Ven, sígueme
2 – 8 noviembre. “Pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”: Ezequiel 1–3; 33–34; 36–37; 47


“2 – 8 noviembre. ‘Pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros’: Ezequiel 1–3; 33–34; 36–37; 47”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)

“2 – 8 noviembre. ‘Pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026

Un atalaya en una torre

2 – 8 noviembre: “Pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”

Ezequiel 1–3; 33–34; 36–3747

Ezequiel fue un profeta en el exilio. Junto con otros israelitas, había sido capturado y enviado a Babilonia. En Jerusalén, Ezequiel habría sido uno de los sacerdotes que servían en el templo; en cambio, en Babilonia, estuvo entre “los cautivos” y “se sentó donde ellos estaban sentados” (Ezequiel 3:15), a cientos de kilómetros de la amada Casa de Dios y con pocas esperanzas de regresar a ella. Pero cierto día, Ezequiel tuvo una visión; vio “la gloria de Jehová” (Ezequiel 1:28), pero no en el templo de Jerusalén, sino en Babilonia, entre los exiliados. Se enteró de que la iniquidad que había en Jerusalén se había tornado tan grave que la presencia de Dios ya no estaba allí (véanse Ezequiel 8–11; 33:21).

Sin embargo, hay algo esperanzador en el mensaje de Ezequiel. A pesar de lo mucho que había caído el pueblo del convenio, Dios no lo había abandonado totalmente. Si aceptaban la invitación de “oí[r] la palabra de Jehová” (Ezequiel 37:4), lo que había muerto podría revivir; su “corazón de piedra” podría reemplazarse por “un corazón nuevo” (Ezequiel 36:26). Y en el futuro, Jehová establecería un templo nuevo y una nueva Jerusalén, “[y] el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama” [Jehová está allí] (Ezequiel 48:35).

Para ver una reseña del libro de Ezequiel, véase “Ezequiel” en la Guía para el Estudio de las Escrituras.

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Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Ezequiel 334

El Señor me invita a apacentar Sus ovejas

En Ezequiel 334, el Señor se refiere a los líderes de Su pueblo como atalayas y pastores. Al leer estos capítulos, considera lo que sugieren esos títulos en cuanto a lo que significa ser líderes.

¿Quiénes son las “ovejas” que el Señor quiere que apacientes? ¿Qué encuentras en Ezequiel 34 que podría ayudar a alguien que se esté preparando para servir en una misión, criar hijos o cumplir con una asignación de ministración? ¿De qué modo puedes seguir el ejemplo del Salvador como nuestro pastor? (Véanse los versículos 11–31).

También podrías meditar en el simbolismo que encuentres en este capítulo. ¿Que podrían representar los “buenos pastos” y el “buen redil” que se mencionan en el versículo 14? ¿Cuál es la diferencia que hay entre una “oveja perdida” y una “descarriada”? (Versículo 16). ¿Qué otros símbolos encuentras?

Véanse también Juan 21:15–17; Gerrit W. Gong, “La ministración”, Liahona, mayo de 2023, págs. 16–19.

Ezequiel 33:10–19

El Señor quiere perdonar

Los israelitas cautivos se preguntaban: “nuestros pecados están sobre nosotros […], ¿cómo, pues, viviremos?” (Ezequiel 33:10). Como respuesta, el Señor les enseñó en cuanto al arrepentimiento y al perdón. Estas preguntas podrían ayudarte a meditar en lo que Él enseñó:

Ezequiel 37

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El Señor está recogiendo a Su pueblo y dándole vida nueva

En Ezequiel 37, se representa el recogimiento de Israel mediante dos símbolos. Al leer sobre el primer simbolismo —huesos de muertos que son restaurados a la vida (véanse los versículos 1–14)—, medita en lo que te indica en cuanto a recoger a Israel a ambos lados del velo (véase también Ezequiel 36:24–30). Considera preguntas como estas:

  • ¿Qué está tratando de lograr el Señor por medio del recogimiento de Israel?

  • ¿Cómo lo está llevando a cabo?

Podrías hacerte estas mismas preguntas mientras lees acerca del segundo simbolismo, en los versículos 15–28. Este simbolismo implica dos palos, que muchos eruditos interpretan como tablillas de escritura de madera unidas por una bisagra. El palo de Judá puede representar la Biblia, ya que gran parte de la Biblia fue escrita por los descendientes de Judá, y el palo de José puede representar el Libro de Mormón, ya que la familia de Lehi descendía de José de Egipto. Considerando eso, ¿qué aprendes en esos versículos sobre la función de las Escrituras en el recogimiento de Israel?

Piensa en cómo la Biblia y el Libro de Mormón han obrado juntos en tu vida, en particular, para ayudarte a venir a Cristo. ¿Qué pasajes han sido especialmente significativos para ti?

