“11 – 17 mayo. ‘Cuídate de no olvidarte de Jehová’: Deuteronomio 6–8; 15; 18; 29–30; 34”, Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Antiguo Testamento 2026 (2026)
“11 – 17 mayo. ‘Cuídate de no olvidarte de Jehová’”, Ven, sígueme: Antiguo Testamento 2026
Moses on Mount Nebo [Moisés en el monte Nebo], por John Steel, © Providence Collection/bajo licencia de goodsalt.com
11 – 17 mayo: “Cuídate de no olvidarte de Jehová”
Deuteronomio 6–8; 15; 18; 29–30; 34
El ministerio terrenal de Moisés comenzó en una montaña, cuando Dios le habló desde una zarza ardiente (véase Éxodo 3:1–10). También finalizó en una montaña, más de cuarenta años después, cuando Dios permitió que viera la tierra prometida desde la cumbre del monte Nebo (véase Deuteronomio 34:1–4). Moisés había pasado su vida preparando a los hijos de Israel para entrar en la tierra prometida, y el libro de Deuteronomio contiene sus instrucciones, recordatorios, exhortaciones y súplicas finales para los israelitas. Al leer sus palabras queda en claro que el verdadero objetivo del ministerio de Moisés, es decir, de la preparación que necesitaba el pueblo, no era la supervivencia en el desierto, la conquista de enemigos ni el establecimiento de una nación. Se trataba de aprender a amar a Dios, obedecerle y mantenerse fiel a Él; esa es la preparación que todos necesitamos a fin de entrar en la tierra prometida de la vida eterna. Así que, aunque Moisés nunca pisó la “tierra que fluye leche y miel” (Éxodo 3:8), debido a su fe y su fidelidad sí entró en la tierra prometida que Dios ha preparado para todos los que lo siguen.
Para consultar una reseña de Deuteronomio, véase “Deuteronomio” en la Guía para el Estudio de las Escrituras.
Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia
Deuteronomio 6:4–7; 8:2–5, 11–17; 29:18–20; 30:6–10, 14–20
“Amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón”.
La ley de Moisés comprendía muchas ceremonias y ritos exteriores. Como verás en el consejo que da Moisés en Deuteronomio, el Señor también estaba preocupado por el estado interior de Su pueblo: la condición espiritual de su corazón.
En los siguientes pasajes, busca la palabra corazón y medita en lo que podría simbolizar. Podrías pensar en estos pasajes como una especie de revisión espiritual de tu corazón. ¿Qué diagnóstico te darías a ti mismo? ¿Qué tratamientos te recetarías para mejorar la salud espiritual de tu corazón? Anota tus impresiones:
Una manera de organizar tus pensamientos podría ser dibujar un corazón y escribir dentro de él las cosas que el Señor dice que debes tener en el corazón. Luego podrías escribir fuera de él las cosas que deberías mantener fuera de tu corazón.
¿Cómo demuestras que amas a Dios con todo tu corazón? Estudia la sección “Ama a Dios y ama a tu prójimo”, en Para la fortaleza de la juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 10–14.
M. Russell Ballard, “¿Me amas más que estos?”, Liahona, noviembre de 2021, pág. 51–53.
Procura recibir entendimiento espiritual. Ven, sígueme sugiere centrarse en algunos pasajes y principios que se encuentran en las Escrituras, pero no dejes que ello limite tu estudio. Al leer Deuteronomio, tal vez descubras un principio que no se recalque aquí. Permite que el Espíritu te guíe hacia lo que tú necesites aprender.
“Cuídate de no olvidarte de Jehová”.
La mayoría de los israelitas que entrarían en la tierra prometida no había visto las plagas de Egipto ni había cruzado el mar Rojo. Moisés sabía que ellos, y las generaciones futuras, necesitarían recordar los milagros y las leyes de Dios para seguir siendo el pueblo de Dios.
¿Qué consejo encuentras en Deuteronomio 6:4–12, 20–25 que podría ayudarte a recordar las grandes cosas que Dios ha hecho por ti? ¿Qué te sientes inspirado a hacer para que la palabra del Señor “est[é] sobre tu corazón” a diario? (Versículo 6).
También podrías estudiar el mensaje del hermano Jan E. Newman titulado “Preservar la voz del pueblo del convenio en la nueva generación” (Liahona, noviembre de 2023, págs. 36–38) y considerar cómo transmitirás tu fe en Cristo a las generaciones futuras.
Véanse también Deuteronomio 11:18–21; Dale G. Renlund, “Considerad la bondad y la grandeza de Dios”, Liahona, mayo de 2020, págs. 41–44.
Ayudar a las personas necesitadas requiere manos generosas y un corazón dispuesto.
