Sesión del sábado por la mañana
Introducción
Extractos
Centro de Conferencias, EE. UU
Mis queridos hermanos y hermanas, nos reunimos mientras lamentamos el fallecimiento de nuestro amado presidente Russell M. Nelson. Les hablo como Presidente del Cuórum de los Doce, posición en la que he sido sostenido en cada una de nuestras conferencias —de barrio y de estaca, y en la conferencia general— durante los últimos siete años y medio.
Seguimos adelante con esta conferencia general semestral, según lo previsto y con los discursantes y la música que el presidente Nelson asignó, tras meses de preparación […].
El presidente Nelson entendía el valor que tiene la conferencia general para brindar guía a los santos en los meses siguientes. Le rendimos honores al seguir la programación prevista de la conferencia según lo que él aprobó […].
Mi propio y breve homenaje —apropiado para esta conferencia y para los homenajes que ya hemos rendido— es este: amé a Russell M. Nelson y he aprendido más acerca del Evangelio y del liderazgo en el Evangelio de mi extensa amistad y relación con él que de cualquier otro líder que haya conocido de forma personal. Él es nuestro modelo como siervo y seguidor del Señor Jesucristo.