2025
Mantener a papá cerca
Mayo de 2025


“Mantener a papá cerca”, El Amigo, agosto de 2025, págs. 36–37.

Mantener a papá cerca

“Sentirse triste no está mal. Todos extrañamos mucho a tu papá”.

Un relato verídico de EE. UU.

Dos chicas con vestidos negros luciendo tristes, una tiene su brazo alrededor de la otra

Edith escuchó el golpeteo de la lluvia contra la ventana. Plic, plic, plic.

Frunció el ceño. Había llovido todo el día y el cielo estaba gris. Afuera estaba oscuro y hacía frío. Ella se sentía algo así también.

Se sentó en un banco en un rincón tranquilo, tirando de su vestido negro que le picaba. Sus zapatos nuevos y brillantes también eran negros. Deseaba estar en casa en lugar de estar en el lugar del funeral.

Su prima mayor, Savannah, se sentó a su lado. “¿Cómo estás?”, preguntó Savannah. Toda su familia había viajado para estar en el funeral esta mañana. Todos vestían ropa negra y se veían tristes.

Edith se encogió de hombros. “Estoy bien, supongo”. Realmente no quería hablar. Su padre había fallecido hacía unos días en un accidente. Se llenaba de angustia al pensar en ello. Lo extrañaba mucho.

Savannah la rodeó con un brazo y Edith se inclinó hacia ella. Estaba agradecida por su prima. Pero ¿por qué Dios tenía que alejar a su padre de ellos?

“¿Está Dios enojado conmigo?”, preguntó Edith.

Savannah frunció el ceño. “¿Por qué piensas eso?”.

Edith bajó la mirada hacia sus zapatos. “Se llevó a mi papá”.

Edith sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Levantó la vista y vio a Savannah secándose algunas lágrimas también.

“Edith”, dijo Savannah, “el Padre Celestial no está enojado contigo en absoluto. Él te ama mucho a ti y a tu familia. A veces pasan cosas que no entendemos, pero Él siempre nos ama”.

“¿En serio?”, preguntó Edith.

Savannah asintió. “De verdad. ¡Recordar que volverás a ver a tu papá puede ser de ayuda! Gracias a que Jesucristo resucitó, todos resucitaremos también”. Ella sonrió. “Y podemos tratar de recordar todas las cosas que nos encantan de tu papá para mantenerlo cerca”.

Edith pensó en su papá. A él le encantaba hablar de Jesús. Tenía la mejor sonrisa y la risa más divertida. Daba los mejores abrazos. Y él siempre la animaba cuando ella se sentía triste. De repente, sintió calidez, como si estuviera recibiendo un abrazo de su padre.

Levantó la mirada. “Eso me ayuda un poco, pero sigo triste”.

“Sentirse triste no está mal. Yo también estoy muy triste”, dijo Savannah. “Todos extrañamos mucho a tu papá”.

Edith pensó en algo que había aprendido en la Primaria. “El Padre Celestial puede ayudarnos cuando estamos tristes”, dijo. “¿Podemos hacer una oración ahora?”.

Savannah asintió y ambas cruzaron los brazos.

“Padre Celestial, gracias por Jesús y Su Resurrección”, dijo Edith. “Gracias por amarnos siempre. Por favor, cuida de mi papá. Ayúdanos a recordarlo y a tenerlo cerca de nuestro corazón. En el nombre de Jesucristo. Amén”.

Edith abrió los ojos y respiró profundamente.

Cuando salieron del edificio, todavía hacía frío y llovía, pero ahora había un pequeño rayo de sol que se asomaba a través de las nubes grises. El día todavía se veía triste, pero también parecía un poquito mejor. Ella se sentía algo así también.

Dos niñas con vestidos negros tomadas de la mano y caminando juntas
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Ilustraciones por Zhen Liu