“La oración silenciosa de Kimber”, El Amigo, agosto de 2025, págs. 30–31.
La oración silenciosa de Kimber
¿Cómo podía Kimber orar cuando era tan difícil hablar en voz alta?
Un relato verídico de EE. UU.
Kimber señaló las tazas que había en el mostrador. Pisoteó, gimió y volvió a señalar.
La mamá se dio la vuelta. “¿Necesitas algo?”.
Kimber volvió a señalar las tazas. Haciendo un puño con el meñique extendido, trazó una línea curva junto a su boca, la seña para jugo en la lengua de señas estadounidense.
“Ah, quieres jugo”, dijo la mamá.
Kimber asintió, esperando mientras su mamá le servía una taza.
El retraso en el habla de Kimber hacía que le resultara difícil hablar en voz alta. No le gustaba cómo sonaba su voz cuando cometía errores. ¡Le lastimaba los oídos! Cuando otras personas la corregían, herían sus sentimientos. Ella usaba lengua de señas con su mamá en casa, pero las cosas se estaban poniendo más difíciles en la escuela y en la iglesia porque la mayoría de las personas no sabían lengua de señas.
Veía a un terapeuta del habla cada pocos días para que la ayudara a practicar cómo hablar. Pero aun así era difícil y se sentía muy frustrada.
Unos días después, en la Primaria, Kimber se sentó y escuchó la lección. Estaban aprendiendo acerca de la oración. “Pueden hablar con el Padre Celestial sobre cualquier cosa”, dijo la hermana Dees. “Él siempre contestará”.
A Kimber le gustaba pensar que el Padre Celestial respondía las oraciones. Pero, ¿cómo se suponía que iba a hablar con Él? Era difícil usar tantas palabras.
Esa noche, a la hora de las Escrituras en familia, Kimber y sus hermanitos escucharon mientras su mamá y su papá se turnaban para leer. A Kimber le gustaba escuchar la suave voz de su papá mientras la mamá señalaba las palabras de la página para que Kimber pudiera seguirlas.
“… implorar su santo nombre, a fin de que tenga misericordia de vosotros”, leyó el papá. “Sí, imploradle misericordia, porque es poderoso para salvar”.
“¿Implorar?”, preguntó su hermano Hunter. “¿Qué significa eso?”.
“Significa orar”, dijo el papá. “Si estuvieras en problemas, le implorarías pidiendo ayuda. Pedir en oración es implorar al Padre Celestial que nos ayude”.
Kimber asintió. A menudo sentía que necesitaba ayuda. Pero ¿cómo podía implorar al Padre Celestial sin hablar en voz alta?
“Los versículos que siguen tienen que ver con la oración”, dijo la mamá. “Podemos orar por cualquier cosa: nuestra familia, nuestra comida y cualquier cosa que podamos necesitar”. Luego siguió leyendo. “‘Cuando no estéis clamando al Señor, dejad que rebosen vuestros corazones, entregados continuamente en oración a él’”.
La mamá hizo una pausa y miró a Kimber. “Eso significa que si oras en tu corazón y en tu mente, el Padre Celestial te escucha”.
Kimber tuvo un sentimiento de esperanza y felicidad. Tal vez el Padre Celestial realmente podía escuchar sus oraciones, incluso si no usaba palabras en voz alta. Ella podía orar en su corazón.
Esa noche, Kimber se arrodilló junto a su cama con su mamá para orar antes de acostarse. Por lo general, la mamá hacía la oración mientras Kimber escuchaba. Pero esta vez, Kimber quería probar a orar en su corazón.
Mi turno, dijo en lengua de señas, señalándose a sí misma y cruzando los brazos. Cerró los ojos y pensó en todas las cosas que quería que el Padre Celestial supiera. En su mente, ella le dijo por qué cosas estaba agradecida. Le dijo lo difícil que era hablar y le pidió Su ayuda.
Pronto experimentó un sentimiento de paz desde la cabeza hasta los pies.
Cuando terminó, Kimber abrió los ojos.
La mamá le dio un abrazo. “Buena oración, Kimber”.
Kimber sonrió. Sabía que el Padre Celestial la había escuchado y sabía que el sentimiento de paz en su corazón era Su respuesta.
Ilustraciones por Brooke Smart