El matrimonio, la familia y los hijos
Élder Neil L. Andersen: Estamos muy conmovidos por el mensaje del presidente Oaks en esta última conferencia general. Él habló con mucho poder acerca de la familia, el matrimonio y los hijos. Ustedes recuerdan cuando dijo: “La Iglesia de Jesucristo se conoce a veces como una iglesia centrada en la familia. ¡Y lo es!”. Veamos este corto video y nuestra conversación con los jóvenes adultos.
Presidente Dallin H. Oaks (2025): Nuestra relación con Dios y el propósito de nuestra vida terrenal se explican en términos de la familia […]. Es fundamental que los Santos de los Últimos Días no pierdan su comprensión del propósito del matrimonio y del valor de los hijos. Ese es el futuro por el que nos esforzamos.
La doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se centra en la familia.
Somos una iglesia de familias.
Presidente Dallin H. Oaks (2023): El matrimonio es fundamental para el propósito de la vida terrenal y lo que le sigue. Somos hijos de un Padre Celestial amoroso que nos creó con la capacidad de seguir Su mandamiento de multiplicarnos y henchir la tierra. Ese poder de creación es uno de los dones más preciados que tenemos en la vida terrenal. Pero un elemento central de ese don es la ley de castidad, el mandamiento de que los poderes de la procreación se expresen solamente dentro del matrimonio entre el hombre y la mujer […].
Consideren lo que los jóvenes adultos Santos de los Últimos Días se pierden cuando sus matrimonios se retrasan intencionalmente por un tiempo significativo: oportunidades perdidas y bendiciones pospuestas. Esto significa retrasos en el importante crecimiento personal que se produce en la relación entre el esposo y la esposa, crecimiento en cualidades tales como el sacrificio y la humildad. Significa menores oportunidades de trabajar juntos para edificar el Reino de Dios. Y lo que es más importante: significa que nacen menos niños que se críen con las bendiciones del Evangelio.
Solo recuerden, un Padre Celestial amoroso tiene un plan para Sus jóvenes adultos, y parte de ese plan lo constituyen el matrimonio y los hijos.
Élder Neil L. Andersen: ¿Pueden creer que exista este lugar tan hermoso justo en la vista más emblemática del Templo de Washington D. C.? Y estamos aquí para hablar acerca de las familias, del matrimonio y de los hijos.
Estamos aquí con Max y Nicole, que están casados. Y por este lado, estamos con Chris y Lindsay, que también están casados. ¿Qué les vino a la mente cuando escucharon al presidente Oaks hablar en esta conferencia pasada?
Max: Estoy muy agradecido por el presidente Oaks y por enseñar sobre la importancia de la familia. Considero que para mí y para Nicole, estar casado con Nicole es una de las bendiciones más preciadas de mi vida. También lo es tener una familia. Tenemos un hijo de tres años, Enoch.
Nicole: Estoy muy agradecida por las enseñanzas de los profetas y apóstoles sobre la importancia de la familia. Creo que en nuestra vida cotidiana puede resultar difícil imaginar cómo se verá nuestra vida con una carrera profesional y además con una familia. En mi caso, sabía que quería obtener un título universitario, un título de posgrado, y también quería tener una familia. Y el camino para hacer ambas cosas no fue sencillo para mí. Y Max y yo dedicamos mucho tiempo a ayunar, orar y asistir al templo para tratar de aprender a equilibrar esas dos cosas. Y sentimos la inspiración de que, si poníamos a la familia en primer lugar, todo saldría bien.
A veces no sabíamos cómo iban a resultar las cosas de un mes a otro, pero salieron bien. Tengo un fuerte testimonio de la importancia de la familia y de hacer de ella una prioridad.
Élder Neil L. Andersen: Lindsay, cuéntanos cómo es estar casada con Chris.
Lindsay: Nos casamos precisamente en este mismo templo. Y el solo hecho de poder estar sellada a Chris, alguien tan maravilloso y dulce como él, es una gran bendición; saber que estamos juntos en esto, pero también que no somos solo nosotros dos, sino que somos una familia y estamos centrados en Cristo; y que, sean cuales sean los retos que se nos presenten, ya sea pagar los préstamos estudiantiles, o procurar consolidar nuestras carreras profesionales, sabemos que lo haremos juntos con Cristo a nuestro lado.
Chris: Tal vez nos casamos ya mayores, pero creo que no fue por no intentarlo. Considero que el Señor tiene un tiempo adecuado para todas las cosas y pienso que ambos fuimos fieles y estábamos seguros de que el Señor tenía un plan para nosotros, y de que si éramos diligentes en guardar Sus mandamientos, ese momento llegaría finalmente.
Élder Neil L. Andersen: Tenemos a Ethan, Joy, Olivia, Zach, Sameeta, Lindsey y Kelson, y vamos a hablar un poco acerca de estas tres palabras: familia, matrimonio e hijos.
Kelson: Creo que hay muchas personas que tienen muchas circunstancias familiares diferentes, y me siento personalmente bendecido de que se me haya dado una familia que me ha brindado mucha orientación, dirección, propósito, identidad y un sentimiento de seguridad.
Me gusta reflexionar sobre todas las bendiciones que he recibido al formar parte de una familia y al ver a mis hermanos y hermanas con sus familias, y lo maravillosa que puede ser la vida familiar. Conozco a muchas personas. Sé que ninguna familia es perfecta, pero hay muchas cosas… Una vez que pruebas el gozo que puede haber en una familia, eso puede motivarte a querer tener una también.
