Seminario
Isaías 53: Jesucristo llevó “nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”


“Isaías 53: Jesucristo llevó ‘nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores’”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario, 2026

“Isaías 53: Jesucristo llevó ‘nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores’”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Seminario

Isaías 50–57: Lección 124

Isaías 53

Jesucristo llevó “nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”

Jesus Christ Carries His Cross through the streets on His way to be crucified on Calvary Hill. An angel shows this experience to Nephi after he inquires about Lehi's vision.

Nuestras dificultades terrenales pueden hacer que nos preguntemos si alguien entiende lo que estamos viviendo y si alguien puede ayudarnos. Mediante Su sacrificio expiatorio, Jesucristo sintió todo lo que podemos experimentar en la vida terrenal. Gracias a Su Expiación, Él puede ayudarnos en nuestro sufrimiento. Esta lección puede ayudar a los alumnos a sentir gratitud por lo que el Salvador ha hecho por ellos mediante Su Expiación.

Preparación del alumno: Invite a los alumnos a memorizar la referencia del Dominio de la doctrina de Isaías 53:3–5 y la frase clave de las Escrituras “Ciertamente [Jesucristo] llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”.

Posibles actividades de aprendizaje

Experiencias de la vida

A fin de ayudar a los alumnos a considerar lo que Jesucristo experimentó por ellos como parte de Su Expiación, considere escribir “Nadie sabe lo que se siente. Nadie lo entiende” en la pizarra.

  • ¿Qué experiencias pueden hacer que las personas piensen de esa manera?

Considere anotar las respuestas de los alumnos en la pizarra. Deles tiempo para que varios de ellos compartan sus ideas.

Luego, muestre las siguientes instrucciones y preguntas.

Medita en tus respuestas a las preguntas siguientes:

  • ¿Qué experiencias he tenido o podría tener que podrían hacerme pensar de esa manera?

  • ¿Qué hago cuando me siento así? ¿Por qué?

Anime a los alumnos a que inviten al Espíritu Santo a su estudio mientras aprenden sobre lo que el Salvador ha experimentado y cómo puede ayudarlos.

La Expiación del Salvador

Gracias a Su Expiación, Jesucristo conoce y comprende perfectamente nuestras experiencias en la vida. En Isaías 53, el profeta Isaías enseñó acerca del sacrificio expiatorio de Jesucristo.

ícono del Dominio de la doctrina Isaías 53:3–5 es un pasaje del Dominio de la doctrina. Podría invitar a los alumnos a marcar los pasajes del Dominio de la doctrina de forma particular para que puedan encontrarlos con facilidad.

Los alumnos pueden recibir consuelo, así como profundizar su relación con el Padre Celestial y Jesucristo, a través del estudio personal de Isaías 53. La actividad siguiente es una manera en que podría hacer que estudien Isaías 53.

Lee Isaías 53:1–12 y Alma 7:11–13 y busca lo siguiente:

  • lo que el Salvador experimentó como parte de Su Expiación, y

  • lo que el Salvador puede hacer por mí gracias a Su Expiación.

Si lo deseas, crea dos columnas en una página en blanco de tu diario de estudio para anotar lo que encuentres.

Lo que el Salvador experimentó

Lo que el Salvador puede hacer por mí

ícono de Seminario Algunas de las palabras y frases de Isaías 53 podrían ser difíciles de entender para los alumnos. Si es así, puede mostrarles el volante adjunto titulado “Comprender Isaías 53” o entregárselo para que lo consulten mientras estudian. También puede invitarlos a utilizar notas a pie de página o un diccionario para aclarar las palabras o frases desconocidas.

Mientras los alumnos estudian Alma 7:12, podría resultarles útil saber que socorrer puede describir la forma en que el Salvador se preocupa por nosotros. “‘Socorrer’ significa literalmente ‘correr hacia’” (Jeffrey R. Holland, “A los hambrientos colmó de bienes”, Liahona, enero de 1998, pág. 78).

