Devocionales de 2025
Comentarios finales


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Comentarios finales

Élder Neil L. Andersen: He disfrutado mucho estar con ustedes que han participado en estas conversaciones y me ha impresionado mucho su compromiso y su discipulado. Para aquellos que deseen ver más de estas conversaciones, se incluirán vínculos a la versión electrónica de este devocional.

Mis queridos hermanos y hermanas, Kathy y yo hemos disfrutado mucho estar con ustedes esta noche. Kathy, ¿quieres transmitirnos algunas reflexiones finales que hayas tenido durante este devocional?

Hermana Kathy Andersen: Gracias. Estoy muy agradecida por el privilegio de estar aquí con mi esposo esta noche y de estar aquí con todos ustedes. Ha sido una noche muy especial, y lo hemos sentido profundamente en nuestro corazón.

Estoy muy emocionada por la oportunidad que tendré en los próximos días, ya sea en una conferencia de estaca o viendo la conferencia general, de poder levantar la mano y apoyar al presidente Dallin H. Oaks como profeta, vidente y revelador y como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Y hasta ese momento en que pueda levantar mi mano muy, muy alto, en mi corazón y en mis oraciones, doy gracias a mi Padre Celestial por este hombre amado que ahora es el profeta de Dios. Hay un pasaje de las Escrituras del que mi esposo y yo hemos hablado a menudo cuando pensamos en el presidente Oaks. Es el pasaje de Doctrina y Convenios en el que el Señor habla de Hyrum Smith.

Él dijo: “Yo […] lo amo a causa de la integridad de su corazón, y porque él ama lo que es justo ante mí”. Creo que lo hemos dicho muchas, muchas veces en nuestra vida: así es el corazón del presidente Dallin H. Oaks.

Amo a mi Padre Celestial y amo a mis Salvador, Jesucristo. Deseo expresar mi testimonio utilizando las palabras de la hermosa, hermosa música que escuchamos del coro esta noche: “¡Loor al Señor, al Todopoderoso, el Rey de la creación!”. Y en otra estrofa dice: “¡Loor al Señor, que todo mi ser lo adore!”. Lo amo, lo adoro con todo mi corazón y alma. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Élder Neil L. Andersen: Te acompaño por acá.

Te amo.

Nos regocijamos en su bondad y fe en el Señor Jesucristo. Nos encanta reunirnos con ustedes y con todas las personas del mundo: jóvenes, hijos e hijas de Dios, hijos del convenio, discípulos de Jesucristo. Nos maravillamos de su devoción por el Salvador y damos gracias a Dios por tenerlos con nosotros mientras nos preparamos para la Segunda Venida del Señor.

Vivimos en tiempos peligrosos, tiempos en los que las tentaciones abundan y en los que las normas del mundo son muy diferentes de las normas del Evangelio de Jesucristo. Vivimos en una época en la que no podemos tomarnos a la ligera nuestro propio discipulado. Cuando yo era de su edad, un profeta del Dios dijo: “[Cada persona de fe] debe tomar decisiones basándose en la fe, y entonces es cuando debe tomar una posición definitiva”. Sé que esto es verdad.

Otro profeta dijo: “Una persona no está plenamente convertida hasta que vea el poder de Dios sobre los líderes de esta Iglesia, y hasta que ese poder penetre en su corazón como un fuego”. Esto es muy cierto.

El profeta y el templo nos dirigen a Jesucristo. Como discípulos de Él en estos últimos días, preparándonos para Su regreso, nos sentimos fortalecidos de maneras inconmensurables por nuestro testimonio del profeta del Señor y de la casa del Señor.

Junto con el poder de Su Espíritu, el profeta y el templo son dos poderosas bendiciones compensatorias que el Señor nos ha dado en nuestro mundo atribulado para separar el bien del mal, comprender nuestro verdadero propósito en la vida terrenal y convertirnos verdaderamente en Sus discípulos.

Doy mi testimonio del presidente Dallin H. Oaks. Él ha sido preparado y refinado en el fuego de la adversidad, renovado en su cuerpo y en su mente para guiarnos en este momento y hablar en nombre del Señor.

Doy testimonio de que este templo que tenemos ante nosotros, y cada sagrada Casa del Señor, está lleno de poder, paz, consuelo y revelación, revestido con las llaves del sacerdocio que permiten que aquellas cosas que se sellan en la tierra se sellen en el cielo. ¡Cuán agradecidos estamos por las decenas de templos que se están construyendo ahora en toda la tierra!

Es un momento maravilloso para vivir, un tiempo de expectativa y preparación para el regreso del Salvador. Y Él nos ha animado diciendo: “Confiad; yo he vencido al mundo”.

En mi autoridad apostólica, los bendigo conforme se preparan para el regreso de nuestro Salvador, para que se les conceda un testimonio confirmatorio del profeta del Señor y del poder sagrado de Su santa Casa. Les prometo que los ángeles del cielo los bendecirán a medida que procuren ser verdaderos discípulos de Jesucristo.

Testifico que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Salvador y el Redentor de toda la humanidad. Este es mi testimonio, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. Doctrina y Convenios 124:15

  2. Ezra Taft Benson, “El Libro de Mormón es la palabra de Dios”, Liahona, agosto de 1975, pág. 42

  3. Harold B. Lee, “La fortaleza del sacerdocio”, Liahona, marzo de 1973

  4. Juan 16:33