Sesión del sábado por la mañana
Bienaventurados los pacificadores
Extractos
Brasil
Centro de Conferencias, EE. UU
Jesus Coming Out of the Tomb [Jesús sale del sepulcro], por Dan Burr
Hablemos de estos tres lugares en los que un Santo de los Últimos Días pacifica en la actualidad.
El primer lugar es en nuestro corazón […].
El Evangelio de Jesucristo nutre y desarrolla estos rasgos divinos —que incluyen el pacificar— en nuestro corazón, bendiciéndonos en esta vida y en la venidera.
Segundo, fomentamos la paz en nuestro hogar siguiendo el modelo del Señor para influir en nuestras relaciones con otras personas: con persuasión, longanimidad, benignidad, mansedumbre y amor sincero […].
Para ser pacificadores, perdonamos a los demás y, de modo deliberado, edificamos a otros en lugar de destruirlos.
Tercero, pacificar en nuestras comunidades […].
Ruego que, en nuestras congregaciones y comunidades, elijamos vernos unos a otros como hijos de Dios.
Como resumen, les hago una invitación […]. ¿Aceptarían seguir un plan de una semana, con tres pasos, para ser pacificadores?
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Una zona libre de contención en el hogar: cuando la contención comience, hagan una pausa y reinicien con palabras y hechos amables.
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Tender puentes digitales: antes de publicar, responder o comentar en línea, pregúntense: “¿Tenderá esto un puente?”. Si no es así, deténganse. No lo envíen. Por el contrario, compartan bondad y publiquen paz en lugar de odio.
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Reparar y reconciliar: cada miembro de la familia podría buscar una relación dañada a fin de disculparse, ministrar, reparar y reconciliarse […].
Ser pacificador es un atributo a la manera de Cristo […].
Cumplimos nuestra función divina como hijos de un Padre Celestial amoroso al esforzarnos por llegar a ser pacificadores.