“Jeremías 36: La palabra de Dios”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026
“Jeremías 36: La palabra de Dios”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario
Jeremías 31–33; 36–38; Lamentaciones 1; 3: Lección 135
Jeremías 36
La palabra de Dios
Las Escrituras son una parte esencial de nuestra conexión con Jesucristo. Aprender de ellas dirige nuestros pensamientos y corazones hacia Él, lo que invita Su poder a nuestra vida. Durante una época de apostasía, el Señor mandó al profeta Jeremías que escribiera y enviara Sus palabras al pueblo de Judá para que se volvieran hacia Él y fueran perdonados. Esta lección puede ayudar a los alumnos a comprender la manera en que las Escrituras los ayudan a acudir a Jesucristo para ser perdonados de sus pecados.
Preparación del alumno: Considere invitar a los alumnos a repasar sus metas personales de estudio de las Escrituras y a progresar en la lectura requerida para el año. También puede invitarlos a reflexionar sobre la forma en que su estudio de las Escrituras los está ayudando a volverse al Señor.
Posibles actividades de aprendizaje
Hablar con franqueza
Piense en una manera de ayudar a los alumnos a prepararse para aprender cómo el Señor utiliza las Escrituras para corregirnos amorosamente y llevarnos a Él. Una manera de hacerlo sería pedirles que piensen en situaciones en las que podría resultarles incómodo hablar con franqueza. Si fuera necesario, podría utilizar los siguientes casos.
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¿Cómo podría responder en las siguientes situaciones alguien que se preocupa por ti?
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Después de almorzar, tu amigo se da cuenta de que tienes restos de comida entre los dientes.
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Te invitaron a una fiesta en la que habrá actividades inapropiadas. Tu amigo es consciente de esas actividades pero sabe que estás deseoso de ir.
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¿Qué podría motivar a alguien a hablar con franqueza en esas situaciones?
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¿Cuál podría ser el resultado de decir algo o de quedarse callado?
El Padre Celestial y Jesucristo saben y ven cosas que nosotros no vemos o desconocemos. Ellos desean lo mejor para nosotros y nos hablan por medio de las Escrituras (véanse 2 Nefi 32:3; Doctrina y Convenios 1:37–38). Mientras aprendes hoy, medita en las maneras en que las Escrituras pueden bendecir tu vida. Considera cómo podrían influir esas ideas en tu estudio personal.
Un propósito de las Escrituras
Lee Jeremías 36:1–3 para saber por qué el Señor mandó a Jeremías que registrara Sus palabras para el pueblo de Judá.
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¿Qué quería el Señor para el pueblo de Judá?
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¿Qué nos enseñan estos versículos sobre algunos propósitos de las Escrituras?
Los alumnos podrían reconocer una verdad como esta: Las Escrituras nos ayudan a volvernos al Señor y recibir Su perdón.
Si lo desea, invite a los alumnos a marcar las frases “y se vuelva cada uno de su mal camino” y “para que yo perdone su iniquidad y su pecado” (versículo 3). Pueden escribir en su ejemplar de las Escrituras la verdad que descubrieron junto a esas frases.
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¿Cómo nos ayudan las Escrituras a volvernos al Señor y recibir Su perdón?
Considere anotar las respuestas de los alumnos en la pizarra. A medida que ellos respondan, podrían hacer referencia a las ideas que se encuentran en los siguientes pasajes de las Escrituras. Si lo desea, familiarícese con estos pasajes para que pueda consultarlos cuando los compartan. Como alternativa, después de que los alumnos compartan algunas respuestas a la pregunta anterior, puede darles las siguientes instrucciones y pedirles que agreguen ideas a las de la pizarra.
Lee los siguientes pasajes de las Escrituras y busca otras maneras en que las Escrituras nos ayudan a volvernos al Señor y a ser perdonados de nuestros pecados.
Las preguntas que ayudan a los alumnos a evaluar lo que están aprendiendo pueden ayudarlo a determinar cuándo están listos para avanzar a la siguiente parte de la lección. Por ejemplo, podría hacer preguntas como las siguientes:
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¿Qué están aprendiendo?
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¿Qué preguntas tienen acerca de lo que leyeron?
Las respuestas de los alumnos podrían invitan al Espíritu Santo a ayudarlo a usted a discernir cómo puede responder a sus necesidades.
A fin de obtener capacitación adicional sobre cómo hacer preguntas para evaluar el aprendizaje, véase “Esté siempre preparado para seguir las impresiones espirituales que reciba en cuanto a las necesidades de los alumnos” en Habilidades para el desarrollo del maestro.
El rey y el pergamino
Si lo desea, puede resumir o leer el siguiente párrafo.
Jeremías hizo lo que el Señor le mandó y le pidió a un hombre llamado Baruc que escribiera las palabras del Señor en un rollo de pergamino. Debido a que Jeremías estaba preso, le pidió a Baruc que leyera las palabras del Señor al pueblo de Judá, incluidos varios príncipes. Después de hacerlo, Baruc entregó el rollo a los príncipes para que se lo leyeran a Joacim, rey de Judá (véase Jeremías 36:4–10, 14–15, 20–21).
Lee Jeremías 36:20–24 para saber cómo reaccionó el rey Joacim al escuchar las palabras del rollo. En el versículo 23, “el rey” se refiere al rey Joacim.
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¿Por qué crees que el rey reaccionó de ese modo?
Lee Jeremías 36:25 para ver la manera en que algunos príncipes intentaron disuadir al rey.
Invite a los alumnos a imaginar que ellos son los príncipes del versículo 25 y pídales que preparen una respuesta al rey, valiéndose de lo que han aprendido en la clase de hoy, que lo ayude a entender la manera en que las Escrituras podrían bendecir su vida.
Una manera de hacer esta actividad es dividir la clase en grupos de tres. Cada alumno podría representar a uno de los príncipes y, cada grupo, preparar sus respuestas en conjunto. Luego, podría invitar a un grupo a pasar al frente de la clase y hacer una dramatización de su interacción con el rey. Puede invitar a otro alumno a representar al rey o usted, como maestro, podría desempeñar ese rol. Puede sugerir a los alumnos que hagan una dramatización de un final alternativo de la historia, en el que convenzan al rey de que no queme el rollo.
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¿Cuál es una situación actual en la que las enseñanzas de tu respuesta podrían ayudar a un joven?
Reflexiona sobre lo que has aprendido
Podría compartir la siguiente cita para ayudar a los alumnos a reflexionar sobre lo que aprendieron de su estudio de Jeremías 36.
El élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó:
Por medio de las Escrituras, Dios verdaderamente “manifiesta su poder” [véase Alma 37:14] para salvar y exaltar a Sus hijos. Por Su palabra […] Él ensancha nuestra memoria, arroja luz en la falsedad y el error, y nos lleva al arrepentimiento y a regocijarnos en Jesucristo, nuestro Redentor (“La bendición de las Escrituras”, Liahona, mayo de 2010, pág. 33).
Podría ser de utilidad dar tiempo a los alumnos para que mediten o registren su respuesta a la pregunta siguiente antes de compartirla con la clase.
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¿Cómo podría influir en tu estudio personal saber que las Escrituras pueden ayudarte a volverte al Señor y recibir Su perdón y guía?
Esta podría ser una buena oportunidad para que los alumnos reflexionen sobre sus metas personales de estudio y las lecturas requeridas para obtener créditos de Seminario. Considere invitarlos a repasar sus metas y a pensar en cómo podrían centrarse más en volverse a Jesucristo como parte de su estudio personal de las Escrituras.