“Los santos se van hacia el oeste”, El Amigo, diciembre de 2025, págs. 26–28.
Relatos de las Escrituras
Los santos se van hacia el oeste
Brigham Young y los otros Apóstoles dirigieron la Iglesia después de la muerte de José Smith. Brigham sabía que los santos tenían que irse de Nauvoo porque no era un lugar seguro. Pero el Señor quería que primero terminaran de construir el templo.
Cuando el templo estuvo listo, miles de santos hicieron convenios con el Señor y fueron sellados como familias.
Ahora era el momento de emprender su viaje hacia el oeste. El clima era frío y la gente estaba enferma y hambrienta.
Brigham oró para pedir ayuda. El Señor dijo que debían ayudarse unos a otros, y Él los bendeciría y los ayudaría.
El viaje siguió siendo muy difícil y algunas personas fallecieron. Sin embargo, gracias a sus convenios en el templo, los santos sabían que volverían a ver a sus familiares.
Los primeros santos llegaron al valle del Lago Salado en 1847. Allí pudieron adorar al Señor y hacer Su obra en paz.
Con los años, llegaron más santos y construyeron más templos. Los misioneros fueron por todo el mundo para enseñar el Evangelio de Jesucristo. La Iglesia del Salvador continuó creciendo y bendiciendo a los hijos del Padre Celestial en todas partes.