“¡Tu cuerpo es un don!”, El Amigo, mayo de 2025, págs. 38–39.
¡Tu cuerpo es un don!
Los cuerpos físicos vienen en diferentes tamaños, formas, habilidades y colores. ¡Cada cuerpo es un asombroso don de Dios y una parte importante de Su plan!
Todos los cuerpos merecen respeto. Habla con amabilidad sobre tu propio cuerpo y el de los demás. Es posible que las personas digan cosas poco amables sobre ti, pero no tienes que creerles ni centrarte en sus palabras.
Tu cuerpo es el hogar de tu espíritu. ¡Lo que pones en tu cuerpo y en tu cerebro importa! Podemos cuidar nuestro cuerpo comiendo alimentos saludables, haciendo ejercicio y durmiendo lo suficiente.
Podemos cuidar de nuestro espíritu escuchando al Espíritu Santo, orando y eligiendo lo correcto.
La mayoría de las personas tienen más de 200 huesos. Tus huesos sostienen y protegen tu cuerpo. Tus músculos te ayudan a moverte, caminar y correr.
Las válvulas de tu corazón se abren y se cierran más de 100 000 veces al día. Esto ayuda a bombear sangre por todo el cuerpo.
Tu cerebro trabaja arduamente para entender todo lo que ves, oyes y sientes. Es más fuerte y más rápido que cualquier computadora.
A medida que te hagas mayor, tu cuerpo crecerá. ¡El Padre Celestial diseñó tu cuerpo para que siga cambiando toda tu vida!
Lo que haces con tu cuerpo es mucho más importante que su apariencia. ¿Lo utilizas para tratar con amabilidad a los demás y a ti mismo y para seguir a Jesucristo?
No compares tu cuerpo con el de otras personas. Recuerda, ¡tu cuerpo es un don del Padre Celestial!