentamos solos […].
En Mosíah 18:21 se nos invita a entrelazar nuestros corazones con amor. Los invito, y me incluyo, a que nos preocupemos menos, juzguemos menos, seamos menos exigentes con los demás y, cuando sea necesario, seamos menos duros con nosotros mismos […].
A medida que acudimos los unos a los otros y al Señor en Su mesón profundizamos la pertenencia por convenio. Él nos bendice a todos cuando nadie está sentado solo.