La verdad me ayudó a escapar de la pornografía
Solamente pude superar mis problemas con la pornografía gracias a la ayuda de Jesucristo y Sus verdades.
Ilustración por Alex Nabaum
Cuando tenía doce años, escuché a personas hablar de cosas inapropiadas en la escuela. De vez en cuando, algunos de mis amigos pensaban que era gracioso mostrarme fotos pornográficas. Con el tiempo, sentí curiosidad y tuve la tentación de explorar más. Me vi envuelto en la pornografía, que ocupó una gran parte de mi vida durante varios años. Sin duda, me afectó mucho.
Tenía miedo de hablar con alguien sobre mis problemas con la pornografía, porque no quería que nadie se hiciera otra idea de mí. Cuando mis padres me descubrieron y me confrontaron, me sentí avergonzado, muy mal y culpable. Me alegro de que lo hicieran, y desearía habérselo contado antes. Durante todo ese proceso, me amaron y me ayudaron a superar mis dificultades.
Mis padres me animaron a hablar con mi obispo. Me resistí por un tiempo, pero cuando finalmente me sinceré con él, se mostró comprensivo y me enseñó acerca del proceso del arrepentimiento. Con el tiempo, el obispo me ayudó a arrepentirme. Me animó a fijar metas pequeñas y a comenzar buenos hábitos, tales como orar, leer las Escrituras y ocupar el tiempo con cosas buenas. Esos hábitos podían invitar al Espíritu y ayudarme a confiar en el Salvador hasta el punto de no querer ver más pornografía.
Tuve dificultades por un tiempo, pero con la ayuda de mis padres, del obispo y del Señor, las superé. Todavía me siento tentado a veces, pero me he esforzado mucho para llegar a donde estoy. Hace más de dos años que no consumo pornografía y ahora me siento mucho más seguro de mí mismo. A lo largo de este trayecto, he aprendido varias cosas importantes.
Verdades eternas sobre nuestro cuerpo
En Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones aprendí que nuestro cuerpo es sagrado. No importa cómo te veas o cómo te perciban los demás, tu cuerpo fue creado a la imagen de Dios.
En Doctrina y Convenios 130:22 se nos enseña que el Padre Celestial y Jesucristo tienen cuerpos de carne y hueso, pero el Espíritu Santo no. Al igual que un templo, nuestro cuerpo también es “un lugar donde el Espíritu puede morar”, y tenemos que cuidar de él. Quiero respetar mi cuerpo manteniéndolo limpio, sano y digno de que el Espíritu permanezca conmigo.
También he aprendido que los sentimientos sexuales son sagrados; no son un pecado. Se vuelven pecaminosos cuando tratamos de manera intencional de despertarlos fuera del matrimonio o actuamos dejándonos llevar por ellos de manera inapropiada. Dios desea que tengamos una vida feliz y una familia con la que podamos estar para siempre. Los sentimientos sexuales son una parte importante del plan de Dios. La guía Para la Fortaleza de la Juventud me enseñó que no puedes respetar tu cuerpo si no respetas esos sentimientos.
Consuelo y ayuda
Me encanta la música. Me encanta cantar y escuchar música edificante, como los himnos y las canciones de StrivetoBe que me ayudan a sentir el Espíritu. Una de mis canciones favoritas es “Todo lo puedo en Cristo”, que me recuerda que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Jesucristo es mi Roca, es mi Luz, es mi Salvador y mi Redentor, y mucho más. Él nos ama y se preocupa por nosotros. Quiere que tengamos éxito y que alcancemos nuestro máximo potencial. Él nos ayudará, pase lo que pase. Esto me resulta reconfortante porque tengo muchos defectos y es maravilloso que alguien tan asombroso me ame tanto. Estoy haciendo todo lo que puedo para ser como Él, por Él.
No importa por lo que estés pasando ni cuántas veces fracases o caigas, si confías en el Salvador y en Su Expiación, Él siempre te levantará y te llevará hasta la meta final. Sé que conseguí superar mis problemas con la pornografía solamente gracias a Su ayuda. Con Jesucristo, realmente puedes superarlo todo.
El autor vive en Georgia, EE. UU.