Para la Fortaleza de la Juventud: Tomar decisiones: Lección 173
Nuestra identidad y nuestro propósito divinos
Soy un hijo de Dios
Ve a “El estudio de las Escrituras” a fin de prepararte espiritualmente para aprender.
Una joven de tu clase parece hacer un poco de todo. Juega al fútbol, obtiene buenas calificaciones, tiene seguidores en las redes sociales y canta en el coro de la Iglesia. En casa, cuida a sus hermanos menores cuando sus padres no están y pasa tiempo con sus abuelos. Es una amiga muy paciente y comprensiva. Pero lo que no sabes es que a veces se siente confundida acerca de quién es realmente. ¿Es futbolista, estudiante o influencer en redes sociales? Puede resultar difícil descubrirlo.
Piensa acerca de tu vida. ¿Qué etiquetas te pones a ti mismo? Podría ser bueno que las anotaras en algún lugar para que puedas verlas más adelante. A medida que estudies, busca la manera en que el Señor desea que te veas a ti mismo. Permite que el Espíritu Santo te ayude a verte a ti mismo como el Padre Celestial te ve.
Objetivo de la lección: Darte la oportunidad de reflexionar sobre tu identidad y propósito divinos.
Aprende cómo hacerlo
La etiqueta más importante
El presidente Russell M. Nelson escribió sobre la importancia de la manera en que nos etiquetamos a nosotros mismos:
Las etiquetas pueden ser divertidas e indicar su apoyo a muchas cosas positivas, pero si alguna de ellas reemplaza a aquello que los define de una manera más importante, los resultados pueden asfixiarlos espiritualmente. Creo que si el Señor estuviera hablándoles directamente, la primera cosa que se aseguraría de que entendieran es cuál es su verdadera identidad. Mis queridos amigos, ustedes son literalmente hijos de Dios procreados como espíritus.
Ningún identificador debería desplazar, reemplazar o tener prioridad por sobre estas tres denominaciones perdurables:
Hijo de Dios
Hijo del convenio
Discípulo de Jesucristo
Cualquier otra forma de identificarnos que no sea compatible con esas tres designaciones básicas tarde o temprano los defraudará. No se confundan al respecto: su potencial es divino. Si lo buscan con diligencia, Dios les dará destellos de quiénes pueden llegar a ser (Instagram, 20 de julio de 2022, instagram.com/russellmnelson).
Recuerda: el Espíritu Santo puede ayudarte a sentir y saber que eres un hijo de Dios (véase Romanos 8:16).
Definir palabras. Conocer el significado de las palabras y los conceptos puede profundizar tu entendimiento. Podría ser útil conocer las siguientes definiciones para este lección:
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Identidad: Características que determinan quién o qué eres
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Propósito: La razón por la que algo (o alguien) se crea o por la que existe.
Puedes aprender más sobre tu identidad y propósito divinos a partir de las experiencias y enseñanzas de las personas del Antiguo Testamento. Lee Moisés 1:3, 6, 12–13, 16–18. Observa cómo influyó en las respuestas de Moisés el conocimiento que él tenía de que era un hijo de Dios.
Haz una nota junto al versículo 13. En ella, completa la siguiente oración:
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Saber que soy un hijo de Dios puede ayudarme a…
Lee y etiqueta cuatro o más de los pasajes siguientes como “identidad divina”. Si bien estos pasajes hablan de personas de la época del Antiguo Testamento, esas verdades también pueden aplicarse a ti.
Ver a los demás como hijos de Dios
Verte a ti mismo como hijo de Dios puede cambiar la forma en que te ves y te tratas a ti mismo y a los demás.
El presidente Russell M. Nelson nos suplicó que respetemos a todos los hijos de Dios cuando dijo:
Cada uno de nosotros tiene un potencial divino porque cada uno es un hijo de Dios; cada uno es igual ante Su vista. Las implicaciones de esta verdad son profundas. Hermanos y hermanas, por favor escuchen atentamente lo que voy a decir. Dios no ama a una raza más que a otra. Su doctrina sobre este asunto es clara. Él invita a todos a venir a Él, “sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres”.
Les aseguro que su posición ante Dios no la determina el color de su piel. La aprobación o desaprobación de Dios depende de su devoción a Dios y a Sus mandamientos, y no del color de la piel.
Me llena de pesar que nuestros hermanos y hermanas de raza negra de todo el mundo estén sufriendo los dolores del racismo y el prejuicio. Hago un llamado a nuestros miembros de todas partes para que pongan el ejemplo de abandonar las actitudes y acciones de prejuicio. Les ruego que promuevan el respeto hacia todos los hijos de Dios.
La pregunta para cada uno de nosotros, independientemente de la raza, es la misma. ¿Estás dispuesto a dejar que Dios prevalezca en tu vida? (“Que Dios prevalezca”, Liahona, noviembre de 2020, pág. 94).
identidad divina, que Dios prevalezca, respeto
¿De qué manera el ver a los demás como hijos de Dios te ayuda a seguir el consejo del Señor que compartió el presidente Nelson?
¿Y ahora qué?
El élder Gary E. Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, hizo la siguiente invitación a los jóvenes:
Muchos de ustedes comienzan el día frente a un espejo. Mañana, esta semana, este año, siempre, hagan una pausa cuando se vean al espejo. Piensen o, si quieren, digan en voz alta: “¡Vaya, qué bien me veo! ¡Soy impresionante! ¡Soy hijo de Dios! ¡Él me conoce! ¡Él me ama!” (“Las impresiones del Espíritu”, Liahona, noviembre de 2023, pág. 45).
identidad divina, naturaleza de Dios
¡Considera seguir la sugerencia del élder Stevenson ahora mismo! Aunque al principio pueda parecer incómodo o extraño, decir esas verdades en voz alta tiene un gran poder.
Escucha o lee la letra de “Soy un hijo de Dios”. Al hacerlo, presta atención a las palabras o frases que testifiquen que tú y otras personas son hijos amados de Dios. Escribe otra estrofa para el himno utilizando lo que has aprendido de las Escrituras, de los líderes de la Iglesia y del Espíritu Santo.
Comparte tus pensamientos
Objetivo de la lección: Darte la oportunidad de reflexionar sobre tu identidad y propósito divinos.
Comparte lo siguiente con tu maestro o con la clase:
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La estrofa que escribiste para el himno “Soy un hijo de Dios”.