“17 – 23 agosto. ‘Jehová es mi pastor’: Salmos 1–2; 8; 19–33; 40; 46”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“17 – 23 agosto. ‘Jehová es mi pastor’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026
The Lord Is My Shepherd [Jehová es mi pastor], por Yongsung Kim. Imagen por cortesía de havenlight.com
17 – 23 agosto: “Jehová es mi pastor”
Salmos 1–2; 8; 19–33; 40; 46
No sabemos con seguridad quién escribió los Salmos. Algunos se le han atribuido al rey David, pero los autores de la mayoría de ellos siguen siendo anónimos. Sin embargo, después de leer los Salmos, es probable que sintamos como si conociéramos el corazón de los salmistas, aunque no conozcamos sus nombres. Lo que sí sabemos es que los Salmos eran una parte importante de la adoración entre los israelitas; y sabemos que el Salvador los citaba con frecuencia. A través de los Salmos se nos abre una ventana al alma del antiguo pueblo de Dios. Vemos cómo se sentían en cuanto a Dios, qué les preocupaba y cómo hallaban la paz. Nosotros, como creyentes en la actualidad y de todo el mundo, aún usamos esas palabras en nuestra adoración a Dios. Es casi como si los escritores de los Salmos tuvieran una ventana a nuestras almas, porque expresaron lo que sentimos por Dios, lo que nos preocupa y cómo encontramos paz.
Para consultar una reseña del libro de Salmos, véase “Salmo” en la Guía para el Estudio de las Escrituras.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
“He confiado […] en Jehová”
Al leer los Salmos, podrías notar con cuánta frecuencia los autores expresan temor, pesar o ansiedad. Tales sentimientos son normales, aun para las personas de fe. No obstante, lo que hace que los Salmos sean inspiradores son las soluciones que ofrecen, entre ellas, una confianza total en el Señor. Al leer Salmos 1; 23; 26–28; 46, escribe:
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Las invitaciones a confiar en Jehová.
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Las palabras que lo describan a Él.
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Las palabras que describan la paz, la fortaleza y las demás bendiciones que Él brinda.
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Las palabras que describan a quienes confían en Él.
También presta atención a las vívidas metáforas y símbolos que los Salmos utilizan para enseñar acerca del Salvador. Por ejemplo, en el Salmo 23, ¿qué te viene a la mente al leer frases como “en lugares de delicados pastos me hará descansar” o “aguas de reposo” (versículo 2)? ¿Qué podrían simbolizar la “vara” y el “cayado” que infunden aliento (versículo 4)? ¿Qué podría significar que nuestra “copa” rebose (versículo 5)?
Jesucristo es el Mesías prometido
Hay varios Salmos que hacen referencia a la vida terrenal de Jesucristo. Los cristianos de la época del Nuevo Testamento también vieron esas conexiones. Podrías leer las siguientes referencias de las Escrituras. Busca conexiones entre las palabras de estos salmos y la vida del Salvador:
¿Qué aprendes al estudiar estas conexiones? ¿Qué profecías y promesas de las Escrituras aún no se han cumplido? ¿Qué encuentras en esos versículos que te ayude a tener esperanza en el futuro?
“De la misericordia de Jehová está llena la tierra”
Al leer los Salmos 8; 19; y 33, podrías sentirte inspirado a contemplar las numerosas y magníficas creaciones del Señor. Al hacerlo, presta atención a tus sentimientos. Si lo deseas, también podrías cantar o meditar en la letra de alguna canción relacionada con esos salmos, tal como “¡Grande eres Tú!” (Himnos, nro. 41). ¿De qué modo las creaciones del Señor te “cuentan la gloria de Dios”? (Salmo 19:1).
Estos son algunos otros himnos inspirados en los Salmos:
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Salmo 23: “Jehová mi Pastor es”, (Himnos, nro. 56)
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Salmos 23:6; 150: “Praise to the Lord, the Almighty” (Hymns, nro. 72)
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Salmo 26:8: “Tu casa amamos, Dios” (Himnos, nro. 160)
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Salmo 27:1: “Jesús es mi luz” (Himnos, nro. 42)
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Salmos 33:1–6; 95:1–6: “Por la belleza terrenal” (Himnos, nro. 43)
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Salmo 37:3–9: “Be Still, My Soul” (Hymns, nro. 124)
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Salmo 148: “Oh, creaciones del Señor” (Himnos, nro. 31)
Utilice la música. El presidente Dallin H. Oaks dijo: “El canto de himnos es una de las mejores maneras de ponernos en armonía con el Espíritu del Señor […]. La música sagrada tiene la capacidad única de expresar nuestros sentimientos de amor por el Señor; ese tipo de comunicación es una maravillosa adición al acto de adorar […]. Nuestros himnos contienen enseñanzas doctrinales incomparables, cuyo efecto poético y veracidad solo pueden verse sobrepasados por las Escrituras” (“Adoremos por medio de la música”, Liahona, enero de 1995, págs. 10, 11, 12). ¿Qué himnos relacionados con los Salmos podrías escuchar o cantar esta semana para aumentar tu adoración?
