“Ayudar con los himnarios”, El Amigo, agosto de 2025, págs. 44–45.
Lectura fácil
Ayudar con los himnarios
Una historia real desde Dinamarca.
A Amalie le encantaba ayudar. Ayudaba a su mamá a poner los platos en la mesa. Ayudaba a su papá a encontrar sus zapatos. Y ofrecía la oración a la hora de las Escrituras en familia.
Todos los domingos, la familia de Amalie iba a la Iglesia. La mamá tocaba el piano. Emma, su hermana mayor, sostenía la puerta abierta para todos los que pasaran. El papá decía los anuncios. Su hermano mayor, Alexander, repartía la Santa Cena. Todos podían ayudar en la Iglesia.
¡Todos menos ella!
Amalie sabía que Jesucristo ayudaba a todos los que conocía. ¡Ella quería ayudar como Él lo hizo! Pero no sabía tocar el piano. Tampoco podía ayudar con los anuncios. Ella se sentía un poco triste. Tal vez podría ayudar cuando fuera mayor.
Un día, antes de que comenzaran las reuniones, el presidente de rama se acercó a Amalie. Él sonrió. “¿Podrías repartir los himnarios?”, preguntó.
Amalie también sonrió. “¡Sí!”.
Con cuidado, tomó una pila de himnarios verdes de un estante. Colocó un libro en cada asiento.
Cuando la reunión comenzó, todos abrieron sus himnarios. Amalie se sintió muy feliz. ¡Los había ayudado a todos para que pudieran cantar juntos!
A partir de entonces, todos los miembros de la familia de Amalie ayudaron en la iglesia. La mamá tocaba el piano. Emma sostenía la puerta abierta. El papá decía los anuncios. Alexander repartía la Santa Cena. Y Amalie ponía los himnarios en los asientos.
Amalie se sentía feliz de poder ayudar al Padre Celestial. Sabía que Él quería que ella ayudara como lo hizo Jesús.
Ilustraciones por Dave Williams