2025
Paz por medio de la oración
El Amigo, noviembre de 2025


“Paz por medio de la oración”, El Amigo, noviembre de 2025, págs. 30–31.

Pioneros en toda tierra

Paz por medio de la oración

El Padre Celestial continuaría guiándolos.

Una historia real de los EE. UU. en 1844

Una niña pionera observando el Templo de Nauvoo sin terminar

“¡Más alto, papá!”, exclamó Mary.

El padre se echó a reír y dio otro gran empujón al columpio. El columpio estaba atado a un árbol grande que se alzaba sobre el río Misisipi. A Mary le encantaba la brisa en la cara y el cosquilleo en el estómago mientras se columpiaba sobre el agua.

“¡Me toca a mí!”, dijo Elizabeth.

Mary saltó del columpio para dejar que su hermana tuviera su turno.

La familia de Mary vivía en Nauvoo. Sus padres se habían unido a la Iglesia hacía unos años y habían vendido todo lo que tenían para mudarse allí y unirse a los otros santos.

Nauvoo era un lugar de mucho movimiento. Cada día llegaba gente nueva. Construir una nueva ciudad requirió mucho trabajo e incluso los niños ayudaron. Ayudar hizo que Mary se sintiera madura e importante. A veces ayudaba llevándole el almuerzo a papá mientras trabajaba en el nuevo templo.

El domingo, Mary se puso su mejor vestido y ayudó a sus hermanos y hermanas a prepararse para ir a la iglesia. Todos se reunieron debajo de los árboles para escuchar al profeta José Smith enseñar acerca de Jesucristo. A Mary le gustaba aprender acerca de que podrían volver a vivir con el Padre Celestial algún día. El Profeta había visto y oído muchas cosas maravillosas.

Sin embargo, a otras personas no les agradaba el Profeta. Mary había escuchado historias de personas que querían hacerle daño.

Una noche de verano, Mary estaba ayudando a la mamá a limpiar después de cenar. Entonces, papá llegó a casa. Tenía lágrimas en los ojos.

“¿Qué pasó?”, preguntó la madre.

“El profeta José ha sido asesinado”, dijo el padre.

Mamá también comenzó a llorar. “¿Cómo puede la Iglesia seguir adelante sin él?”, preguntó.

Mary se sintió muy triste y asustada. Sabía que el Profeta era el siervo escogido de Dios. ¿Cómo podría Dios permitir que sucediera esto?

Una niña pionera arrodillada en oración al aire libre

Comenzó a llorar y salió corriendo de la casa hacia el jardín. Después de caer de rodillas cerca de unos arbustos, Mary comenzó a orar. “Oh, Padre Celestial, ¿qué vamos a hacer? Nuestro profeta ha sido asesinado”. Las lágrimas le rodaban por las mejillas.

Entonces, una voz suave acudió a la mente de Mary. “Levantaré a otro profeta para guiar a mi pueblo”.

Un sentimiento cálido y feliz le llenó el corazón. Se secó los ojos y corrió de regreso a la casa lo más rápido que pudo.

“¡Mamá, papá!”, dijo Mary. “Hice una oración y el Padre Celestial me respondió”. Les habló de la voz y del sentimiento de paz que había recibido.

Cuando mamá y papá la abrazaron, Mary supo que todo saldría bien. Todavía estaba triste y sabía que vendrían tiempos difíciles, pero el Padre Celestial continuaría guiándolos y ayudándolos.

PDF del relato

Ilustraciones por Kristin Sorra