Después de haberles dado suficiente tiempo para estudiar, divida a los alumnos en grupos pequeños e invítelos a comentar y resumir lo que hayan aprendido de su estudio. Algunos grupos podrían compartir sus resúmenes con la clase. Los alumnos podrían reconocer las siguientes verdades:

  • Como parte de Su Expiación, Jesucristo tomó sobre Sí nuestras penas, dolores, enfermedades, aflicciones y pesares, y sufrió por nuestros pecados.

  • Podemos ser perdonados y sanados por medio de Jesucristo y Su Expiación.

La Expiación del Salvador es para mí

Vuelve a leer Isaías 53:3–6 en silencio, pero esta vez sustituye las palabras nuestros, nuestras y nosotros por tu nombre, yo o mis.

  • ¿Qué aprendiste o notaste que no habías notado antes, tras personalizar estos versículos?

Si cree que los alumnos podrían beneficiarse de un estudio adicional sobre la forma en que el Salvador experimentó personalmente nuestro sufrimiento como parte de Su Expiación, también podría pedirles que estudien la siguiente cita del élder Bednar. Considere mostrar la cita del élder Bednar e invitarlos a que busquen palabras o frases que los ayuden a comprender al Salvador y Su Expiación.

El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó lo profundamente personal que fue el sacrificio del Salvador:

16:23
Elder David A. Bednar, Quorum of the Twelve Apostles official portrait. 2020.

No hay dolor físico, no hay herida espiritual, no hay angustia de alma, pena, enfermedad ni debilidad que ustedes y yo afrontemos en la vida terrenal que el Salvador no haya experimentado primero. En un momento de debilidad quizá clamemos: “Nadie sabe lo que se siente; nadie entiende”. Pero el Hijo de Dios sabe y entiende perfectamente, ya que Él ha sentido y llevado las cargas de cada uno; y gracias a Su infinito y eterno sacrificio (véase Alma 34:14), tiene perfecta empatía y nos puede extender Su brazo de misericordia. Él puede tendernos la mano, conmovernos, socorrernos, sanarnos y fortalecernos para ser más de lo que podríamos ser y hacer lo que no podríamos si nos valiésemos únicamente de nuestro propio poder (“Soportar sus cargas con facilidad”, Liahona, mayo de 2014, pág. 90).

  • ¿Qué le dirías a alguien que siente que nadie entiende por lo que está pasando? Intenta utilizar palabras o frases de Isaías 53, Alma 7:11–13 y la cita del élder Bednar.

Reflexionar sobre la Expiación del Salvador

Las preguntas siguientes pueden ayudar a los alumnos a reflexionar sobre su gratitud por la Expiación del Salvador. A fin de ayudarlos a responder las preguntas, concédales unos minutos para que mediten o escriban sus respuestas.

Dar tiempo a los alumnos para meditar puede ayudarlos a reflexionar sobre su relación con Jesucristo. Considere poner música tranquila y sagrada mientras meditan o escriben sus reflexiones.

Basándote en lo que aprendiste hoy sobre el Salvador y Su Expiación, ¿cómo responderías las siguientes preguntas?

  • ¿Por qué Jesucristo es la mejor persona a la que puedes acudir cuando experimentas pena, aflicción o dolor?

  • ¿Cómo has sentido tú, o alguien a quien conoces, el consuelo del Salvador mientras experimentabas pena, aflicción o dolor?

Invite a los alumnos a compartir sus reflexiones. Sea receptivo y aliéntelos cuando compartan sus experiencias.

Escuchar la experiencia de otro puede preparar a los alumnos para compartir la suya. Considere contarles una experiencia personal o ver el video “Él te brindará ayuda” (4:43), disponible en LaIglesiadeJesucristo.org. En este video se muestra cómo un joven encontró ayuda para superar el dolor a través de Jesucristo y Su Expiación.

4:44

Agradezca a los alumnos por compartir sus pensamientos y sentimientos. Usted también podría compartir los suyos acerca de la Expiación de Jesucristo.

Memorizar

Podría ayudar a los alumnos a memorizar la referencia y la frase clave del Dominio de la doctrina durante esta lección y repasarlas en lecciones futuras. La frase clave de Isaías 53:3–5 es “Ciertamente [Jesucristo] llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”. Hay ideas para las actividades de memorización en los materiales del apéndice que se encuentran bajo el encabezado “Actividades de repaso del Dominio de la doctrina”.