“Jeremías 31: Él escribirá Su ley en nuestros corazones”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026
“Jeremías 31: Él escribirá Su ley en nuestros corazones”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario
Jeremías 31–33; 36–38; Lamentaciones 1; 3: Lección 134
Jeremías 31
Él escribirá Su ley en nuestros corazones
¿Cómo actuaría alguien si conociera el Evangelio de Jesucristo en su mente pero no lo sintiera en el corazón? ¿Es posible que actuara sin sentir el poder del amor del Salvador? ¿Cómo cambian nuestras acciones cuando sentimos el amor del Padre Celestial y de Jesucristo en el corazón? Jeremías 31 nos promete que cuando nos volvamos al Señor, Él escribirá Su ley en nuestros corazones (véase Jeremías 31:18, 33). Esta lección puede ayudar a los alumnos a comprender lo que significa tener el Evangelio del Salvador escrito en el corazón.
Preparación del alumno: Invite a los alumnos a hacer esta pregunta a sus familiares y amigos: “¿Cuál es la diferencia entre saber una verdad del Evangelio en la mente y sentirla en el corazón?”. Podrían prepararse para compartir lo que hayan conversado.
Posibles actividades de aprendizaje
Saber algo en la mente y sentirlo en el corazón
Para comenzar la clase, invite a los alumnos a responder la siguiente pregunta.
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¿En qué situaciones sabemos que debemos hacer algo pero nos cuesta hacerlo realmente?
Los alumnos podrían compartir ejemplos como ir a dormir a la hora correcta, comer sano o terminar las tareas antes de la fecha de entrega. Ayúdelos a entender que es normal que nos cueste alinear nuestras acciones con lo que sabemos que es correcto. Lo mismo puede suceder cuando se trata de saber y luego actuar de acuerdo con lo que sabemos acerca del Evangelio de Jesucristo. Puede que sepamos lo que exige el Evangelio del Salvador, pero no siempre lo vivimos. No obstante, podemos esforzarnos para que el Salvador y Su Evangelio influyan en todo lo que hacemos.
Lo que sabemos acerca de seguir al Salvador no siempre se refleja en nuestras acciones. El élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, hizo una pregunta que a veces podríamos tener en esas situaciones:
¿Qué puedes hacer para que el Evangelio de Jesucristo no solo influya en tu vida, sino que sea la influencia dominante, y de hecho, el núcleo de lo que eres? (“Cuando te hayas convertido”, Liahona, mayo de 2004, pág. 11).
Mientras estudias Jeremías 31, invita al Espíritu Santo a que te ayude a buscar maneras de hacer que el Evangelio del Salvador sea “el núcleo de lo que eres”.
Jeremías predice las bendiciones del Salvador a Israel
Para esta actividad de estudio, podría organizar a los alumnos en grupos de tres. Invite a cada miembro del grupo a leer uno de los pasajes siguientes y a compartir sus respuestas con los demás miembros del grupo.
Después de advertir de las consecuencias que sufrirían los inicuos en los últimos días (véase Jeremías 30:23–24), Jeremías profetizó que el Señor volvería a congregar consigo a Su pueblo del convenio.
Lee los pasajes siguientes para saber lo que hará el Señor por Su pueblo:
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¿Cuáles son algunas de las promesas que encontraste?
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¿Qué nos enseñan esas invitaciones sobre el Señor?
Lee Jeremías 31:31–33 para conocer la manera en que el Señor demostrará Su amorosa bondad a Su pueblo del convenio.
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¿Cómo resumirías esta enseñanza en una declaración de verdad?
Ayude a los alumnos a reconocer que el Señor promete congregarnos con Él como Su pueblo del convenio y escribir Su ley en nuestros corazones.
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¿Qué crees que significa tener la ley del Señor escrita en el corazón?
Es posible que las ideas de los alumnos sean muy variadas. Ayúdelos a entender que la frase escrita en nuestros corazones (véase el versículo 33) puede referirse a estar convertidos, experimentar un cambio y desear cumplir la voluntad del Padre Celestial y de Jesucristo con todo su corazón. Si lo desea, señale que Pablo utilizó una metáfora similar cuando describió a los santos de Corinto como una “carta de Cristo […] escrita no con tinta […]; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3:3).
¿Está escrito el Evangelio del Salvador en tu corazón?
Muestre las dos preguntas siguientes e invite a los alumnos a elegir una que sientan que podría aumentar su comprensión de lo que significa que el Señor escriba Su ley en sus corazones.
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¿Cómo sé que la ley del Salvador está escrita en mi corazón?
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¿Qué cosas puedo hacer para invitar al Salvador a escribir Su ley en mi corazón?
Organice a los alumnos en grupos pequeños con personas que hayan elegido la misma pregunta y pídales que imaginen que tienen un amigo que hizo la pregunta que eligieron. Invítelos a preparar una respuesta que podrían compartir con ese amigo.
A fin de ayudar a los alumnos a preparar una respuesta, podría entregar a cada uno una copia del volante “El Salvador escribirá Su ley en tu corazón”.
Demostrar comprensión
Considere dar a los alumnos la oportunidad de practicar la respuesta a la pregunta que eligieron. Para ello, podría agruparlos con los que estudiaron la otra pregunta.
Puede invitar a los alumnos a comentar cómo lo que aprendieron podría ayudar a alguien a hacer lo que sabe que es correcto de manera más constante. A fin de ayudar a los alumnos a demostrar lo que han aprendido y sentido, considere mostrar las siguientes instrucciones.
Contesta una o más de las siguientes preguntas en tu diario de estudio:
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¿Qué pruebas buscarás de que el Señor está escribiendo Su ley en tu corazón?
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¿Qué te sientes inspirado a hacer para invitar al Salvador a escribir Su Evangelio en tu corazón?
También puede pedir a los alumnos que así lo deseen que compartan experiencias que hayan tenido en las que reconozcan que el Salvador ha escrito Su ley en sus corazones. Puede compartir cómo ha visto al Señor escribir Su ley en su corazón. Anime a los alumnos a pedir ayuda al Señor y a actuar de acuerdo con las impresiones que reciban.