“Noé y el arca”, El Amigo, febrero de 2026, págs. 46–48.
Ven, sígueme
Noé y el arca
Noé y su familia obedecían a Jehová. Todas las demás personas eran muy inicuas. Jehová le dijo a Noé que un diluvio cubriría la tierra si el pueblo no se arrepentía.
Noé le dijo al pueblo que Jehová los amaba y quería que se arrepintieran y tuvieran fe en Jesucristo, pero ellos no quisieron escuchar.
Jehová le dijo a Noé que construyera un gran barco llamado arca. El arca mantendría a la familia de Noé a salvo durante el diluvio.
La familia de Noé llevó comida al arca. Jehová envió al menos dos animales de cada especie para que Noé los pusiera dentro del arca. Entonces, empezó a llover.
Llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. Un diluvio cubrió la tierra, como el Señor había advertido.
La familia de Noé y todos los animales en el arca flotaron a salvo en el agua.
Cuando terminó el diluvio, el arca se posó en tierra seca. Noé y su familia agradecieron Jehová por protegerlos. Jehová prometió que nunca volvería a inundar la tierra, y envió un arcoíris como recordatorio de Su promesa.