Véanse también 2 Nefi 3:11–13; 29:14; “Israel, Jesús os llama”, Himnos, nro. 6; Temas y preguntas, “Biblia”, “Libro de Mormón”, Biblioteca del Evangelio; “El Libro de Mormón recoge al Israel disperso” (video), Biblioteca del Evangelio.

1:31

El Libro de Mormón recoge al Israel disperso

El mar Muerto rodeado de desierto

En una visión, Ezequiel vio un río que fluía del templo y sanaba el mar Muerto.

Ezequiel 47:1–12

Puedo encontrar sanación espiritual en la Casa del Señor

Al leer Ezequiel 47:1–12, podría ser de utilidad saber que el mar Muerto es tan salado que en él no pueden sobrevivir peces ni plantas. ¿Qué te llama la atención de las aguas que se describen en los versículos 1–12? (Véase también Apocalipsis 22:1). ¿Qué podrían simbolizar esas aguas? ¿Qué podrían representar los árboles que se describen en el versículo 12?

¿Qué más te ayuda a entender al respecto el mensaje del élder Dale G. Renlund, “La obra del templo y de historia familiar: Sellamiento y sanación”? (Véase Liahona, mayo de 2018, págs. 47–48). Medita en cómo has encontrado vida y sanación espirituales gracias al templo.

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Ideas para enseñar a los niños

Ezequiel 3:17; 33:1–5

Los profetas son como atalayas que nos advierten del peligro

  • A los niños pequeños podría gustarles hacer movimientos relacionados con Ezequiel 3:17. Por ejemplo, podrían señalarse los ojos, las orejas y la boca cuando lea las palabras “atalaya” [vigía], “oirás” y “boca”, respectivamente. También podría gustarles hacer una caminata al aire libre o simplemente por la habitación. Mientras caminan, adviérteles de cosas en el camino, como ríos que saltar, ramas bajo las cuales deban agacharse o animales que tengan que evitar (reales o imaginarios). Esto podría conducir a una conversación sobre cómo el profeta del Señor nos advierte de peligros que no podemos ver.

  • Esta es otra manera de ilustrar Ezequiel 3:17; 33:1–5. Uno de los niños podría hacer de cuenta que es un “atalaya” mirando por una ventana y contando a los demás lo que suceda afuera. También podrían ver el video “Los atalayas en la torre” LaIglesiadeJesucristo.org. ¿De qué manera nuestro profeta viviente es como un atalaya para nosotros?

    4:17

    Los atalayas en la torre

Ezequiel sostiene dos rollos

The Prophet Ezekiel [El profeta Ezequiel], por Lyle Beddes

Ezequiel 37:15–23

La Biblia y el Libro de Mormón nos ayudan a ser “recog[idos]” en Jesucristo

  • Después de leer juntos Ezequiel 37:15–23, los niños y tú podrían buscar dos palos y escribir en uno Para Judá (Biblia) y en el otro Para José (Libro de Mormón). Luego, podrían compartir relatos o pasajes de las Escrituras de la Biblia y del Libro de Mormón que los ayuden a sentirse más cerca del Salvador y a llegar a ser “[Su] pueblo” (versículo 23). ¿Por qué es bueno tener estos dos libros de Escrituras?

No trates de usar todo el material. Es posible que no puedas hablar con los niños sobre todas las verdades que hay en Ezequiel. Considera con espíritu de oración lo que necesitan entender y busca guía espiritual para determinar en qué centrarte (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 17).

Ezequiel 47:1–12

Nuestro corazón y nuestra familia pueden encontrar sanación en la Casa del Señor

  • En Ezequiel 47, se describe la visión de Ezequiel en la que fluye agua desde el templo que sana el mar Muerto, que es un mar tan salado que ni los peces ni las plantas pueden vivir en él. Tal vez los niños podrían dibujar uno o dos objetos de la visión, como un templo, un río, un desierto, el mar Muerto, una multitud de peces o un árbol cargado de fruto. Luego, mientras leen juntos los versículos 1–12, podrían compartir su dibujo cuando se mencione ese objeto. ¿Qué bendiciones proceden del río en esta visión? Ayuda a los niños a darse cuenta de que esas bendiciones son como las que el Padre Celestial y el Salvador ofrecen a quienes guardan sus convenios del templo. El video “Y el río aumentará” (Biblioteca del Evangelio) puede ser de utilidad.

    3:42

    Y el río aumentará

  • También, podrían entonar juntos una canción que describa las bendiciones del templo, tal como “Las familias pueden ser eternas” (Canciones para los niños, pág. 98). ¿Qué enseña esa canción acerca de la forma en que el Señor nos bendice en Su santa casa?

Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Un río que fluye desde el templo de Jerusalén

“He aquí aguas brotaban de debajo del umbral de la casa […]; y vivirá todo lo que entre en este río” (Ezequiel 47:1, 9). Imagen bajo licencia de goodsalt.com

Hoja de actividades de la Primaria: El Libro de Mormón y la Biblia nos “recog[en]” en Jesucristo