Sesión del sábado por la tarde
Bienvenidos a la Iglesia de gozo
Extractos
Debido al amoroso plan de nuestro Padre Celestial para cada uno de Sus hijos, y debido a la vida y misión redentoras de nuestro Salvador, Jesucristo, ¡podemos —y debemos— ser el pueblo con más gozo de la tierra […]!
Y en ningún lugar debe ser más evidente nuestro gozo como pueblo que cuando nos reunimos cada día de reposo en nuestras reuniones sacramentales para adorar a la fuente de todo gozo […].
¿Gozosa reverencia? “¿Es eso posible?”, quizá se pregunten. ¡Sí, lo es! ¡Amamos, honramos y respetamos profundamente a nuestro Dios, y nuestra reverencia fluye de un alma que se regocija en el abundante amor, misericordia y salvación de Cristo […]!
Si nos reunimos en memoria del Salvador y de la redención que Él hizo posible, ¡nuestros rostros deberían reflejar nuestro gozo y gratitud […]!
Las Escrituras registran que “la canción de los justos es una oración para [Dios]” [Doctrina y Convenios 25:12], en la cual Su alma se deleita. Así que, ¡cantemos y alabémosle!
Centramos nuestros discursos y testimonios en el Padre Celestial, en Jesucristo y en los frutos de vivir humildemente Su Evangelio, frutos que son “más dulce[s] que todo lo dulce” [Alma 32:42] […].
Ya sea que derramemos lágrimas de tristeza o lágrimas de gratitud durante la Santa Cena, ¡hagámoslo con maravilloso asombro por las buenas nuevas de la dádiva que el Padre nos dio, Su Hijo […]!
Esta es una invitación a recibir el don de la paz, de la luz y del gozo del Salvador, para deleitarse en ello, maravillarse y regocijarse por ello cada día de reposo […].
¡Bienvenidos a la Iglesia de gozo!