Seminario
Habacuc: A la espera de respuestas a nuestras preguntas sinceras


“Habacuc: A la espera de respuestas a nuestras preguntas sinceras”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026

“Habacuc: A la espera de respuestas a nuestras preguntas sinceras”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario

Miqueas; Nahúm; Habacuc; Sofonías: Lección 153

Habacuc

A la espera de respuestas a nuestras preguntas sinceras

Girl watching the stars in night sky

Cuando el profeta Habacuc tuvo preguntas sobre la iniquidad que lo rodeaba, buscó al Señor y esperó respuestas de Él. Al igual que Habacuc, podemos acudir al Señor con nuestras preguntas. Esta lección puede ayudar a los alumnos a comprender cómo mantener su fe en Jesucristo cuando tengan preguntas que parecen no recibir respuesta.

Preparación del alumno: Invite a los alumnos a preguntar a un amigo o un familiar si alguna vez han tenido dificultades con preguntas difíciles que parecían no recibir respuesta. Si es así, ellos pueden preguntarle a esa persona qué hizo para permanecer fiel al Señor mientras aguardaba las respuestas.

Posibles actividades de aprendizaje

Es natural tener preguntas

Sostenga en alto en una mano un frasco con un signo de interrogación y en la otra mano otro frasco con una imagen de Cristo. Explique que uno de los frascos representa las preguntas o inquietudes que podríamos tener y el otro representa nuestra fe en el Señor y en Su Evangelio.

Invite a los alumnos a pensar en la siguiente pregunta antes de leer la cita del presidente Uchtdorf.

Line are of a Person having questions and concerns
  • ¿Es posible enfrentarse a preguntas difíciles y al mismo tiempo tener fe en Jesucristo y en Su Iglesia restaurada?

El presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces miembro de la Primera Presidencia, enseñó lo siguiente:

44:3
Official portrait of Elder Dieter F. Uchtdorf of the Quorum of the Twelve Apostles, 2006.Called as Second Counselor in the First Presidency, 3 February 2008.Made official portrait in 2008 replacing portrait taken in 2004.

La indagación es la cuna del testimonio. Algunos quizá se sientan avergonzados o indignos porque tienen preguntas en cuanto al Evangelio, pero no deberían sentirse así. El hacer preguntas no es señal de debilidad; es el acto precursor del crecimiento.

Dios nos manda buscar respuestas a nuestras preguntas y solo nos pide que las busquemos “con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo” [Moroni 10:4]. Cuando lo hacemos, la verdad de todas las cosas nos puede ser manifestada “por el poder del Espíritu Santo” [Moroni 10:5].

No teman; hagan preguntas; ¡sean curiosos, pero no duden! Siempre aférrense a la fe y a la luz que ya han recibido (“El reflejo en el agua”, charla fogonera del Sistema Educativo de la Iglesia para jóvenes adultos, 1 de noviembre de 2009, broadcasts.ChurchofJesusChrist.org).

  • ¿Por qué crees que los jóvenes necesitan entender lo que enseñó el presidente Uchtdorf?

Preguntas difíciles

El Señor llamó a Habacuc a ser profeta del reino de Judá antes del asedio babilonio de Jerusalén. Al igual que otros profetas, Habacuc tenía preguntas y buscó entendimiento del Señor (véanse Jeremías 12:1; Doctrina y Convenios 121:1–6).

Lee Habacuc 1:2–4 para buscar las preguntas a las que se enfrentaba Habacuc. En tu diario de estudio, describe qué preguntas o inquietudes similares podría expresar alguien en la actualidad.

Invite a los alumnos a compartir lo que escribieron. Podrían dar las siguientes respuestas:

Entregue a cada alumno un pequeño trozo de papel para que escriba sus respuestas a la siguiente indicación.

Al igual que Habacuc, nosotros también podríamos tener preguntas. Escribe una pregunta difícil que puedas tener y que sientas que aún no ha recibido respuesta.

Los alumnos pueden poner lo que escribieron en el frasco que representa nuestras preguntas.

Sostenga en alto el frasco con las preguntas y baje el que representa nuestra fe en Jesucristo. Explique que cuando tenemos preguntas podemos sentirnos tentados a dejar de lado nuestra fe en Jesucristo porque no tenemos respuestas.

  • ¿Cuál es el peligro de dejar de lado nuestra fe y nuestra relación con el Señor cuando tenemos preguntas?

Sostenga ambos frascos en sus manos y explique que no tenemos que dejar de lado nuestra fe en Jesucristo por el hecho de tener preguntas. Podemos seguir adelante con confianza en el Señor mientras buscamos las respuestas.

