2025
¡No sigas a ese perro!
Mayo de 2025


“¡No sigas a ese perro!”, El Amigo, mayo de 2025, págs. 8–9.

¡No sigas a ese perro!

¿Provenía esa impresión del Espíritu Santo?

Un relato verídico de EE. UU.

Niña montando en bicicleta y un perro corriendo delante de ella

“¡Vámonos!”, gritó Lauren al pasar por el estacionamiento de la casa.

Marcie se puso el casco. “¡Ya voy!”.

Marcie pedaleó con su bicicleta por la acera hacia sus amigas. Le encantaba participar en todo tipo de juegos con Lauren y Cassidy; pero, sobre todo, le encantaba andar en bicicleta con ellas.

Mientras las niñas iban en bicicleta por la acera, el perro del vecino, Rocket, comenzó a seguirlas.

“¡Oh, no!”, dijo Cassidy. “¡Tenemos que llevarlo de regreso a casa!”.

Pero el perro no quería volver a casa. Le pidieron que se detuviera, pero Rocket siguió adelante. Sin importar lo que hicieran, corría y movía la cola. ¡Se estaba divirtiendo!

Mientras las chicas seguían a Rocket, Marcie se dio cuenta de que las casas le resultaban cada vez menos familiares; se alejaba cada vez más de su calle. ¡Marcie no conocía a nadie que viviera en esas casas!

¿Adónde vamos?, pensó Marcie. ¿Podré encontrar el camino de regreso?

Marcie trató de no preocuparse y siguió pedaleando, pero el sentimiento volvió. Algo le decía que debía volver a casa.

Marcie detuvo la bicicleta en la acera. Dijo en voz alta: “¡Tal vez deberíamos regresar ya!”.

“¡Tenemos que llevar a Rocket a casa!”, dijo Cassidy. Ella y Lauren siguieron andando en bicicleta detrás del perro.

Marcie seguía sintiéndose extraña. ¿Por qué se sentía tan preocupada? ¿Sus amigas también se sentían así?

Tal vez este sentimiento sea solo para mí, pensó Marcie. ¿Provenía esa impresión del Espíritu Santo? Ella había sido bautizada y confirmada hacía unos meses, y su mamá y su papá le habían enseñado acerca de escuchar al Espíritu Santo. Habían dicho que Él le hablaría con sentimientos en el corazón o pensamientos en la mente. Sabía que Él la guiaría si escuchaba.

Volvió a tener el mismo sentimiento, pero esta vez fue más fuerte. No sigas a ese perro.

“Voy a volver”, dijo Marcie a sus amigas.

“¡De acuerdo!”, dijo Lauren.

Niña andando en bicicleta en dirección opuesta a otras niñas que siguen al perro

Marcie se dio la vuelta y volvió por donde había venido. Cuando llegó a casa, dejó su bicicleta en el césped y entró. Su mamá estaba ocupada en la cocina.

“Hola, mamá”, dijo Marcie. “Regresé a casa. Me sentía preocupada por dentro”.

La mamá se detuvo. “¿Qué pasó?”.

“Tuve una sensación de advertencia mientras andaba en bicicleta con mis amigas, así que volví a casa”, dijo Marcie. “Creo que fue el Espíritu Santo”.

La mamá le dio un abrazo. “Me alegra que hayas seguido ese sentimiento”.

Marcie se sentía bien en su interior. “Yo también”.