La palabra de Jehová es poderosa, “alegr[a] el corazón”
En los Salmos, términos tales como testimonio, preceptos, mandamiento y decretos, por ejemplo, pueden hacer referencia a la palabra del Señor; tenlo presente al leer Salmo 19:7–11. ¿Qué te indican esos versículos sobre la palabra del Señor? ¿Qué te enseña el Salmo 29 acerca de la voz de Jehová? Según tu experiencia, ¿en qué se asemeja la palabra o la voz del Señor a esas descripciones?
El Salvador puede ayudarme a ser puro para poder entrar en la presencia de Dios
Puesto que el templo de Jerusalén estaba edificado en una colina, la expresión el “monte de Jehová” (Salmo 24:3) puede hacer referencia al templo o a la presencia de Dios. ¿Cómo se amplía tu comprensión del Salmo 24 al saber eso? ¿Qué significa para ti el ser “limpio de manos y puro de corazón”? (Versículo 4). Al leer Salmos 26–27, ¿qué más aprendes acerca de la Casa del Señor?
En ocasiones, puede que nos desanimemos al escuchar que tenemos que ser puros para entrar en la presencia de Dios. Después de todo, todos fallamos aunque nos esforcemos y ninguno de nosotros es perfecto. ¿Qué esperanza encuentras en el mensaje del élder David A. Bednar titulado “Limpios de manos y puros de corazón”? (Liahona, noviembre de 2007, págs. 80–83). ¿Cómo podrías utilizar su mensaje para ayudar a alguien que se sienta abrumado por querer ser perfecto? Considera cómo puedes recibir la ayuda del Salvador en tus esfuerzos por ser “limpio de manos y puro de corazón”.
Véase también Bradley R. Wilcox, “La dignidad no significa estar libre de mancha”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 61–68.
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ideas para enseñar a los niños
El Señor me ofrece paz, fortaleza y guía
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Podrías escribir El Señor es…, e invitar a los niños a buscar maneras de completar esa oración utilizando pasajes de las Escrituras como los siguientes: Salmos 23:1; 27:1; 28:1; 28:7; 32:7; 46:1. ¿Qué nos enseñan esos pasajes de las Escrituras acerca de la forma en que el Salvador puede ayudarnos?
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Podrías analizar con los niños lo que necesita un cordero para estar protegido y saludable. Luego, mientras leen juntos el Salmo 23, ayúdalos a comparar lo que un pastor hace por un cordero con lo que Jesús hace por nosotros. ¿Qué necesitamos para estar espiritualmente protegidos y sanos? Entonen juntos alguna canción que pudiera darles ideas, tal como “Siento el amor de mi Salvador” (Canciones para los niños, págs. 42–43).
Templo de Concepción, Chile
Para entrar en el templo, necesitamos estar “limpio[s] de manos y puro[s] de corazón”.
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Mientras leen el Salmo 24:3 juntos, los niños podrían buscar palabras que les recuerden el templo. También podrían ver alguna imagen de un templo. Luego, podrían leer juntos el versículo 4 para saber quién puede entrar al templo. Podrían hablar sobre cómo se ensucian las manos y cómo las limpiamos. ¿Cómo podemos nos ensuciamos espiritualmente? ¿Cómo nos ayuda el Salvador a limpiarnos espiritualmente?
Jesucristo puede convertir la tristeza en alegría
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Si tienes niños pequeños, podrías invitarlos a hacer de cuenta que están llorando mientras lees “por la noche durará el llanto”, en Salmo 30:5. Luego pídeles que muestren alegría mientras lees “y a la mañana vendrá la alegría”. Repitan esta frase algunas veces.
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Muestra una imagen del Salvador y cuéntales algunas de las cosas que Él ha hecho por ti que te brindan alegría. Si quieres, que cada niño se turne para sostener la imagen y decir lo que Jesús ha hecho que le brinda alegría.
“Quedaos tranquilos, y sabed que yo soy Dios”
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Ayuda a los niños a memorizar la primera línea de Salmo 46:10: “Quedaos tranquilos, y sabed que yo soy Dios”. ¿Qué significa “queda[rse] tranquilos”? Tal vez podrían dedicar algún tiempo a practicar cómo estar tranquilo y en silencio. También podrían compartir unos con otros experiencias en las que el estar “tranquilos” fortaleció su relación con Dios. Ayuda a los niños a pensar en momentos durante el día en los que puedan “queda[rse] tranquilos” para sentirse cerca del Padre Celestial.
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.