Tu kit de herramientas de inteligencia emocional
¡Estas habilidades y consejos sobre cómo interactuar con los demás pueden ayudarte con los estudios, la misión, el trabajo y la vida en general!
Ilustraciones por Sebastian Iwohn
La inteligencia emocional es la capacidad de comprender las emociones de los demás y, al mismo tiempo, manejar las propias. Cuanto mejor lo hagamos, mejor podremos servir al Señor y a los demás. Para obtener consejos sobre cómo mejorar tus habilidades emocionales (sí, realmente son necesarias), ¡sigue leyendo!
Empatía
La empatía significa ser capaz de entender los sentimientos de otras personas, independientemente de si has experimentado las mismas cosas que ellas. El Padre Celestial nos ha mandado que nos “am[emos] los unos a los otros” (Juan 15:12), y podemos hacerlo al tratar de ponernos en el lugar de la otra persona.
Ponlo en práctica:
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Cuando alguien se sincere contigo, escucha especialmente bien sus sentimientos. Aunque tal vez no te identifiques con su situación, es probable que sí lo hagas con los sentimientos de frustración, tristeza o lo que sea que pueda estar sintiendo la persona.
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Hazle preguntas a la persona para entender mejor su situación. No ofrezcas soluciones.
Lenguaje corporal
¡El lenguaje corporal y las expresiones faciales comunican tanto como las palabras! Cuando se habla con alguien es importante demostrar que estamos escuchando y que nos importa lo que tienen que decir.
En los tiempos bíblicos, a los leprosos no se les permitía ser tocados porque se los consideraba impuros, pero cuando Jesús sanó a uno de ellos, lo tocó y luego lo sanó. Si bien ser sanado fue un milagro asombroso, el leproso debe haberse sentido aún más amado al saber que Jesús no tuvo miedo de tocarlo (véase Marcos 1:40–42).
Ponlo en práctica:
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Cuando alguien esté tratando de hablar contigo, deja de lado cualquier distracción como el teléfono, las tareas escolares o el dispositivo de juego.
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Gírate hacia la persona cuando hables con ella y mírala a los ojos.
Tener conversaciones difíciles
El conflicto es inevitable, pero el Salvador ha dejado claro que debemos evitar la contención (véase 3 Nefi 11:29–30). Puede resultar arduo mantener la paciencia durante una conversación difícil, especialmente si la otra persona comienza a comportarse de manera inmadura o enojada.
Ponlo en práctica:
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Sé respetuoso. Hacer todo lo posible para demostrar que tienes razón no es la manera del Salvador. Aun cuando defiendas la verdad, puedes “usa[r] valentía, mas no prepotencia” (Alma 38:12).
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Haz una pausa si la conversación se vuelve demasiado acalorada; a veces necesitamos un tiempo a solas para calmarnos y pensar por nuestra cuenta. Eso no significa que “te rindas”, simplemente estás aplazando la conversación para otro momento cuando todos estén tranquilos.
Escuchar
Escuchar es un principio importante del Evangelio. Nos esforzamos por escuchar al Salvador, al Espíritu, a los profetas y los apóstoles.
¡Escuchar también es importante en nuestras acciones diarias! El presidente Jeffrey R. Holland enseñó: “Pero quizás aún más importante que hablar sea el escuchar […]. Si escuchamos con amor, no habrá necesidad de preguntarnos qué decir, pues nos será dado por el Espíritu y por nuestros amigos” (Conferencia General de abril de 2001, [Liahona, julio de 2001, pág. 16]).
Ponlo en práctica:
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Evita interrumpir a la otra persona mientras habla.
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Mientras la otra persona habla, no planifiques en la mente lo que vas a decir a continuación (véase Predicad Mi Evangelio: Una guía para compartir el Evangelio de Jesucristo, 2023, pág. 197).
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Pregúntale a la persona si solo quiere que la escuches o si quiere un consejo.