“6 – 12 julio. ‘Hay profeta en Israel’: 2 Reyes 2–7”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“6 – 12 julio. ‘Hay profeta en Israel’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026
At River’s Edge [Al borde del río], por Annie Henrie Nader
6 – 12 julio: “Hay profeta en Israel”
2 Reyes 2–7
La misión principal de los profetas es enseñar sobre el Salvador Jesucristo y testificar de Él. Sin embargo, los registros que tenemos del profeta Eliseo no contienen mucho acerca de sus enseñanzas ni de su testimonio. Lo que sí contienen son los milagros que Eliseo efectuó, entre ellos, levantar a un niño de los muertos (véase 2 Reyes 4:18–37), alimentar a una multitud con solo un poco de comida (véase 2 Reyes 4:42–44) y sanar a un leproso (véase 2 Reyes 5:1–14). Así que, aunque no tenemos las palabras de Eliseo acerca de Cristo, sí tenemos el ministerio y los milagros de Eliseo, los cuales testifican de Cristo. Son potentes manifestaciones del poder del Señor de dar vida, de nutrir y de sanar. Los milagros ocurren en nuestras vidas más de lo que a veces nos damos cuenta. Para verlos, debemos procurar tener la fe que Eliseo tenía al orar por su joven y temeroso siervo: “Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea” (2 Reyes 6:17).
Para conocer más sobre el libro de 2 Reyes, véase “Reyes”, en la Guía para el Estudio de las Escrituras.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
Dios puede obrar milagros en mi vida.
Los milagros nos muestran el poder de Dios. Pueden ayudarnos a superar las dificultades de la vida terrenal, como tierras estériles que necesitan agua pura (véase 2 Reyes 2:19–22) o un hacha perdida que hay que recuperar (véase 2 Reyes 6:4–7). Pero lo más importante es que los milagros pueden volvernos al Señor. Al leer 2 Reyes 2–6, considera hacer una lista de los milagros que encuentres y medita en las lecciones espirituales que aprendes de cada uno.
Podrías comparar los milagros que efectuó Eliseo con algunos de los que efectuó Jesucristo (véanse 2 Reyes 4:8–37 y Lucas 7:11–16; 2 Reyes 4:42–44 y Juan 6:1–13; 2 Reyes 5:1–15 y Lucas 17:11–19). ¿Qué te enseñan esos milagros acerca del Salvador y Sus profetas?
Véanse también 2 Nefi 26:12–13; 27:23; Moroni 7:35–37 y la sección “Procuren y esperen milagros” de Russell M. Nelson, “El poder del ímpetu espiritual”, Liahona, mayo de 2022, págs. 99–100.
Elisha Raising the Son of the Shunamite [Eliseo resucitando al hijo de la sunamita], por Frederic Leighton
El Señor cumplirá todas las palabras dadas por medio de Sus profetas.
El Señor inspiró a Eliseo para que profetizara de cosas venideras, por lo general, cosas que parecía poco probable que ocurrieran. Al leer 2 Reyes 4:8–17; 7:1–16, piensa en el modo en que respondes a la palabra que el Señor revela mediante Sus profetas hoy en día. ¿Qué enseñanzas, profecías o promesas has escuchado pronunciar a los profetas vivientes? ¿Qué haces para actuar con fe de conformidad con esas palabras?
Véanse también 3 Nefi 29:6; Doctrina y Convenios 1:37–38 y la serie “Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia”, Biblioteca del Evangelio.
Al ser humilde y obediente, Jesucristo puede sanarme.
Mientras lees 2 Reyes 5, podrías comparar la lepra de Naamán con algún desafío espiritual que estés afrontando.
¿Hay alguien como la “muchacha” en tu vida, que te alienta a buscar la guía de los profetas del Señor en cuanto a tu desafío? (Véanse los versículos 2–3, 13).
¿Qué te está invitando el Señor a hacer que pueda parecer demasiado simple, como “Lávate, y serás limpio”? (Versículo 13). ¿Qué podría estar impidiéndote aceptar Sus invitaciones sencillas?
¿Cómo puedes mostrar humildad tal como lo hizo Naamán?
Observa el efecto que la experiencia de Naamán tuvo en su fe en el Dios de Israel (véase el versículo 15). ¿Qué podemos aprender de esto?
Véanse también Lucas 4:27; 1 Pedro 5:5–7; Alma 37:3–7; Éter 12:27; L. Whitney Clayton, “Haced todo lo que Él os diga”, Liahona, mayo de 2017, págs. 97–99; “Naamán y Eliseo” (video), Biblioteca del Evangelio.
Naamán y Eliseo
Compara las Escrituras a tu vida. A veces, es más fácil encontrar un significado personal en las Escrituras cuando comparas los elementos físicos de los relatos con elementos espirituales de tu vida. Por ejemplo, mientras estudias 2 Reyes 2–7, podrías comparar situaciones de tu vida con cosas como la lepra, un hacha prestada, el río Jordán o un gran ejército invasor. ¿Qué lecciones tiene el Señor para ti en estos relatos?
“Son más los que están con nosotros que los que están con ellos”.