Mientras estudias Habacuc, presta atención a las impresiones del Espíritu Santo que podrían ayudarte a seguir adelante con fe en el Señor mientras esperas respuestas.

Mirar a Dios

Durante el resto de la lección, podría invitar periódicamente a los alumnos a agregar cosas al frasco de la fe. Si lo hace, entrégueles varios trozos pequeños de papel para que escriban lo que aprendan de Habacuc o de sus compañeros sobre por qué o cómo confiar en el Señor.

En respuesta a las preguntas de Habacuc sobre la iniquidad de la sociedad de su época, el Señor dijo que Él “levant[aría] a los caldeos” (babilonios) para castigar a los hijos de Israel (véase Habacuc 1:6). Habacuc se preguntaba por qué el Señor permitiría que los inicuos babilonios conquistaran su pueblo (véase Habacuc 1:12–17).

Lee Habacuc 2:1–4 para saber lo que decidió hacer Habacuc mientras se enfrentaba a sus preguntas y cómo respondió el Señor.

  • ¿Qué encontraste?

Puede hacer preguntas de seguimiento como: “¿Qué creen que significa ‘[velar] para ver lo que [Dios nos] dirá’? (véase Habacuc 2:1)” o “¿Qué significa vivir por nuestra fe? (véase Habacuc 2:4)”.

Puede invitar a los alumnos a agregar al frasco de la fe algo que estén aprendiendo.

Explique que el Señor le dijo a Habacuc que, con el tiempo, los babilonios serían castigados por su iniquidad (véase Habacuc 2:5–20).

Lee Habacuc 3:17–19 para ver cómo Habacuc eligió vivir con fe en el Señor.

Si los alumnos necesitan ayuda para entender Habacuc 3:17–18, podría explicar que, en el versículo 17, Habacuc describió varios resultados indeseables (plantas que no dan fruto, campos que no producen cosechas, etc.). En el versículo 18, él dijo que se “alegrar[ía] en Jehová” sin importar el resultado.

También podría explicar que “pies como de ciervas” en Habacuc 3:19 se refiere a las patas de los venados, que les permiten trepar por terrenos escarpados. Esta imagen sugiere que el Señor nos dará la capacidad de escalar nuestras montañas metafóricas.

  • ¿Cómo demuestran las actitudes y acciones de Habacuc su fe en Dios?

    Ayude a los alumnos a entender, con el ejemplo de Habacuc, que podemos elegir permanecer fieles al Señor mientras esperamos respuestas a nuestras preguntas sinceras.

  • ¿Qué sabes acerca del Padre Celestial y Jesucristo que te ayuda a confiar en Ellos mientras esperas respuestas?

A medida que los alumnos compartan lo que saben, podría hacerles preguntas de seguimiento como la siguiente: “¿Cómo llegaron a saber eso sobre el Padre Celestial y Jesucristo?”.

Puede invitar a los alumnos a agregar al frasco de la fe lo que estén aprendiendo de Habacuc o de sus compañeros.

Cómo seguir adelante

Ayude a los alumnos a reflexionar sobre cómo seguir adelante con fe en Dios aunque tengan preguntas. Para ello, podrían ver el video “Su gracia: Elegir creer en Dios” (4:07) para saber lo que Adam hizo para permanecer fiel a Dios a pesar de las inquietudes y preguntas difíciles.

4:7

Los alumnos también podrían leer 1 Nefi 10:17–22; 11:1 o Mosíah 24:9–17, o explorar una de las secciones de “Cómo buscar respuestas a sus preguntas” en Temas y preguntas (Biblioteca del Evangelio).

  • ¿Qué estás aprendiendo que podría ayudar a un joven a elegir permanecer fiel a Dios mientras espera respuestas?

Los alumnos podrían relatar experiencias de ocasiones en las que ellos o alguien a quien conozcan eligieron confiar fielmente en Dios mientras aguardaban respuestas. También podría compartir su propia experiencia o testificar de por qué confía en el Padre Celestial y en Jesucristo.

Anime a los alumnos a escribir lo que hayan aprendido hoy que los ayudará a confiar en el Señor mientras esperan respuestas. Podrían agregar esas ideas al frasco de la fe.

Si el tiempo lo permite, podría leer algunos de los papeles del frasco de la fe. Mientras lo hace, podría pedir a los alumnos que compartan otros pensamientos o impresiones que les vengan a la mente.

Considere conservar ambos frascos para referirse a ellos en lecciones futuras. Por ejemplo, podría utilizar lo que los alumnos hayan agregado al frasco de la fe para mejorar una lección de práctica del Dominio de la doctrina.