El Amigo
La Santa Cena en el Sahara
El Amigo, febrero de 2026


“La Santa Cena en el Sahara”, El Amigo, febrero de 2026, págs. 20–21.

La Santa Cena en el Sahara

Ilustración de una niña arrodillada junto a una mesa con un vaso de agua y un plato con trocitos de pan

Cuando Isabelle era niña, su padre trabajaba en el ejército francés y su familia se mudaba mucho. Cuando tenía ocho años, se mudaron al desierto del Sahara. No había otros miembros de la Iglesia cerca, así que obtuvieron permiso para tomar la Santa Cena en su casa.

Todos los domingos, Isabelle y su familia se reunían en la sala de estar y cantaban himnos que habían memorizado. Su papá bendecía el pan y el agua para la Santa Cena y luego sus padres y hermanos se turnaban para discursar.

Eso le enseñó a Isabelle lo importante que era vivir el Evangelio. Como vivían lejos de otros miembros de la Iglesia, nadie se habría enterado si dejaban de tener reuniones de la Iglesia en casa los domingos. Sin embargo, escogieron hacer lo correcto.

Dos años después, regresaron a Francia, donde había más miembros de la Iglesia. Isabelle pudo bautizarse. Ver a sus padres vivir el Evangelio en el desierto del Sahara ayudó a que su testimonio comenzara a crecer. Le dio fe en Dios para hacer lo correcto, incluso cuando nadie estaba mirando.

Te prometemos que, sin importar en qué parte del mundo vivas, ¡el Padre Celestial está al tanto de ti! Te ama y desea ayudarte a llegar a ser más como Él.

Sentirse pequeño en un gran desierto

¡El desierto del Sahara es el desierto cálido más grande del mundo! Puede ser fácil sentirse pequeño en un lugar grande, pero Dios nunca nos olvida y siempre puede estar con nosotros. ¿Puedes encontrar las escenas de arriba en la imagen?

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Ilustraciones por Katie Kear