Todavía no hemos llegado al día en el que “no habrá mendigo en medio de ti” (Deuteronomio 15:4), así que los principios sobre ayudar a los pobres que se encuentran en Deuteronomio 15 aún tienen relevancia, aunque las prácticas hayan cambiado. Fíjate en lo que los versículos 1–15 enseñan acerca de por qué ayudamos a las personas necesitadas y cuál debe ser nuestra actitud al respecto.
¿Qué significa “abri[r] […] tu mano” a las personas necesitadas? (Versículos 8, 11). ¿Qué aprendes del ejemplo del Señor en cuanto a ayudar a las personas necesitadas? (Véase el versículo 15).
Véase “¿En el mundo he hecho bien?”, Himnos, nro. 141.
Moisés era “como” Jesucristo.
Pedro, Nefi, Moroni y el Salvador mismo se han referido a la profecía que está en Deuteronomio 18:15–19 (véanse Hechos 3:20–23; 1 Nefi 22:20–21; José Smith—Historia 1:40; 3 Nefi 20:23). ¿Qué aprendes en cuanto al Salvador en esos versículos? Piensa en lo que has leído acerca de Moisés en las últimas semanas. ¿En qué sentido es Moisés “como” a Jesucristo?
Jesucristo dijo a Su pueblo en la antigua América: “Yo soy aquel de quien Moisés habló” (3 Nefi 20:23).
El Señor me invita a escoger entre el bien y el mal.
Podría ser interesante comparar las palabras de Moisés en Deuteronomio 29:9 y 30:15–20 con algunas de las últimas enseñanzas que Lehi compartió con su familia en 2 Nefi 2:26–29; 4:4. ¿De qué manera amplió Lehi lo que enseño Moisés? ¿Qué encuentras en esos versículos que te inspire a “escoge[r] […] la vida”? (Deuteronomio 30:19).
Ayudas para las Escrituras
Ideas para enseñar a los niños
Puedo amar a Dios con todo mi corazón.
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Para ayudar a los niños a entender Deuteronomio 6:5, podrías dibujar un corazón, el contorno de un cuerpo y un brazo fuerte. Ellos podrían señalar las ilustraciones cuando tú leas las palabras “corazón”, “alma” y “fuerzas”. ¿Cómo le demostramos al Señor que lo amamos con todo el corazón, con toda el alma y con todas nuestras fuerzas?
Puedo mantener la palabra de Dios en mi corazón.
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Lee con los niños el consejo del Señor a los israelitas de colocar pasajes de las Escrituras donde los puedan ver todos los días (véase Deuteronomio 6:6–9). Esto podría inspirarte a ti y a los niños a pensar en maneras de asegurarse de no “olvidar[se] de Jehová” (versículo 12) y de recordar lo que Él ha hecho por ustedes.
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Podrías señalar que Deuteronomio 6:13, 16 y 8:3 ayudaron al Salvador durante un momento importante de Su vida. Para ver cómo, lean juntos Mateo 4:1–10. Luego, podrían compartir unos con otros algunos pasajes de las Escrituras que les hayan ayudado en momentos de necesidad.
Los profetas nos enseñan sobre Jesucristo.
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A medida que lean juntos Deuteronomio 18:18, ayuda a los niños a entender que el profeta como Moisés de ese versículo es Jesucristo. Tal vez podrían ver ilustraciones de cosas que hizo Moisés y de cosas que hizo Jesucristo, y permitir que los niños las relacionen (véase Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 15, 16, 38, 39). ¿Qué nos ha enseñado nuestro profeta hoy en día acerca del Salvador?
Deuteronomio 29:12–13; 30:8–10
Debido a mis convenios, soy parte del pueblo de Dios.
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Hablar sobre Deuteronomio 29:12–13 ofrece la oportunidad de que los niños y tú analicen los convenios que harán o que hayan hecho con el Padre Celestial. ¿Qué significa ser el pueblo de Dios? ¿De qué manera nuestras promesas nos convierten en el pueblo de Dios? (Véase el versículo 13; véase también Mosíah 18:8–10).
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Si los niños necesitan ayuda para entender lo que es un convenio, sugiéreles que busquen una definición en “Convenio” en la Guía para el Estudio de las Escrituras (Biblioteca del Evangelio). ¿Qué promesas se hicieron Dios y los israelitas el uno al otro en Deuteronomio 30:8–10? ¿Qué promesas hemos hecho nosotros a Dios y qué nos ha prometido Él? (Véase Doctrina y Convenios 20:37, 77). ¿Cómo nos conectan esas promesas con Él? Podrían cantar juntos una canción que hable de los convenios, tal como “Standing on the Promises” [Firme en las promesas] (Biblioteca del Evangelio).
Para ver más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.