Al tratar de seguir a Cristo, ¿alguna vez te has sentido como el joven siervo de Eliseo, sobrepasado en número y temeroso? Imagínate que estás en su lugar mientras lees 2 Reyes 6:8–23. ¿De qué manera cambia este relato la forma en que piensas y te sientes en cuanto a tus pruebas, tus responsabilidades o tus esfuerzos por vivir el Evangelio?
Al meditar al respecto, considera las palabras del presidente Henry B. Eyring: “Al igual que ese criado de Eliseo, hay más con ustedes que los que ven que se les oponen. Algunos que están con ustedes serán invisibles a sus ojos mortales. El Señor los sostendrá y en ocasiones lo hará llamando a otros para que estén a su lado” (“Oh vosotros que os embarcáis”, Liahona, noviembre de 2008, pág. 58).
Considera hacer una lista de “los que están [contigo]” (versículo 16), es decir, de personas que Dios haya puesto en tu vida para apoyarte. Podrías pedirle a Él que te ayude a reconocerlos abriéndote los ojos espirituales. Es probable que también te haya puesto a ti en la vida de otras personas para ayudarlas. ¿Cómo pueden obtener fortaleza y apoyo el uno del otro?
¿En qué ocasiones has sentido el sostén que el Señor describe en Doctrina y Convenios 84:88?
También podrías estudiar el mensaje de la hermana Michelle D. Craig titulado “Ojos para ver” (Liahona, noviembre de 2020, págs. 15–17). Pregúntate: “¿Qué quiere Dios que vea?”.
Refiriéndose al relato que está en 2 Reyes 6:8–23, el élder Ronald A. Rasband dijo: “Podemos o no tener carros de fuego enviados para disipar nuestros temores y conquistar nuestros demonios, pero la lección es clara. El Señor está con nosotros, cuidándonos y bendiciéndonos de maneras en las que solo Él puede hacerlo. La oración puede invocar la fortaleza y la revelación que necesitamos para centrar nuestro pensamiento en Jesucristo y Su sacrificio expiatorio. El Señor sabía que a veces sentiríamos temor. Yo lo he sentido y ustedes también […]. En esta Iglesia quizás seamos pocos en número, según la forma en la que el mundo considera la influencia, pero cuando abrimos nuestros ojos espirituales, ‘son más los que están con nosotros que los que están con ellos’ [2 Reyes 6:16]” (“No os turbéis”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 18, 19). ¿Cómo usarías esas palabras para ayudar a alguien que sienta ansiedad o temor?
Véase también “Caros niños, Dios os ama”, Himnos, nro. 47.
Para conocer más, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.
Ideas para enseñar a los niños
Dios puede obrar milagros en mi vida.
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Después de ayudar a tus hijos a entender lo que es un milagro, invítalos a enumerar tantos ejemplos de milagros como puedan. Las imágenes del Libro de obras de arte del Evangelio o de Ven, sígueme pueden ayudar. Luego, podrían buscar milagros en 2 Reyes 4:1–7, 14–17, 32–35, 38–44. ¿Qué enseñan estos milagros acerca del Padre Celestial?
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Los niños y tú podrían hablar sobre la forma en que Dios ha mostrado Su amor por medio de milagros, También podrían cantar juntos alguna canción como “Dios me da Su gracia” (Biblioteca del Evangelio).
Stand as a Witness [Ser testigo], por Kwani Povi Winder
Puedo escoger hacer lo que Dios manda por medio de Su profeta.
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Ayuda a los niños a conocer el relato que se encuentra en 2 Reyes 5:1–3, 9–14. Podrías utilizar “Eliseo sana a Naamán” (en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 134–137) o la imagen de Naamán que se encuentra en la reseña de esta semana. ¿Por qué Naamán no se quería lavar en el río Jordán, aun cuando Eliseo le había dicho que eso lo sanaría de su enfermedad? ¿De qué modo se bendijo a Naamán cuando siguió las instrucciones de Eliseo? Podrían compartir experiencias en las que hayan obedecido al Señor, aun cuando no estaban seguros de querer hacerlo.
1:52Eliseo sana a Naamán
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También podrías hacer hincapié en 2 Reyes 5:13, donde los siervos de Naamán le ayudaron a decidir obedecer al profeta Eliseo. Los niños podrían hablar sobre las formas en que pueden ayudar a sus amigos o familiares a escuchar y obedecer al profeta.
No estoy solo.
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Los niños y tú podrían imaginar que están rodeados por un ejército con espadas, caballos y carros. ¿Cómo se sentirían en esas circunstancias? ¿Qué harían? Pide a los niños que cierren los ojos mientras les lees 2 Reyes 6:16–17 (véase también “Eliseo y el ejército de Jehová”, en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 138–139, o la imagen al final de esta reseña). Cuando llegues a la parte que dice “que abras sus ojos” (versículo 17), pide a los niños que abran los ojos. Hablen de lo que el siervo vio. Menciona a los niños algunas maneras en que hayas sentido que el Señor estuvo contigo durante tus desafíos, incluso cuando parecía que estabas solo.
1:10Eliseo y el ejército de Jehová
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.