Sameeta: Todavía no estoy casada, pero anhelo casarme en el templo. Sé que el matrimonio es esencial para el plan de Dios, y el Evangelio mismo nos enseña que nos bendice y nos exalta eternamente. A veces queremos que las cosas funcionen, pero no sucede.
Pero algo que he aprendido en mi vida es a tener fe en el tiempo de Dios, y sé que Él tiene un plan para cada uno de nosotros, y que nos conoce y nos ama individualmente. No importa cuánto tiempo tome, solo debemos confiar en Él.
Y lo segundo que he aprendido es a prepararme espiritual y personalmente. La preparación para el matrimonio eterno no comienza cuando encuentras a tu compañero. Puedes comenzar tu trayecto personal ahora mismo.
Élder Neil L. Andersen: Joy, espero que no te moleste que mencione esto: Tú te uniste a la Iglesia hace tan solo un par de años, luego de atravesar por un triste matrimonio. ¿Cómo ves ahora la familia y el matrimonio? ¿Cuál es tu postura actual como miembro de la Iglesia?
Joy: Bueno, realmente me gustó cómo el presidente Oaks se dirigió a todos, y me gustó cómo reconoció que no todas las situaciones son felices. Y me gustó mucho cómo les hablaba a las madres, porque soy madre de ese matrimonio y tengo un niño pequeño de cuatro años.
Me gustó lo que dijo: que, incluso si no estás casado actualmente, aún puedes enseñar a tus hijos a valorar las bendiciones de la familia y de sellarse en el templo. Me sentí muy comprendida cuando se dirigió a las personas en situaciones no tradicionales, como las madres que no están casadas.
Élder Neil L. Andersen: Bellamente dicho.
Ethan: Una de las cosas que el presidente Oaks dijo previamente, en un devocional de BYU, fue que no se pueden forzar las cosas espirituales. Leí esa frase y me impactó mucho, porque queremos un matrimonio espiritual, queremos una familia espiritual. Queremos una familia centrada en Cristo. Queremos un compañero que tenga fe a quien podamos servir, que podamos apoyar. Y eso solo se encuentra cuando enfocamos nuestra vida en Jesucristo. Creo que a veces, cuando somos más jóvenes, sentimos frustración, ¿no es así? Pensamos: “Oh, podría haberlo logrado”, o esto o lo otro, o lo que sea. Y en realidad, no se pueden forzar las cosas espirituales.
Élder Neil L. Andersen: Me encanta lo que dices. Les voy a dar un pequeño desafío ahora. No se pueden forzar las cosas espirituales, pero puedes propiciar más interacción con las jóvenes. ¿Cómo lo estás haciendo?
Ethan: Pues, hay una infinidad de métodos. Yo siempre intento lanzar esa mirada hasta el otro lado de la habitación, usted sabe. Tal vez una o dos aplicaciones. Pero en realidad creo que lo más importante es comprender que esa búsqueda es lo más importante que podemos tener.
Exponerse y tener la confianza para decir: “Soy hijo de Dios, tengo muchas cosas buenas que ofrecerte”. Voy a salir y presentarme a alguien; y aprender sobre esa persona y saber más sobre quién es, en qué cree y qué hace en su vida. Al centrarte en la otra persona, puedes aprender mucho más sobre ti mismo.
Élder Neil L. Andersen: Olivia. Al buscar a alguien con quien posiblemente podrías casarte, ¿qué es lo que buscas?
Olivia: Pienso que, antes que nada, busco a alguien que guarde sus convenios.
Élder Neil L. Andersen: Zach, tú sabes que el presidente Oaks comenta bastante sobre la Proclamación sobre la Familia. ¿Cómo te sientes sobre los diferentes principios que hay en ella? ¿Y has pensado en ella recientemente?
Zach: Supongo que tengo dos pensamientos. Y lo primero es que puede ser difícil escuchar a los líderes de la Iglesia o leer la proclamación sobre la familia y ver que mi vida no esté a la altura en este momento, y eso puede ser muy difícil. Pero solo porque es difícil o duro no quiere decir que no sea verdad. Y supongo que el segundo pensamiento, como escuchamos en el video, el presidente Oaks mencionó que el mayor crecimiento viene en el matrimonio y en la relación matrimonial, y sabiendo que eso es verdad—creer, confiar que eso es verdad— no me excusa, como persona no casada, de enfocarme en los convenios que he hecho y de tratar de ser más como Cristo en todas las formas que pueda.
Élder Neil L. Andersen: Exactamente. Gracias por esa hermosa expresión.
¿Podríamos tener una expresión final de amor hacia el presidente Oaks antes de nuestro tercer tema?
Jóvenes adultos de Tonga: Oramos por usted desde las hermosas islas de Tonga.
Jóvenes adultos de Corea: ¡Enviamos amor desde Corea! ¡Lo amamos, presidente Oaks!
Jóvenes adultos de la Universidad Brigham Young–Idaho: Es un privilegio sostenerlo como profeta de la Iglesia en esta siguiente etapa de liderazgo de la Iglesia, presidente Oaks. Estamos encantados de seguirlo y nos entusiasma poder apoyarlo como jóvenes adultos de todo el mundo.