Sesión del sábado por la mañana
“Este es mi evangelio” — “Esta es mi iglesia”
Extractos
Al igual que la dinamita sin la nitroglicerina no es nada especial, la Iglesia del Salvador es especial solo si se fundamenta en Su Evangelio. Sin el Evangelio del Salvador y la autoridad para administrar sus ordenanzas, la Iglesia no es extraordinaria.
Sin el efecto estabilizador de la diatomita, la nitroglicerina tenía un valor limitado como explosivo. Como la historia lo ha demostrado, sin la Iglesia del Señor, el entendimiento por parte del ser humano respecto al Evangelio ha sido igualmente inestable, ha tendido a desviarse doctrinalmente y ha estado sujeto a la influencia de religiones, culturas y filosofías diferentes […].
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días habilita el acceso al poder de Dios porque está autorizada por Él, tanto para enseñar la doctrina de Cristo como para ofrecer las ordenanzas de salvación y exaltación del Evangelio. El Salvador anhela perdonar nuestros pecados, ayudarnos a acceder a Su poder y transformarnos. Él sufrió por nuestros pecados y ansía evitarnos el castigo que, de otro modo, mereceríamos. Él quiere que lleguemos a ser santos y que seamos perfeccionados en Él […].
Los invito a comprometerse más plenamente con el Salvador, Su Evangelio y Su Iglesia. Al hacerlo, descubrirán que la combinación del Evangelio del Salvador y Su Iglesia trae poder a sus vidas. Este poder es mucho mayor que el de la dinamita; este desmenuzará las rocas en su camino y los transformará en herederos del Reino de Dios y serán “llenos de ese gozo que es inefable y lleno de gloria” [Helamán 5:44].