2025
Un descanso del ballet
Para la Fortaleza de la Juventud, abril de 2025


Solo para versión digital: Voces de los jóvenes

Un descanso del ballet

una joven poniéndose zapatillas de ballet

El año pasado fue diferente para mí con el ballet porque luché con algunos desafíos médicos. Bailar era muy peligroso para mí porque mi corazón estaba débil. Necesitaba descansar y recuperarme.

Esa época fue muy desalentadora. No solo no podía bailar, sino que me aconsejaron que me mantuviera alejada de cualquier movimiento físico en general, incluidos los estiramientos, el entrenamiento de fuerza e incluso caminar más de lo absolutamente necesario. Como bailarina, tomarme un descanso parecía imposible. Incluso si me tomo un descanso por una semana, vuelvo sintiéndome muy tensa. No podía imaginar tomarme más de un mes libre.

Ayuda física y espiritual

Tenía la esperanza de volver a bailar cuando llegara el nuevo año escolar en el otoño, pero cuando llegó, todavía estaba sanándome. En septiembre, después de orar mucho, tomé la aterradora decisión de ir a una clínica para que me ayudaran con mi salud.

También empecé a asistir a Seminario. Fue una excelente manera de comenzar mi día, inmersa en el Evangelio. Nunca había tenido buenos hábitos de estudio de las Escrituras. El tener esa hora apartada cada día para simplemente sumergirme en las Escrituras me ayudó a edificar una relación mucho más fuerte con Dios.

Crisis de identidad

Antes de mis desafíos médicos, había pasado tanto tiempo bailando que gran parte de mi identidad giraba en torno a eso. No poder recurrir al ballet durante este momento difícil me hacía sentir perdida y como si me faltara una parte. Sin embargo, me di cuenta de que cuanto más asistía a Seminario, leía las Escrituras y me rodeaba de otros jóvenes que hacían lo mismo, más comenzaba a fortalecer mi identidad como hija de Dios. Después de sentirme perdida durante tanto tiempo, esto realmente me ayudó a encontrar esperanza y sentido.

Un concepto que surgió repetidas veces durante mi clase de Seminario me ayudó mucho. Este concepto es cómo Cristo nos fortalece durante nuestras pruebas. En cada clase, mi maestro de Seminario nos animaba a escribir notas adhesivas sobre algo que “se nos hubiera quedara grabado”. Al mirar atrás, todas mis notas adhesivas estaban centradas en el hecho de que Cristo estaba a mi lado, bendiciéndome en mis pruebas. Sentí como si estuviera recibiendo un recordatorio diario de que Cristo estaba allí para ayudarme.

Una hija de Dios

Después de seis largos meses, finalmente recibí el alta médica para volver a bailar. Al principio estaba muy nerviosa porque sentía que había perdido toda mi fuerza. Seguí trabajando, orando, yendo a la Iglesia y esperando que, si daba mi mejor esfuerzo, el Salvador me ayudaría. Cuando regresé, aunque ya no era tan fuerte como solía ser, mi maestra elogió mi fortaleza. Me dijo que estaba orgullosa de mí y de mi progreso.

Aunque tuve muchas dificultades, estoy agradecida de que mis desafíos médicos me hayan dado la oportunidad de fortalecer mi relación con el Padre Celestial y Jesucristo y de encontrar mi identidad como hija de Dios.

A cualquiera que esté pasando por algo difícil, quiero que sepas que siempre hay personas a tu alrededor que te apoyan, ya sea que las puedas ver o no. Eres un hijo de Dios. Aunque no podemos ver a Jesucristo ni al Padre Celestial, Ellos velan por nosotros y nos protegen. El Padre Celestial tiene un plan para nosotros. A veces tal vez no experimentes lo que deseas, pero tus pruebas pueden ayudarte a fortalecerte.

Tengo un testimonio de que, si oramos y establecemos una relación con Dios, Él estará allí para guiarnos, ayudarnos y fortalecernos.

Ellie J., 15 años, Oregón, EE. UU.

Le encanta el ballet, pasar tiempo con familiares y amigos, y prestar servicio.